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«La droga como problema ha desaparecido del debate social»

ANGÉLICA GONZÁLEZ
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ENTREVISTA | Manuel Fuentes, director de Proyecto Hombre Burgos, cree que a los jóvenes "no les importa si el alcohol es una droga o no. Beben y punto"

Manuel Fuentes, director de Proyecto Hombre Burgos. - Foto: Valdivielso

Es, con toda probabilidad, uno de los profesionales de esta provincia que mejor conoce las causas y las consecuencias de la adicción, ese infierno por el que pasan tantas y tantas personas aunque a muchas aparentemente no se les note, y que es tan delicado de abordar porque toca los aspectos más variados del afectado y su entorno. Precisamente por eso, por lo complejo que resulta el mundo de las drogas en general y cada uno de los casos en particular, el psicólogo Manuel Fuentes (Palencia, 1969) huye como del diablo de cualquier sentencia que resulte tajante y no le da miedo mostrarse dubitativo ante lo que no sabe con certeza o solo sospecha. Director de Proyecto Hombre desde el año 2002, Fuentes apuesta por la educación, el respeto a las otras opiniones, el diálogo y la compasión, en el sentido más estricto del término, hacia quienes tienen un enganche con alguna sustancia o actividad y le duele que el uso y abuso de las drogas no sea visto ya como un problema social y que se utilice como material de cómicos o arma arrojadiza contra las personas. De las pocas cosas de las que está convencido, además, es de que una buena prevención hecha a la edad y con las herramientas adecuadas evita a los niños y adolescentes tener malas experiencias que les pueden marcar de por vida.  

¿Qué efectos tuvieron en las personas con las que ustedes trabajan las consecuencias de la pandemia tales como el confinamiento, las restricciones a la movilidad o las medidas de distancia social?
La gente lo pasó muy mal. Si a cualquiera aquella situación, sobre todo la del principio, le generó mucha angustia, en las personas que tienen ansiedad por consumir y se ven limitadas en su movilidad, esa angustia se vio multiplicada. Por eso reaccionamos como lo hicimos, rápida y adecuadamente, dando acceso a todo el mundo, manteniendo el contacto con todas las personas, telemáticamente si era suficiente y de forma personal con quien lo necesitó; por suerte fuimos catalogados como servicio esencial y en ningún momento dejamos de trabajar. Creo que pudimos aliviar mucha angustia provocada por el aislamiento, por la dificultad de obtener determinadas sustancias...

¿Sabe, por cierto, cómo se organizaron los camellos?
No lo sabemos, sospechamos... Tampoco preguntamos por estas cosas porque nosotros estamos orientados al cambio, no tenemos esta curiosidad ni procuramos alentarla por el papel que ocupamos, aunque entiendo que desde el punto de vista informativo puede tener su interés pero desde el punto de vista del terapeuta lo que importa es qué se puede hacer para dar un paso más en contra de las adicciones y centrarnos en que la persona no piense mucho en la sustancia. Sabemos y sospechamos que se han buscado las maneras, porque se ha seguido consumiendo, y se habrán buscado lugares para hacer intercambio ,pero esto lo digo como mera intuición, no voy más allá. 

¿Han vuelto ya a hacer su trabajo con total normalidad?
Del todo no, pero hemos mejorado muchísimo y estamos muy contentos de que entre las personas que están en comunidad terapéutica, que son los casos más severos y crónicos y que se sintieron aliviados por estar protegidos en un lugar muy controlado, no hemos tenido ni un solo contagio. Y esto lo atribuimos a los protocolos... y a la suerte, en eso quiero ser honrado. 

