Antes no sabía tener amigos, ahora sí

A.C. / Medina de Pomar
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La pedagoga, Leticia López, (i)junto a las madres Silvia González y Cristina Rodríguez. Sentados, sus hijos. - Foto: A.C.

La Delegación de Autismo Burgos en Merindades cumple dos años • Cuatro niños y un adolescente disfrutan de sus servicios y han mejorado su calidad de vida

Mi hijo antes no sabía tener amigos. Buscaba amigos, pero les pegaba, les abrazaba muy fuerte, les tiraba del pelo y ahora está como un niño más. Es feliz, porque tiene amigos y puede hablar con los niños». Así relata Silvia González uno de los avances más significativos que ha tenido su hijo en los dos años y medio que ha estado recibiendo los servicios de Autismo Burgos. Aunque hay una cuestión importante. Durante los primeros meses en que su hijo recibió los servicios de la asociación tenía que viajar una vez a la semana a Burgos, pero desde hace dos años disfruta de los que tenía antes y muchos más gracias a la delegación que Autismo Burgos creó para Las Merindades en Medina de Pomar a petición de los propios padres y madres.
Las ventajas son muchas, muchísimas después de analizar una larga conversación con la pedagoga Leticia López Infante, responsable de la delegación, Silvia González y Cristina Rodríguez, quien recuerda como algo especial el momento en que su hija pudo comenzar a mirarla a la cara para pedirle algo, un gesto habitual en cualquier niño, pero no en los que padecen un trastorno del espectro autista. Expresarle qué sentía, si estaba contenta, triste o nerviosa fue otro gran avance, relata esta madre que pasó años viajando con su hija a Burgos.
De momento, la delegación atiende a cuatro niños y un adolescente de 15 años residentes en Medina de Pomar, Villarcayo y Espinosa de los Monteros, mientras está a la espera de la posible llegada de cuatro niños más a sus servicios, uno de los cuales llegaría del Valle de Tobalina y el resto de los mismos municipios. De ellos, dos están diagnosticados y dos siendo evaluados. Según el último estudio de la Universidad de Atlanta realizado en 2008, uno de cada 88 niños sufre un trastorno del espectro autista. «Primero te diagnostican, luego digieres y al final te mueves, te movilizas para que la calidad de vida del niño mejore y sepa comunicarse en todos los ámbitos», explica Cristina Rodríguez. Para ello, los niños, jóvenes y adultos de Las Merindades con autismo u otros trastornos relacionados, como el Asperger, pueden disfrutar de una atención especializada y específica en el aula cedida por el colegio San Isidro y el Ayuntamiento medinés.
La atención a cada niño es individualizada y se trata de ayudarles, sobre todo, a comunicar, porque uno de los grandes problemas de estos niños es que viven en «un mundo desorganizado y no entienden nada» de cómo funciona el resto de la sociedad. Con el apoyo de López Infante aprenden cuestiones tan básicas como saber esperar antes de entrar en la consulta del médico, expresar que algo les duele, saludar, despedirse, jugar o expresar lo que necesitan, primero con dibujos y después con palabras. «Necesitan de mucha rutina, muchos horarios, mucha anticipación, no saber qué va a ocurrir les crea mucha ansiedad», explica esta profesional.
Su apoyo se centra en esa hora semanal en el aula, que antes exigía un viaje «agotador» de más de dos horas con la ida y vuelta a Burgos. Pero lo más importante, como destaca Leticia López, es la significativa mejora de la integración de los niños en las aulas, gracias al trabajo de apoyo que ofrece a los profesores cada vez que lo demandan ellos o las propias familias. La coordinación con los centros educativos es constante e incluso se atienden llamadas de colegios de la comarca donde hay niños que no están utilizando los servicios de la asociación de forma ordinaria. «Siempre que se nos pide ayuda acudimos», señala.
Las familias describen los servicios como «un lujo», porque el trabajo de apoyo de la pedagoga se extiende incluso a las clases extraescolares o a los recreos. A las primeras acude para dar unas pautas y orientar a los formadores y después realizar un seguimiento. En los recreos trabaja, primero con el niño solo, y después fomentando el juego en grupo con sus compañeros hasta que se logra la integración. Actividades de ocio en grupo completan las propuestas de la delegación de Autismo Burgos en Merindades.
Con todo, sus usuarios aseguran que «la calidad de vida del niño y de la familia mejora un cien por cien» y animan a otras con esta problemática a acudir a esta asociación. El próximo abril, con motivo de la celebración del Día Mundial del Autismo, se volverán a dar a conocer y a sensibilizar a la ciudadanía sobre este trastorno.