Un récord de 24 hectáreas

S.F.L.
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El frutero David Huidobro está inmerso en la producción de cerezas, peras y manzanas reineta en las Caderechas

El empresario David Huidobro junto a una de sus plantaciones de cerezos. - Foto: S.F.L.

La cereza, junto con la manzana reineta, es la fruta reina del Valle de Caderechas. Su sabor y calidad hacen de ella un producto distinguido dentro del mercado frutícola. David Huidobro, de Villarcayo y profesional del sector desde hace más de 30 años, adquirió en el 2015 cerca de 24 hectáreas de fincas en pleno Valle (de las que 14 están cultivadas) y ha plantado  7.000 cerezos y cerca de 3.000 perales de conferencia. Por ello, su terreno, dividido en tres parcelas (9 hectáreas de cerezos, 3 de perales y 2 de manzana que estaban ya en la finca), es actualmente el más grande de la zona. Su familia viene del campo y junto con dos hermanos regenta la empresa Frutas Huidobro, que cuenta con cuatro establecimientos repartidos por Las Merindades y también hacen mercados por la zona.
El empresario se vio motivado para comprar los terrenos al considerar que la acción de producir su propia fruta sería un complemento más a su actividad diaria de trabajo. «Me lancé con el proyecto porque este lugar tiene mucho atractivo para la cereza, manzana y pera. El Valle tiene un microclima que hace que estos productos se hagan muy bien. Es un trabajo ambicioso pero muy estudiado», declara el productor. Cada una de sus parcelas cuenta con riego por goteo para tener controlado el desarrollo de cada planta. 
Sus ocho variedades de cerezas de media estación y tardías, distribuidas en 7.000 árboles, se están cultivando según la fecha de recogida. En su producción no ha incluido de clase temprana por la climatología y por el propio mercado. «No podemos competir con el Valle del Jerte o Aragón», añade. Para el año que viene ya comenzarán a dar fruta y la recogida estará prevista que comience a finales de junio y se alargue hasta mediados o finales de agosto. Sus árboles no siguen la formación típica de Caderechas. David Huidobro ha realizado incisiones en las ramas de cada uno para conseguir entallarlos en vez de que crezcan hacia arriba. 
En los primeros años realizó los cortes para conseguir que los árboles hicieran madera, que ramificasen a los lados y así la fruta se multiplicará. Es consciente de que los gastos de formación de las plantas son mayores pero luego se verán simplificados en la poda y recolección.   «La altura ideal es de 2,10 metros, eso facilitará mucho el trabajo. Un año que venga con mucha flor se podrán quitar las yemas para que la cereza que se quede salga más gorda que es lo que  está cotizado en el mercado», explica.
Las posibilidades de negocio son «muy positivas» para el emprendedor. Aunque no ha calculado (porque todavía es imposible) la cifra exacta de los kilos obtenidos, estima que en un año normal, se podrían obtener unos 10.000-15.000 por hectárea. La fruta que vaya cogiendo la colocará en el mercado. Es un proceso progresivo que no estará en pleno rendimiento hasta la vuelta de 4 o 5 años. 
Dentro de los terrenos hay varias edificaciones que consolidará para que las personas que contrate tengan las mayores comodidades posibles. A pesar del sacrificio de los últimos años, David Huidobro quiere seguir comprando más terrenos en Caderechas y seguir ampliar el negocio familiar. 


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