Halcones peregrinos en la ciudad para el control de palomas

C.M.
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La Concejalía de Medio Ambiente y la Asociación Bonelli inician una colaboración para instalar por diferentes zonas de la ciudad nidos en los que se asienten parejas de estos animales

El objetivo es regular la población de palomas. - Foto: Luis López Araico

La ciudad contará en otoño con doce cajas que se instalarán en diferentes zonas de la ciudad con el objetivo de asentar hacolnes para que posteriormente se pueda controlar la población de palomas. La iniciativa, que la Concejalía de Medio Ambiente lleva a cabo con la Asociación Bonelli, se desarrollará en el plazo de seis años. En el primero se colocarán las cajas para ver si los halcones se asientas en ellas de manera natural y si no es así se introducirán pollos para que crezcan en su interior. 

Cada año se procede a la captura de entre 800 y 1.000 ejemplares de palomas en la ciudad para tener controlada la población. Generalmente, se actúa más en el centro histórico debido a que su presencia es mayor en esta zona pero también a petición de los vecinos de otros barrios, que son los que alertan de su presencia por las molestias y suciedad que causan.

El servicio de control de plagas cuenta con dos operarios aunque no solo se dedican a capturar las palomas sino a trabajos de desinfección de edificios públicos y desratización de la vía pública. El sistema principal de captura es el de la red impulsada mecánicamente tras cebar a las aves durante un periodo aproximado de 10 a 15 días. Cuando los animales están confiados, los operarios lanzan la red y las atrapan. En otras ocasiones se usan jaulas autónomas de captura pero solo en casos puntales. El destino de los ejemplares capturados suele ser la repoblación de palomares pero la mayoría se destruyen como Sandach (Subproductos de origen animal no destinados al consumo humano) que tienen una regulación especial. También se usan como pasto para rapaces.

Las palomas causan innumerables molestias y son un foco de suciedad. En algunas ocasiones toman edificios abandonados para refugiarse del frío y causan problemas entre los vecinos pero en otros casos aprovechan zonas céntricas en las que hay una elevada concentración de personas buscando algún alimento como sucede en la Plaza Mayor