El viaje esperado (o no)

B.G.R.
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Las críticas al tren turístico se suceden en TripAdvisor. Sus usuarios cuentan a pie de calle las impresiones del viaje

El viaje esperado (o no) - Foto: Patricia González

Son las 12.30 horas de un día de agosto. Solo queda un asiento libre en el tren turístico, que parte de la calle Nuño Rasura cinco minutos más tarde. Suena el Canon de Pachelbel de música de fondo y comienza el recorrido por la parte más emblemática de la ciudad. Un servicio que, sin embargo, ha despertado comentarios negativos en TripAdvisor, la plataforma web de viajes donde los usuarios dejan su opinión sobre lo que han visitado.

De nuevo en el vehículo, se escucha una voz de fondo. Comienzan las explicaciones de lo que está por llegar, con la iglesia de la Salesas como primer punto de atención, al que sigue el paseo de los Cubos, la «parte mejor conservada de la muralla». Tras pasar por el Arco de San Martín, continúa hacia la calle Fernán González y el Solar del Cid. La voz en off se detiene hasta entrar en el empedrado de la vía y localizar el arco en memoria del primer conde independiente de Castilla de la que toma su nombre. «Parece que vamos en una olla de feria», ironiza una de las viajeras.
Al ver las agujas de la imponente Catedral, los viajeros muestran sorpresa pero el relato del tren hace que miren hacia la izquierda, a la iglesia de San Nicolás, que recomiendan visitar por su espectacular retablo. Los comentarios se realizan en tres idiomas. Primero español, después francés y por último inglés. El hecho de que el vehículo no se detenga hace que cuando estos últimos quieren escuchar la reseña el vehículo se acerque ya al albergue de peregrinos.
Referencias al Camino de Santiago, la iglesia de San Gil, el Palacio de Capitanía, la fuente de los Delfines de la plaza de España, la iglesia de San Lesmes y el monasterio de San Juan preceden a la introducción de los yacimientos de Atapuerca ya en la calle San Lesmes. Por la avenida Arlanzón, el tren enfila hacia el Museo de la Evolución Humana, que también aconseja visitar, dejando a un lado la plaza de Santa Teresa y a Diego Porcelos, para después llegar a la plaza Conde de Castro y tomar la calle Valladolid de vuelta a la plaza de Castilla y al punto de partida.
El viaje esperado (o no)El viaje esperado (o no) - Foto: Patricia GonzálezEn todo ese recorrido, hay viajeros que preguntan por las estatuas de los Gigantillos o si la del hombre a caballo que ven al pasar cerca del puente de San Pablo es la del héroe castellano, confiando sin éxito en que más tarde su duda se aclarará. Entre ellos hablan del tiempo burgalés y se fijan en los carteles de los menús de los restaurantes. Cuarenta minutos después acaba la visita y las opiniones son diversas.
Jesús y Lourdes, de Jaén, acaban de llegar a Burgos y se muestran satisfechos con el recorrido. «Nos ha parecido bien porque nos hemos hecho una idea general de la ciudad», afirman. En la misma línea se expresa María José, aunque precisa que hay momentos en que no se llegan a ver los monumentos por el techo del tren y si sobre todo si viajas en la parte en la que hay ventanas. «Si las quitaran se vería mejor», comenta esta mujer que forma parte de un  grupo de músicos de Albolote (Granada) que van a pasar en Burgos unas cuatro horas.
A su compañero Jorge también le ha gustado. «Venimos con prisa y es una manera de conocer lo básico», explica, al tiempo que admite que se podría mejorar el «tema de los idiomas». En este aspecto hace hincapié Mónica, sugiriendo que la instalación de audioguías en varios idiomas permitirían ampliar las explicaciones durante todo el trayecto. «Son muy escasas. Solo te dicen dónde está el monumento y poco más», subraya. Lo mismo opinan Inma e Isabel, que hubieran preferido visitar la Catedral antes que montarse en el vehículo, echando en falta alguna referencia a la Seo a lo largo del trayecto.
«Me ha decepcionado un poco y veo que es un recorrido pobre para una ciudad como esta», destaca la primera. Isabel se detiene en que las «explicaciones son insuficientes y cortas», además de que no realiza ninguna parada para ver el patrimonio con detenimiento. Las críticas de estos turistas coinciden en parte con las que se vierten en la plataforma digital, donde censuran que el trayecto sea corto, se quejan del calor, del precio (5,50 euros) y de la falta de información histórica. No obstante, este no es el único itinerario. También se oferta uno nocturno y otro que llegar hasta las Huelgas.