También estuvieron limpios de contagios el Centro de Integración Social, la casa de acogida La Encina y el albergue de Cáritas. Parece que hubiera un patrón...
No lo sé... O a lo mejor es que somos entidades que por el perfil de las personas con las que trabajamos tenemos que estar tan organizadas que cuando aplicamos un protocolo somos muy estrictos... Estoy improvisando, no sé si es lo que ha ocurrido. ¿Quiere decir que por esta circunstancia hemos evitado los contagios al cien por cien? Pues lo ignoro porque no sabes por dónde puede entrar el virus y los terapeutas han entrado y han salido y han convivido con sus familias, por lo que el contacto cero no ha existido. Pero hace ya 15 días que nuestros usuarios  han sido vacunados con Janssen y ha sido un alivio tremendo. 

¿Lo estricto de las normas que se impusieron y que les libraron de los contagios ha perjudicado la evolución de su lucha contra la adicción?
Una situación como la vivida genera mucha frustración pero también una motivación hacia el cambio en el sentido de que saben que otras opciones no son posibles y, además, en ese momento habían más riesgos para su salud. Nosotros sabemos que cuanto más se mantiene la abstinencia en el tiempo más convencidas están las personas de que ese trabajo tiene sentido y se dan cuenta de las razones profundas por las que quieren hacer el cambio. Donde esto está provocando más problemas es en la fase de salir fuera, de la inserción social y laboral, que está aún muy complicada, y es donde hemos tenido que multiplicar el apoyo. Además, genera frustración y hemos tenido que bregar con ella aunque tiene una parte positiva y es que hay que buscar recursos alternativos porque si no, te caes. Queremos ver el vaso medio lleno. 

El miércoles pasado publicaron su memoria con datos de los últimos cinco años y en sus programas de adultos se ve un descenso de los consumidores de cocaína y de cannabis y un incremento de los de alcohol. ¿Cuáles son las claves?
La primera, que el 2020 e incluso aventuro que el 2021 van a ser años anómalos. En algunos consumos la gente ha estado reacia a buscar ayuda, se ha aislado y no ha querido establecer contactos y quizás por eso se ve una disminución. Te soy absolutamente honrado: algunas cosas no sé por qué pasan, no tengo la respuesta, sé que pasan y las queremos reflejar. Te diría que en el consumo de cocaína estamos por encima de los datos nacionales de Proyecto Hombre en cinco puntos, es decir, que esta sustancia es aquí muy relevante. El incremento de usuarios con problemas con el alcohol tiene sentido porque siempre, y en tiempos de confinamiento también, es  absolutamente accesible, sospecho que las cosas van por ahí.

En el cannabis hay un descenso de nueve puntos desde 2016...
Y es una buena noticia, pero no tenemos que olvidar que la inmensa mayoría de nuestros usuarios son policonsumidores y eso hace que todo esto lo tengamos que poner en cuarentena, no podemos decir alegremente que han descendido los usuarios de cannabis porque los consumidores únicamente de cannabis son muy poca gente, la mayoría está tomando varias sustancias a la vez y oscilan de una a otra y a veces puede que tomen menos cannabis porque tienen, quizás, mejor acceso a otras drogas.

¿Qué ocurre con la heroína? Se lo pregunto porque sus datos reflejan que es un número muy parecido y sostenido en el tiempo el de consumidores que se acercan año a año a Proyecto Hombre con problemas con esta sustancia.
No hay forma de que bajemos ese porcentaje, que en alguna ocasión llega al 30%. Esto es un efecto de banalizar el consumo de sustancias a nivel social y se ha dicho desde Proyecto Hombre a nivel nacional, se está invisibilizando el problema.

¿A qué cree que se debe que este asunto haya desaparecido del mapa del debate social?
Pues porque ya no molesta a nadie. Esto tiene que ver también con el individualismo, con el ‘allá cada uno con sus problemas’ y con el ‘se lo han buscado’. Pero, fíjate, si desaparecieran recursos como el nuestro el problema de las drogas pasaría a ser noticia de primera plana inmediatamente. Ahora lo tenemos contenido y con él los problemas sociales que acarrea como la delincuencia, los conflictos económicos en las familias o de salud y otros que no son tan evidentes como el fracaso de los proyectos vitales de muchas personas con el efecto social que eso tiene. Por eso el tema de la heroína lo achaco a que se le quita importancia. Lo que daba miedo era la forma de consumir, el pinchazo, pero es que ahora se consume fumada.

