Nuevo suelo, mismas costumbres en la Plaza Mayor

C.M.-B.G.R.
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Transitar por la Plaza Mayor a cualquier hora del día se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos aunque, principalmente, por la mañana. La presencia de camiones y furgonetas de reparto o de empresas de servicios es una constante.

Numerosas furgonetas y vehículos estacionan en la plaza. - Foto: Alberto Rodrigo

A los vehículos se suman las terrazas de varios establecimientos de hostelería, las casetas de tapas y la instalación de diferentes escenarios para el pregón de fiestas y la proclamación de las Reinas el cóctel hace que el peatón tenga que atravesarla en zigzag y con mil ojos.  Precisamente el continuo trasiego de vehículos por un espacio peatonal hizo añicos el clínquer y se optó por sustituirlo por granito, un material mucho más duro pero que tampoco es eterno. Si se siguen manteniendo las mismas prácticas, se corre el riesgo de tirar por la borda los 2,1 millones de euros que se han invertido en la remodelación de la plaza de la que todavía quedan algunos flecos. 
El anterior equipo de Gobierno anunció que tras la reforma se pondría coto a la carga y descarga diseñando una serie de itinerarios de paso e impidiendo que pudieran atravesarla camiones de gran tonelaje. Sin embargo, nada se ha hecho. En la mañana de ayer había más de una veintena de camiones de diferentes dimensiones, tanto en los laterales como en el centro sin ningún control, lo que lógicamente tiene incidencia en el pavimento, -que no parece que ha sido colocado hace tan solo unos meses-, pero que también genera contaminación. 
Aunque la Plaza Mayor tiene la consideración de zona de carga y descarga especial y solo se permite los martes y viernes de 7 a 11.30 horas frente a las calles Los Herreros y Carnicerías, junto a los contenedores soterrados (al lado de entradas peatonales del aparcamiento), no se respeta. Tampoco se han restringido los espectáculos o actividades públicas, que requieren las instalación de escenarios fijados al suelo a pesar de que también se valoró este extremo. 
El caos de estos días no ha pasado desapercibido para los comerciantes, aunque la situación se haya convertido en «habitual» y todo siga igual que antes de las obras de remodelación. El sector estaba ultimando con la Concejalía de Movilidad un acuerdo para el acceso de vehículos, según recuerda el presidente de Centro Burgos, Raúl Martínez, quien agrega que a partir de ahora «habrá que retomarlo» con el nuevo equipo de Gobierno o «empezar de cero». Lo que sí que deja claro es que tendrá que regularse a partir de la nueva ordenanza, ya sea tanto lo referente al tonelaje como a los horarios. Y no solo eso, sino que también incide en que resulta necesario que «se diferencie» entre los servicios de reparto de mercancía y meramente comerciales de visitas a clientes.
Martínez subraya que esta imagen de la Plaza Mayor se repite cada año en dos fechas concretas: Navidad y fiestas de San Pedro, cuando se concentra un gran volumen de furgonetas y se suma la instalación de atracciones o de las casetas. «Nos dirán que es algo puntual», precisa al respecto Julián Vesga, de la Federación de Empresarios de Comercio (FEC), quien urge a buscar una solución. «Se han hecho propuestas y estudios y nunca llegan a bueno puerto», subraya, añadiendo que la situación que da ahora es la misma que la de antes de las obras.