El comercio abre de forma mayoritaria y ya nota movimiento

B.G.R.
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Los establecimientos pueden funcionar ya sin cita previa y con restricciones de acceso al 30% del aforo. La FEC cree que es un «rayo de luz» para el sector y confía en que poco a poco aumente la afluencia

En algunas franquicias se podía ver a más de una persona dentro del local. - Foto: Patricia

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El comercio empieza a notar movimiento de clientes

La flexibilización de las medidas restrictivas de los territorios que continúan en la fase 0 del proceso de desescalada es valorada por el pequeño comercio como un «rayo de luz». La mayoría de las tiendas de la ciudad abrieron ayer sus puertas sin necesidad de cita previa y con un límite de aforo del 30%. Las ganas de levantar las persianas eran evidentes y se notó cierto movimiento de clientes, según confirmaron distintos representantes del sector, que también comparten la opinión de que todavía existe «desconocimiento» respecto a la reactivación de esta actividad.

La Federación de Empresarios de Comercio (FEC) considera que se trata de un «primer paso», teniendo en cuenta que en muchos casos la cita previa no ha terminado de funcionar. «Ahora las tiendas fluyen. La gente se ha animado y ha entrado a echar un vistazo», subraya Julián Vesga, vicepresidente de la entidad, quien, no obstante, precisa que esa afluencia no se ha traducido aún en ventas. Sin embargo, considera que todo es cuestión de tiempo porque «hay muchas ganas de salir y disfrutar de la experiencia de la compra».

En la misma línea, el presidente de Centro Burgos, Raúl Martínez, también hace referencia a ese «ambiente» comercial de la primera jornada de apertura que no se ha visto en las pasadas semanas, teniendo en cuenta «que seguimos en la fase 0 y con restricciones de movilidad». Todo ello desde la cautela sobre cómo avanzarán los próximos días y con la confianza de que ese movimiento «coja ritmo» si además acompaña el tiempo.

Los dos aseguran que la apertura de establecimientos ha sido mayoritaria, si bien Vesga considera que el cierre de algunos podría deberse a que aún no les han llegado todos los materiales sanitarios o al hecho de que «todavía no lo ven claro». Al respecto, afirma que en este nuevo camino habrá que «ir poco a poco, acompañando al cliente», que debe «interiorizar e ir normalizando» las medidas de seguridad tanto a la hora de comprar como en sus relaciones sociales. Es aquí donde apunta a la importancia de que se reactive el sector de la hostelería, que solo podrá abrir al 50% sus terrazas cuando se pase a la fase 1, porque son «pequeños engranajes que suman entre todos». Martínez también hace referencia a la restauración porque «el consumo forma parte del ocio e influye mucho que estén abiertos bares y restaurantes»: «La compra es muy intuitiva y a veces se realiza más por capricho que por necesidad».

En cuanto al límite de aforo del 30%, los representantes del sector calculan que en el pequeño comercio ese porcentaje se moverá entre las tres o cuatro personas como mucho, ya que la mayoría de los locales son de pequeñas dimensiones, precisando que este tipo de situaciones no se dieron ayer y que de producirse los clientes tendrán que esperar a la puerta de la tienda o volver en otro momento. No ocurre lo mismo con las franquicias, que suelen ocupar locales grandes, aunque solo está permitida la apertura de las de menos de 400 metros. En algunas de ellas, se podía ver a más de una persona dentro y en la mayoría había carteles en los escaparates informando sobre la capacidad máxima de acceso. 

El presidente de Centro Burgos asegura que existe una cierta «incongruencia» de las normas en cuanto al aforo, ya que también se contempla que un dependiente solo puede atender a un cliente. La interpretación que realiza es que de esta forma el comprador puede entrar a echar un vistazo al establecimiento sin que nadie le atienda, algo que comparte Vesga, quien considera que se trata de «medidas complementarias» siempre que se cumplan con todas las normas de seguridad e higiene requeridas.

En lo que sí que hay divergencias es en el tema de las rebajas, que finalmente se permiten desde ayer. La asociación del casco histórico aboga por no realizar este año la campaña para intentar salvar la temporada, mientras la FEC entiende esta postura pero también la del empresario «que tiene el almacén lleno de género y necesidad de sacarlo para poder tener liquidez». Al respecto y aunque aún no hay una posición conjunta, aboga por que siga el periodo tradicional que arranca el 1 de julio.

La agrupación de comerciantes y empresas de servicios de Gamonal, Zona G, también sostiene que  hay diferencia de opiniones respecto a estos periodos de descuentos, ya sea favor o en contra. Como entidad, no mantiene una postura al respecto y precisa que «cada empresario decida» lo que crea que es más conveniente para su negocio. 

En esta zona, la apertura de comercios fue igualmente mayoritaria, salvo algunos que aún no tenían la tienda preparada, según explica el gerente de la entidad, Borja García, quien destaca que los empresarios se han mostrado «contentos» con la nueva situación, notándose más movimiento y con clientes que esperaban en la calle si la tienda estaba ocupada.