El encanto de casarse por lo municipal

Angélica González / Burgos
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Los miembros de la nueva Corporación han celebrado desde junio 170 bodas. Los que más han 'oficiado' son los de PP e Imagina. C's no se ha estrenado. Si las parejas no eligen un edil concreto los grupos se turnan, antes solo era el equipo Gobierno

Javier Gil, concejal de Imagina, oficiando una boda.

«Cómo se corra la voz... que no te pase nada». Esta frase de una funcionaria dirigida al concejal de Imagina Javier Gil después de que éste oficiara un casamiento tiene mucho de premonitoria. La experiencia de ‘cuentista’ -en el mejor sentido de la palabra- de este edil, promotor del colectivo La Poesía es un Cuento está resultando tremendamente útil y emotiva para las ceremonias en las que dos personas deciden unir sus vidas delante de la gente que les quiere... y por lo municipal. De hecho, ha casado ya a 16 parejas y tiene dos más apalabradas. ¿Su secreto? La sensibilidad y la palabra. ¿Sus armas? Textos de Mario Benedetti, del burgalés José Gutiérrez Román -aprovecha para darle a conocer entre los invitados-, Eduardo Galeano, Pablo Neruda o la delicada poeta nicaragüense Gioconda Belli. Y pequeños regalos para los contrayentes como un libro de segunda mano del que recitó uno de sus poemas  y luego dijo a los contrayentes que se había imprimido en Argentina cincuenta años antes para que fuera leído aquel día y se convirtiera en su primer regalo como matrimonio. «Me acuerdo con mucho cariño de cómo en mi primera boda los contrayentes leyeron ‘a dos voces’ un poema escrito por ellos mismos en el que resumían su relación a lo largo de los años... ¡Fue magnífico! En realidad, estoy muy agradecido a todas las parejas que me ‘han elegido’; me gusta contactar con ellos  algunos días antes de la ceremonia para conocerles y hacerlo todo de una forma más personal. No creo que haya cosas mucho más bonitas en la vida que poder casar a dos personas que se quieren, así que -con diferencia- es mi parte preferida de ser concejal».
Gil ocupa el cuarto lugar -compartido con Carolina Blasco, del PP- en el ranking de ediles que más han casado desde que se iniciara la legislatura el 13 de junio del año pasado. El primero es Fernando Gómez con 26 bodas, seguido de Ana Lopidana (24), Ana Isabel Bernabé (20) -los tres, populares- y los ya citados Gil y Blasco con 16 cada uno. Después aparecen Raúl Salinero (Imagina), Javier Lacalle y Salvador de Foronda (PP), con 10 enlaces; los socialistas Daniel de la Rosa -tiene cerrada otra para fin de mes- y Nuria Barrio (8), Gema Conde, del PP, (6), Jorge Berzosa, del PP, (5), el socialista David Jurado (4), Mar Arnáiz, del PSOE, (2), Blanca Guinea, de Imagina, y Óscar González, del PSOE, (2), y la también socialista Mar Ramírez (1). En total, hasta esta semana se han oficiado 170 enlaces.
Los que aún no han casado a nadie -Lorena de la Fuente (PP), Antonio Fernández Santos (PSOE),  Eva de Ara, Sara Hojas y Marco Antonio Manjón (Imagina) y Gloria Bañeres, Jesús Ortego y Vicente Marañón (Ciudadanos)- tendrán la oportunidad de hacerlo porque  se ha cambiado el sistema anterior por el que si una pareja no elegía a un concejal concreto se le asignaba uno del equipo de Gobierno. Ahora, se ha habilitado un turno según el cual el PP ha hecho todas las bodas de los indecisos hasta diciembre; el PSOEhará 7, Imagina, 6, y Ciudadanos, 3, cuando se dé la circunstancia de no haber un edil preferido.
Los poemas que recitan muchos oficiantes (Ana Lopidana, por ejemplo, elige a Kahlil Gibran) o las anécdotas con las que adornan la ceremonia no deben excluir los contenidos que se exigen para los matrimonios civiles. Así, han de leerse los tres artículos del Código Civil que regulan las relaciones personales entre los contrayentes: El 66, que recuerda que los cónyuges son iguales en derechos y deberes; el 67, que les advierte sobre  la obligación de respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia y el 68: «Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. Deberán, además, compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo».