Entran a robar y rompen las luces pensando que eran cámaras

F.L.D.
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Los ladrones reventaron el bombín de un administrador de fincas y forzaron la cerradura de una empresa de encofrados ubicadas en una planta de oficinas de la calle Victoria Balfé, pero no lograron llevarse nada

Entran a robar y rompen las luces pensando que eran cámaras - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Sin duda, los cacos que entraron en el número 30 de Victoria Balfé para intentar robar en dos oficinas tenían la jugada bien estudiada. En la entrada, un cartel avisaba de que el edificio estaba vigilado por cámaras de seguridad. Así pues, y tras romper la puerta de acceso desde la calle, buscaron los dispositivos de grabación para arrancarlos y así poder campar a sus anchas por la planta donde se encuentran varios despachos y sustraer todo lo que encontrasen de valor.

Solo cometieron un error. Lo que rompieron no eran cámaras de seguridad, sino las bombillas. De hecho, los dispositivos de videovigilancia siguieron funcionando y grabando en todo momento las fechorías de estos despistados malhechores. 

Cierto, no fue la ejecución más ‘limpia’ de la historia de los robos, pero todavía podían llevarse un buen botín de la decena de oficinas que tenían a sus disposición mientras que pensaban que nadie les veía. No fueron nada cuidadosos a la hora de entrar en el despacho de una administrador de fincas, pues rompieron el bombín de la puerta y accedieron al interior. Revolvieron un poco las carpetas y papeles que había en el interior pero, según pudo constatar su responsable al día siguiente, no se llevaron nada de valor. 

Luego fueron al otro extremo del pasillo, donde se encuentra la oficina de una empresa de encofrados. Parece que para entonces habían perdido incluso pericia a la hora de abrir puertas, pues solo consiguieron forzarla sin llegar a entrar en el interior. Todo quedó, por tanto, en un intento torpe de asalto y en facturas de arreglos de las luces y cerraduras.