¿Puede tener que ver con que la gente más joven no tiene en la cabeza lo que fueron los heroinómanos de los años 80?
Tienen asociada la jeringuilla porque ha quedado como icono, pero no tanto la sustancia. 

¿Les queda algún usuario de aquella época?
Claro, los viejos roqueros que ahora rondan los cincuenta y tantos o más. Aunque tienen la salud deteriorada son organismos con una alta resistencia y que también han tenido  una gran atención sanitaria con programas como el de metadona, que les ha mantenido con vida, con salud y fuera del círculo de la delincuencia. 

En su programa de menores les llegan en un 78% con problemas de consumo de alcohol. ¿Se sigue sin entender que es una droga? 
Es que a los jóvenes eso no les importa si es droga o no es droga, lo consumen y punto. Además hay una gran tolerancia social, sabemos el porcentaje de familias -está publicado en encuestas oficiales- que aceptan que sus hijos menores de edad consuman alcohol y eso es malo para los chavales  porque sin hacer dramas y sin puritanismo hay que enviarles un mensaje claro de mantenimiento de la salud y de los límites, de que si hay unas reglas de juego hay que respetarlas porque si no luego se encuentran situaciones ante las que nos echamos las manos a la cabeza, algo que pasa mucho aunque, ojo, hay también muchos chavales que tienen un ocio sano. Tenemos que seguir haciendo una labor muy importante de prevención para visibilizar el problema y que todos, incluidos los mayores, sean conscientes del efecto que produce. La buena noticia es que el abuso del alcohol incipiente en jóvenes si se pilla a tiempo y se tiene buena colaboración de la familia, se resuelve.

Llevan 30 años hablando de prevención pero el consumo de drogas sigue ahí. ¿Qué falla? 
Sin saber cuál es la verdad con mayúsculas quiero creer que es evitable. Sé que es muy difícil llegar a que desaparezcan al cien por cien pero también sé que podríamos estar mucho mejor, aunque es verdad que no a corto plazo. Tenemos que ser realistas y ver que aunque una parte de la sociedad está muy posicionada contra el abuso de sustancias hay otra que no le da ninguna importancia y que solo busca el placer inmediato. Esto son solo unas pinceladas de una serie de aspectos que tienen que ver con el sistema de valores de la sociedad pero se tiene que saber que la prevención hace un efecto muy importante y esto lo sé porque lo veo todos los días y sé que es y ha sido un cortafuegos para miles de personas. Y otro aspecto, la educación, que es fundamental para erradicar el consumo de drogas aunque su efecto se note a muy largo plazo.

¿Qué le aconsejaría contestar a un adolescente al que le ofrecen su primer porro o su primera raya de cocaína?
Que diga que no, claro, y que me explique qué razones tiene para decir que sí. Hay que escucharles porque nunca hay que pensar, a priori, que nuestras razones son mejores que las de los demás, esta es la filosofía de Proyecto Hombre, trabajar a partir de los propios valores de la persona, nosotros no vendemos motos, no adoctrinamos, nosotros preguntamos a la persona qué piensa y por qué cree que lo que hace es bueno para ella; además, hay personas que se tienen que equivocar y hay que asumirlo y no tirarse de los pelos. Le insistiría, además, en que no hay por qué experimentarlo todo para integrarse en el grupo y le pondría otros ejemplos de cosas por las que no merece la pena jugarse la vida. La idea de que hay que probarlo todo es un mito metido en nuestra sociedad, se dice que quien no lo ha probado no puede opinar... Esto, con todo el respeto, es una mentira con la que cantidad de personas corren riesgos absurdos.

Ustedes tienen terapeutas que han sido toxicómanos. ¿Son mejores que los que no lo han sido?
Son iguales, no cambia nada. Una persona que tuvo una adicción y la superó, para ser terapeuta primero tuvo que estar desconectado de nosotros llevando una vida absolutamente integrada durante años y si esa era su vocación, volver y, en igualdad de condiciones, entrar  en el equipo. Siempre tratamos a las personas no como fueron sino como son en el presente.

