La otra sonrisa de Ada Colau

Javier M. Faya (SPC)
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La alcaldesa de Barcelona se 'venga' de Pablo Iglesias y anuncia la creación de un partido de izquierdas sin Podemos

La otra sonrisa de Ada Colau

«Sonrían al 15-M, a las plazas, a Ada Colau, a quienes se levantan a las seis de la mañana para trabajar, a quienes se levantan a las seis de la mañana pero no trabajan». Con estas frases, en su minuto de oro, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, se proclamó campeón en el trascendental debate a cuatro de Atresmedia celebrado el 7 de diciembre del año pasado. Llamó la atención que utilizara el nombre y apellido de la alcaldesa de Barcelona para robar votos al PSOE y a IU. Como si de una personalidad a la altura de los grandes líderes mundiales, el dirigente morado la reverenció. Yes que esta catalana de 41 años cae bien, salvo a muchos empresarios de la ciudad que la vio nacer, a los que declaró la guerra desde que agarró el bastón del Consistorio. Entre sus enemigos también se encuentran políticos y banqueros de sus años como activista antidesahucios, que le dieron fama y papeletas... y, desde el pasado lunes, también el dirigente radical.  
Yes que cansada de ver cómo el dirigente madrileño volvía a decir aquello de donde digo digo..., ha optado por crear otro partido político tras el exitoso experimento de Guanyem, que derivó en Barcelona en Comú, con la que conquistó la Ciudad Condal en las municipales del 25 de mayo de 2015, y En Comú Podem, que se convirtió en la primera fuerza de Cataluña en las últimas generales.

Dos mentiras.

«No queremos ni coaliciones ni sopa de siglas». Con estas palabras declaró públicamente la guerra al que se autoproclamó en un mitin como Jefe indio Coleta Morada. ¿Las razones?Le mintió dos veces. Yes que Iglesias le prometió que tendría su bloque regional un grupo parlamentario propio y que impondría la celebración del referendum de autodeterminación para futuros pactos;una línea roja que el PSOE no estaba dispuesta a aceptar. Con el paso de las semanas, el profesor universitario cedió y dejó el órdago para otra ocasión.   
La paciencia tiene un límite y en el caso de Colau, es de mecha corta. Por eso le ha quitado uno de los pilares a su antiguo socio, que ha visto cómo en los próximos comicios catalanes se va a quedar bajo mínimos, a la altura del fallido experimento CatSíQueEsPot, que ignoró en la campaña del 27-S la barcelones, pagándolo caro en las urnas los de Lluis Rabell.  
Como se puede apreciar, la inestable situación política de España no solo está haciendo sudar tinta china a Rajoy y a Sánchez, sino también a Iglesias, que ha visto cómo se han esfumado cientos de miles de votos, cuando se las prometía muy felices ante unas parece que cantadas nuevas elecciones. Por eso ha dejado a un lado su chulería con la oferta de ser vicepresidente y repartir Ministerios el pasado día 22 -algo que no gustó en parte de las plurales filas moradas- y casi ha pasado al ruego para aupar a los socialistas al poder, a coste cero, como en Castilla-La Mancha o Extremadura. Cosas del efecto Colau, un arma que, cual bumerán, amenaza con partir en dos su proyecto.
Yes que Adita, como se la conoce cariñosamente, es mucha Adita. Incluso para una persona tan «soberbia intelectualmente» -lo dijo su asesor Juan Carlos Monedero esta semana- como el tertuliano, algo que tiene en común con la primera edil de la Ciudad Condal, aún recordada por sus agrios enfrentamientos ante las cámaras con políticos y periodistas.  
Criada en el barrio barcelonés de El Guinardó, la confundadora de Barcelona en Comú realizó estudios superiores en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona, quedando a dos asignaturas de lograr la licenciatura. No parece que vaya a terminarla por la misma razón que por la que la dejó:el activismo, que la atrapó, para siempre quizás, a principios de los 90, durante las protestas contra la Guerra del Golfo.   
Mujer polifacética, a principios de la década de 2000, desarrolló una breve carrera televisiva, actuando en la serie Dos + una, que emitió Antena 3. Paralelamente, se adhirió al movimiento okupa y participó en diversas movilizaciones, como la que tuvo lugar contra el G-8 en los consulados de Francia y Suiza en Barcelona en 2003, y a propósito de la invasión de Irak .
Tres años más tarde, participó en el Movimiento por una vivienda digna en España, algo que la catapultó a la fama, ya que se convirtió en la cara visible del grupo que nació a raíz de esta iniciativa en 2009 en la Ciudad Condal: la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).
Movimiento horizontal, no violento, asambleario y apartidista. Esas fueron las señas de identidad de este colectivo, pero como se ha podido ver, Colau aprovechó la marca para meterse en política. Sus detractores no se cansan de echárselo en cara, así como su populismo, el que le hizo retirar en julio del año pasado el busto del Rey Juan Carlos del salón de plenos del Ayuntamiento. Ocuando dejó que ERC, en plena campaña electoral, el 24 de septiembre, hiciera ondear la bandera independentista desde el balcón del Consistorio en el que ella se encontraba. El PPCsacó la española, y ella ordenó retirar ambas.
Antes de este esperpento, el 22 de mayo, su coalición, que había nacido tan solo 17 días antes, sorprendió a todos venciendo en las urnas al convergente Xavier Trías, el hasta entonces alcalde mejor pagado del país, con 109.000 euros al año. Ella cobra 100.000, y eso que prometió que se lo recortaría a la mitad. Dice que la diferencia a entidades sociales.         
Los vientos soplaron a su favor con una Convergencia acosada por la corrupción, que planeó sobre ella por haber enchufado a su marido en el Ayuntamiento. Ella sacó las garras. Como ha hecho esta semana con Podemos. Ysiempre, siempre, con una sonrisa.