"Tenemos que vivir con el coronavirus durante mucho tiempo"

GADEA G. UBIERNA
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ENTREVISTA | José María Romo, director gerente del Hospital Universitario de Burgos, analiza la actualidad sanitaria desde dentro y las perspectivas que se presentan para los profesionales y para la ciudadanía

José María Romo, director gerente del HUBU, ayer. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Hace hoy siete meses que José María Romo tomó posesión de su cargo como gerente del complejo asistencial de Burgos, que, además del HUBU, incluye a Fuente Bermeja y el Divino Valles. Justo cuando remataba el diseño de su plan de funcionamiento, el coronavirus SARS-CoV-2 hizo acto de presencia y creó un punto de inflexión cuyas consecuencias son todavía desconocidas. El HUBU fue el primer hospital de la Comunidad Autónoma en reaccionar y ha sido capaz de hacer frente a la pandemia con sus propios medios. A pesar de que la situación ya es más tranquila y de que en empiezan a dar pasos para el repliegue, Romo no oculta que esta fase tampoco va a ser fácil, que sigue habiendo frentes abiertos y que les pilla con «el cuerpo necesitado de una cierta levedad».

¿Cuántos trabajadores del HUBU están ahora en aislamiento?

Ayer [por el jueves] eran 17 médicos, 22 enfermeras, 16 auxiliares, dos celadores y seis de otros colectivos.

El Ministerio de Sanidad ha reconocido que el 15% de estos contagios se podrían haber evitado con más protección. ¿Cuántos casos del HUBU se atribuyen a una protección inadecuada?

Supongo que el ministerio ha hecho algún estudio que nosotros no, pero sí puedo decir que desde el principio fue auténtica obsesión que hubiera equipos de protección individual (epis) suficientes, como no podía ser de otra manera. Recopilamos día a día todo lo que teníamos y cuando nos quedábamos a cero en algo; ha habido alguna ocasión en la que ha sucedido, por ejemplo en batas impermeables o batas reforzadas. Creo que hemos cumplido, pero, a pesar de todo, ha habido contaminaciones, que yo achaco más a los pacientes o compañeros asintomáticos. Pero en nuestro caso, no tengo esa aproximación.

El jefe de urgencias llegó a afirmar que no se hacía responsable de lo que sucediera en el servicio por la dificultad de acceso a las medidas de protección, los trabajadores dicen que no tenían trajes y los sindicatos siguen denunciando que faltan equipos para los celadores.

Esto ha sido una discusión permanente y, a veces, acalorada. Siempre ha habido que manejar los equipos con rigor, pero inicialmente teníamos que extremar la precaución. Ahora, hay pactos de consumo con todas las unidades y en función de las necesidades se van distribuyendo con periodicidad.

¿Y qué pasa con los celadores?

Ellos plantean que han de tener mascarillas FFP2 y esto no aparece en ninguna de las tablas que tenemos para proteger a los trabajadores; son para situaciones en las que se produzcan aerosoles en el abordaje del paciente, por una intubación o una toma de muestras determinada y, en esto, el celador no interviene. Pero, por si acaso, dejamos un estocaje en Urgencias.

¿Por qué con el ejemplo de China e Italia se llegó a esta situación sin abundancia de lo más elemental, como son las mascarillas y los equipos de protección individual?

Teníamos los almacenes con un estocaje que, entonces, a la Comunidad Autónoma y a los hospitales, nos parecía importante. Pero la situación se desencadenó de manera tan brutal que enseguida empezamos a multiplicar por un montón de veces el consumo habitual. Y también enseguida apareció el desabastecimiento. Nosotros usamos 122 batas plastificadas y 5.222 de las reforzadas al día. Son consumos muy elevados, pero ahora estamos bien.

Los sindicatos piden un análisis de anticuerpos generalizado para todos los trabajadores de, al menos, los servicios que están en primera línea. ¿Es factible?

Sí, y vamos a empezar ya. La Gerencia Regional ya ha informado de la llegada de los test de anticuerpos IgG e IgM , que son los que tienen validez. Antes [que indican si la persona tiene inmunidad parcial o completa, además de especificar si puede contagiar] de que nos lleguen, hemos empezado a hacer PCR en aquellas especialidades que tratan a pacientes más susceptibles: Oncología, Hematología y en el personal que va a incorporarse en las plantas que hemos limpiado y que están preparadas para recibir a pacientes programados, pero sin coronavirus.

¿Qué plantas están preparadas ya para reabrir tras la covid-19?

Tenemos un calendario-secuencia a cinco semanas, que vamos adaptando a la situación real. Ya se han limpiado las plantas seis y siete, así como parte de la UCI, para tener pacientes críticos no covid, y también hemos planteado la limpieza de un bloque quirúrgico reservado para coronavirus, pero que no se llegó a utilizar. Preparamos el hospital, pero todavía no tenemos autorización de la dirección general para poner en marcha actividad programada.

¿Con qué cantidad de contagios diarios se puede convivir? ¿Cuál es el criterio o el indicador de base?

Tenemos que vivir con el coronavirus y pensamos que durante mucho tiempo, por lo que ha de convivir con la actividad programada. Eso obliga a mantener unas medidas de vigilancia, de prevención y de control, pero en un momento determinado pueden suceder cosas como que se duplique el número de casos en menos de cinco días, que haya un aumento de casos confirmados en el ámbito sanitario por encima del 10%... Hay unas cuantas alertas que nos dirán que estamos ante un rebrote. Pero, mientras, no es tanto el número de pacientes que podemos tener como las medidas que les debemos aplicar. Por ejemplo, si queremos evitar aglomeración de pacientes no podemos tener salas de espera de consultas externas con 40 personas. La programación y el volumen de actividad tendrán que ser ajustados a que haya una concentración aceptable de personas. 

(La entrevista completa y 40 páginas más sobre la pandemia, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)