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«En una ciudad fría como Burgos sentí el calor de la gente»

CARMELO PALACIOS
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Joan Peñarroya volverá a Burgos este sábado al frente del Valencia Basket. Raras veces concede entrevistas con la temporada empezada, pero esta vez la ocasión lo merece. El exentrenador azulón repasa con DB su exitoso paso por el Coliseum

«En una ciudad fría como Burgos sentí el calor de la gente» - Foto: ACB PHOTO / JLBort

En L'Alquería del Basket, la ciudad deportiva del Valencia, empezó a fraguarse la época dorada del Hereda San Pablo. Allí, el equipo burgalés alcanzó su primer gran éxito al llegar a las semifinales de la Liga Endesa. Por aquel entonces, Joan Peñarroya estaba al frente de una plantilla que sorprendió a España en plena pandemia. Ahora, casi año y medio después, el técnico catalán acude a L'Alquería regularmente a entrenar al Valencia Basket, su nuevo equipo. Recuerda con nostalgia aquella 'burbuja' en un hotel de la ciudad, que no se encuentra lejos de donde vive ahora, y reconoce que esos días fueron un "cambio de chip" para todo lo que vino después: dos Champions y una Copa Intercontinental. Casi nada.

Sin embargo, el reencuentro con su exequipo no se producirá en 'La Fonteta', sino que tendrá lugar el próximo sábado en Burgos. Una ciudad que siente como suya y a la que ya se "había aclimatado". Echa de menos su rutina por el barrio, sus paseos por la ciudad y los restaurantes. Asegura que lo volverá a hacer algún día, pero para la visita de este fin de semana tiene otros asuntos entre manos. Busca una victoria en el Coliseum, que a buen seguro le brindará una sonora ovación antes del inicio y se volcará con el San Pablo justo después. Él sabe que será un momento "muy especial" y, aunque espera que no le distraiga del partido, mostrará su "gratitud" a la afición después de no haber podido estar con ellos en una temporada 2020/21 para el recuerdo.

No es por meterle miedo, pero el Coliseum ya ruge como antes de la pandemia...

(Sonríe) Esa es la mejor noticia de todas. Ya vi el ambiente el día del Besiktas y después de haber ganado cuatro partidos seguidos.... El Coliseum va a ser la bomba.

Imagino que se le vendrán a la cabeza muchos recuerdos cuando vuelva a entrar en la que fue su casa durante los dos últimos años...

Será un partido especial por todo: por el regreso, por no haber estado juntos la temporada pasada y no haber podido celebrar todo lo que se consiguió.... Fue una época inolvidable tanto en lo profesional como en lo personal y que quedará ahí tanto para mí como para mi familia.

Dos años no parecen muchos, pero han sido muy intensos...

Sí, hemos vivido demasiadas cosas y por eso ha sido tan intenso. Algunas buenas, como lo logrado a nivel deportivo, pero otras que nos pusieron las cosas difíciles. La pandemia fue un momento complicado y yo lo pasé con cierta normalidad tanto a nivel laboral como a nivel humano porque me hicieron sentir a gusto. Si no, hubiera sido mucho más difícil.

¿Qué diría que ha supuesto su etapa en Burgos para usted?

A nivel profesional, es evidente que ha sido un espaldarazo para mi carrera porque ha seguido creciendo. Tengo tres títulos que antes no tenía, eso me ha dado un plus y me ha hecho vivir experiencia que nunca había tenido. A nivel personal, me encontré un club, una ciudad y unos compañeros de trabajo que me lo pusieron muy fácil. Me hicieron estar muy a gusto en una situación muy complicada como la pandemia. En una ciudad tan fría como Burgos, siempre noté el calor de la gente. Me sentí arropado por la gente que estaba conmigo y por el público al que no podía ver. Me he sentido súper bien y súper cómodo. El agradecimiento es muy grande.

Albano Martínez, director deportivo del San Pablo, decía en una entrevista a Diario de Burgos hace menos de un mes que la opción de que Peñarroya se quedara no estuvo tan lejos como la gente podría pensar...

