Tarde de terraza con Mel Gibson

G.G.U.
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La superestrella de cine recorrió el lunes el centro histórico de y la catedral para sorpresa de quienes se cruzaron con él y lo reconocieron, a pesar del aspecto campechano

Tarde de terraza con Mel Gibson

Botellines de agua, infusiones y batidos tipo ‘smoothie’. Eso es lo que pidieron Mel Gibson y sus acompañantes el lunes en la terraza del Café Bar Álvaro, donde la superestrella de Hollywood pasó «entre media hora y tres cuartos», para asombro de los ocupantes de las otras mesas. «Alguno sí nos preguntó si era el actor, pero la gente no se le acercó», explicaba Álvaro Palacio tras la barra de la cafetería ayer, cuando el tema todavía era la comidilla. «Tuvimos dudas al servir la mesa, pero cuando entró al baño un acompañante que hablaba muy bien castellano, le preguntamos y nos dijo que sí era, pero que por favor no le pidiéramos fotos», explicaban en el local donde, en cambio, sí firmó un autógrafo.
Gibson, archiconocido por su carrera cinematográfica (Braveheart y La Pasión de Cristo, sobre todo), pero también por sus múltiples polémicas (alcoholismo, violencia de género, antisemitismo...) y su religiosidad, recorrió el lunes el casco histórico con un polo de rayas, bermudas, chanclas y, en ocasiones, una gorra y unas gafas de sol que le ayudaron a pasar desapercibido. Aunque no tanto como pretendía, dado que en la Catedral lo reconocieron según cruzó el umbral de la Puerta del Sarmental: desde la persona que le entregó -ojiplática- la audioguía hasta otros visitantes, que aprovecharon para hacerle alguna de las fotos que al día siguiente corrieron por internet. Quienes lo vieron en el templo católico coincidían en que «estuvo muy atento» a las explicaciones, sobre todo en el Altar Mayor. 
Al salir, caminaron unos metros hasta la terraza del Álvaro (frente al Rincón de España) y allí pasó la tarde. «Estuvo muy tranquilo, a su rollo, como cualquiera, nada de estrella», zanjó Palacios.