¿Alguna vez ha tenido la curiosidad de fumarse un porro?
Nunca lo he hecho, quizás porque he tenido la suerte de tener personas a mi alrededor que me han ayudado a pensar. 

¿Qué se han encontrado con respecto a las adicciones a las tecnologías de la información y la comunicación: móviles, juego online, videojuegos..?
Que han crecido en el año pandémico pero que ya traían esta tendencia desde hace algunos años. De 2017 a 2018 se dobló el número de jóvenes que llegaron aquí con algún problema de este tipo y del  2018 al 2019, también, y esto no quiere decir que se esté demandando ayuda porque sea el problema principal sino que a veces está oculto entre otras adicciones.

¿Cómo se puede detectar que hay un problema?
Cuando empieza a bajar el rendimiento en  los estudios -hay chavales que evolucionan hacia el absentismo- o cuando se inicia el consumo de alcohol y cannabis, porque hay correlaciones. Lo que pensamos es que hay un proceso idéntico de desestructuración al que ocurre con el consumo de sustancias, con agresividad y pérdida de límites. Los jóvenes tienen que aprender a respetar los límites y las fronteras que tienen que ir teniendo claras porque cuanto más interiorizadas están mejor se van a desenvolver en la vida y mejor autocontrol tendrán. Y las familias, que tienen aquí  un papel importantísimo, muchas veces están perdidas y otras, ausentes. 

¿Tienen personas en tratamiento con adicción a los psicofármacos? ¿Les preocupa las grandes cifras de consumo que se dan en esta provincia?  El año pasado se recetaron un 6% más de ansiolíticos aunque según los psiquiatras estaba dentro de lo esperable...
La inmensa mayoría de nuestros usuarios son politoxicómanos y estas sustancias también están en ese consumo diversificado, pero no recuerdo en los últimos tiempos haber atendido a nadie con una adicción única a los psicofármacos, quizás por el tipo de población que nos llega a nosotros, que identifica más su problema con otro tipo de sustancias.

¿Una adicción es una enfermedad?
Este es un tema controvertido incluso en foros científicos. Mi opinión es que se utiliza el concepto enfermedad en contextos sociosanitarios para tratar de desculpabilizar y de desestigmatizar a la persona, porque quien se droga ni es malo ni es vicioso, por eso asociarlo a enfermedad significa remarcar que no tiene control  sobre su vida sino que va más allá de él. También sirve para que se incruste en el imaginario social y la ayuda a estas personas pueda contar con recursos públicos. Desde este prisma se ha utilizado este constructo de la enfermedad, porque es un constructo, pero a nadie se nos escapa que no es lo mismo una gripe o la covid que una adicción, ni se cura igual, no hay vacuna para esto. Hay, además de factores biológicos, otros de tipo psicológico, sociales, familiares y de contexto. Es un problema muy complejo al que yo prefiero llamar trastorno porque no me queda claro que sea una enfermedad, aunque entiendo el beneficio social de llamarlo así porque si es una enfermedad estaremos todos de acuerdo en que se puede curar. 

Proyecto Hombre ha cumplido 30 años en febrero ¿Qué balance se puede hacer?
Muy positivo, se han hecho muchísimas cosas, pero es un balance de conjunto porque cuando yo llegué la entidad estaba inserta en una evolución revolucionaria de cambio, de mejora, de aprendizaje, de formación... Isidoro Martín (anterior director) y la Fundación Candeal (sobre la que se sustentó Proyecto Hombre)estaban en ese momento de darle la vuelta a muchas cosas, de priorizar mucho la formación, de perfeccionar programas y crear otros nuevos, se dio un sentido más estructurado al trabajo de las familias... Son muchas cosas pero siempre desde la labor en conjunto de un equipo que ahora está compuesto por cerca de 30 personas.