Es verdad. A veces se dan por hechas muchas situaciones que no son. Es cierto que en el momento que hay interés del Valencia me apetece dar un salto, pero incluso cuando sale esa posibilidad, la opción de Burgos estaba ahí. No hubiera sido nada extraño que hubiera continuado porque estaba convencido de que el club iba a seguir haciendo bien cosas.

¿Qué le parece el nuevo proyecto del Hereda San Pablo?

Creo que una vez más se ha fichado bien desde el cuerpo técnico hasta la plantilla. En nuestro baloncesto y en equipos de las características de Burgos es normal que haya cambios de seis o siete jugadores. Hay que tener paciencia. Creo que hay mimbres para hacer un buen trabajo y no dudo de que Burgos puede luchar por estar en la Copa del Rey, el play off por el título y hacerlo muy bien en la Champions. Está claro que, pese a ser ambiciosos, no será fácil que se vuelvan a ganar títulos, pero no levantar un trofeo no quiere decir que no pueda hacer una muy buena temporada.

¿No cree que el San Pablo parece otro desde que Alex Renfroe ha vuelto de Puerto Rico?

Lo veo desde fuera, pero es evidente que Renfroe es una pieza vital en el San Pablo de este año y en el del anterior. Es un jugador de un nivel muy grande para un equipo de estas características y no es casualidad que su llegada se haya traducido en victorias y en una mejora del juego. Le da un salto de calidad muy grande a todo lo que ya tiene la plantilla.

Aparte de Renfroe, otro de esos jugadores fundamentales era Jasiel Rivero, pero se marchó con usted a Valencia, ¿qué le convenció del cubano para ficharle?

Cuando llegué a Valencia, el equipo estaba más o menos hecho y la única incorporación que quedaba por hacer era en la posición de ala-pívot. Por el perfil, me encajaba la figura de Jasiel tanto como jugador como persona. Es un tío con corazón, que transmite, que tiene hambre, potencial y está en la edad perfecta para seguir dando pasos hacia adelante. Ha venido a Valencia con humildad y ganas de trabajar.

¿Le echó la bronca Félix Sancho por llevarse a una de sus estrellas?

(Sonríe) Bueno, a todos les hubiera gustado que Jasiel siguiera en Burgos, pero también eran conscientes de que su salida era una opción clara por el tipo de contrato. Si no era a Valencia, podía haberse ido a otro lado. Entonces, si se tenía que ir, que viniera a algún sitio que estuviera bien acompañado (ríe).

Rivero volverá al Coliseum pasado mañana una vez superada su lesión, pero sigue teniendo ausencias importantes en su equipo, ¿qué tipo de partido se espera?

Uno muy complicado. Está siendo difícil buscar una estabilidad por las lesiones, pero intentaremos encontrar soluciones. Jugamos contra un San Pablo que lleva cuatro victorias seguidas. Se nota que ha dado un salto en el juego y la confianza. La plantilla tiene muy buenos jugadores, muy poderosos en el rebote, y nosotros no es que estemos con dudas, pero sí estamos pasando por dos meses de mucha dificultad en nuestro día a día.

En el Hereda San Pablo le salió todo a pedir de boca con siete victorias consecutivas desde el estreno, pero ahora en Valencia las lesiones le han lastrado y ya lleva tres derrotas en el inicio liguero...

Estoy contento con la plantilla, pero la realidad es que nunca hemos sido más de ocho o nueve jugadores del primer equipo entrenando. Eso lo estamos pagando. Me gustaría tener alguna derrota menos, aunque estoy satisfecho con cómo estamos trabajando y afrontando la situación. Nos va a ayudar para formarnos como grupo y para sacar el carácter.

Al estar en un club con unas expectativas tan altas, ¿nota más presión que cuando estaba en Burgos?

Está claro que Valencia quiere estar arriba y luchar por todo. La presión no es que la note porque la afición se está portando de forma excepcional, pero nos la ponemos nosotros porque estando aquí hay que jugar de tú a tú contra cualquier rival. Con el paso de las semanas, esperamos encontrar la regularidad que buscamos.

¿Le han marcado un objetivo concreto?

No hace falta. Me pongo mis propias metas, que son luchar por todo en un equipo como este, pero hay que tener paciencia. Construir el equipo está costando más de lo que me gustaría, pero es octubre y tenemos un camino largo. Dentro de la preocupación de las lesiones, estoy tranquilo.