Elegancia serena

Agencias
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La pasarela de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid se llena de una feminidad a todo volumen y de piezas para cualquier estación

Propuesta de Hannibal Laguna. - Foto: Ballesteros

El diseñador Hannibal Laguna recuperó ayer algunos de los hitos de la casa en una colección en la que los estampados y los botines actualizan los vestidos de noche mientras que Roberto Torretta vuelve a hacer filigranas con el cuero para definir a una mujer femenina y muy elegante. Por su parte, las formas voluminosas acapararon la atención de los diseños de Fernando Claro.
Hannibal Laguna abrió la tercera jornada de la pasarela madrileña con una colección de fiesta para el invierno, pero válida para cualquier época del año «desde México a Dubai», los destinos donde se encuentran gran parte de sus clientas. Phantasize es el título de una colección extensa, con vestidos con estampados abstractos, una colección diferente a la que incorpora un juego de rayas verticales y al bies que actualiza sus primorosos bordados tridimensionales en cristal, envueltos en organza, que tampoco faltan. Espaldas transparentes sobre tules invisibles con flores de terciopelo rompen el estigma de este tejido, habitual de los días de invierno, pero que el diseñador quiere incorporar a cualquier época del año.
«También se utiliza en climas cálidos desde México a Dubai. No puedo pensar solo en una mujer invernal. Muchas de mis clientas disfrutan de una temperatura cálida todo el año», explicó mostrando un vestido en gasa con corte de «canastera», muy habitual en los días de verano.
Poco después, Roberto Torretta consiguió, en su propuesta para el otoño-invierno 2020-21, que la elegancia en la mujer sea un don natural, un objetivo sin proponerselo, sin artilugios ni imposturas. La fuerza y la calidad de sus diseños residen en un patrón que tiene el cuero como protagonista en vestidos chocolate, donde traslada la manga farol a la altura de codo, una pieza con mucho vuelo y con un guiño al fajín de un esmoquin en el cinturón. 
Los años 70, una época que «me encanta», explica el diseñador, es el punto de partida de la colección, un concepto estético que queda reflejado en botas altas y tacones anchos y en pantalones de pata de elefante. Los trajes están muy presentes con chaquetas largas, a veces cruzadas que combina con shorts. Los vestidos de distinto largo, mini y lady, en lavanda es otro de los aciertos. Mínima la concesión al estampado.
En la primera toma de contacto de Fernando Claro con la pasarela nacional, el creador sevillano presentó Más Amor, una colección donde las extravagancias y las formas voluminosas se llevabaron todas las miradas. Los clásicos trajes o vestidos en tono negros se adornaron con originales apliques de grandes dimensiones, conjuntos repletos de lentejuelas, complementos en clave maximalista, plumas y drapeados.