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Coordina una red de la Unesco contra la crisis climática

S.F.L.
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Alejandro Quecedo es el único español dentro de un equipo de 15 personas que trabajan para apoyar y fortalecer la cooperación internacional medioambiental

Alejandro Quecedo. - Foto: A.Q.

No había llegado a la mayoría de edad cuando presidió la junta directiva infantil y juvenil de la ONG medioambiental SEO/BirdLife y representó a España en la cumbre de jóvenes activistas contra el cambio climático, celebrada en Nueva York. Este año, meses antes de finalizar el segundo año de Bachillerato Internacional en Noruega, la Unesco encargó a Alejandro Quecedo la complicada tarea de coordinar el proyecto YoU-CAN, que persigue conectar a los jóvenes del mundo para hacer de su acción un elemento significativo en la lucha contra la crisis climática.

Entre los estudios y las labores activistas ha vivido meses de mucho trabajo y de poco tiempo libre, pero que «sin duda merecen la pena», declara el briviescano cuando habla sobre el lanzamiento gradual del proyecto que prepara junto a sus 14 compañeros. La red juvenil que coordina (Youth UNESCO Climate Action Network) está liderada por jóvenes de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que tiene como objetivo apoyar y fortalecer la cooperación internacional con y entre las organizaciones sobre el clima en todo el mundo.

La misión para la que desarrollan sus ideas en YoU-CAN corresponde a «establecer una plataforma internacional que conecte las redes de acción climática de los jóvenes con los componentes de la Unesco para fortalecer aún más la capacidad de las personas de edades más cortas para abordar los desafíos del cambio climático, para construir un entendimiento común de la acción climática con el fin de generar soluciones innovadoras al tiempo que se asegura el diálogo entre las partes interesadas y las generaciones», explica.

El joven se muestra muy orgulloso de formar parte del equipo y asegura que con el proyecto se ha dado «un paso muy significativo en la acción climática, sobre todo desde el punto de vista de la juventud». Se trata de un cometido muy burocrático, redactando múltiples documentos que, a la larga el burebano confía en que tengan la importancia que se merece «porque realmente estamos trabajando a nivel mundial con la gente que puede generar a que esos cambios que tanto necesitamos se conviertan en una realidad», explica.

Una de las mayores preocupaciones de este futuro estudiante de Humanidades y Ciencias Políticas en la Universidad de Sciences Po de París es la «gran amnesia colectiva» que padece el mundo, sobre todo desde que llegó la pandemia, respecto a la crisis medioambiental. «La covid-19 es problema inmediato contra el que tenemos que luchar de forma más enérgica, pero eso no quita que también haya otros, no solo de cambio climático, sino asuntos como guerras y demás crisis humanitarias de las que nos hemos olvidado», manifiesta.

Con el paso de los años, el briviescano -que comenzó a sentir el amor por la aves y el entorno que le rodeaba en torno a los 12 años- ha comprobado como existen grandes movimientos sociales liderados por los jóvenes. «A pesar de tener esa fuerza luchamos para conseguir también esa energía en las cumbres y crear nuevas políticas», sentencia.