El Cotarro de Moradillo alcanza 329 visitas en cuatro meses

B.A.
-

El de mayor afluencia al conjunto de bodegas tradicionales fue junio, con 144 personas registradas

Durante la visita, los turistas degustan dos vinos, uno blanco y otro rosado.

Tras años de trabajo basados en la recuperación y puesta a punto de los lagares y bodegas que forman el conjunto de El Cotarro, en Moradillo de Roa, el pasado 13 abril comenzaron en este entorno las visitas guiadas de la mano de un profesional. Desde entonces, a lo largo de estos cuatro meses, 329 personas han podido conocer de cerca este proyecto basado en la concienciación, protección, mantenimiento y conservación de este patrimonio etnográfico relacionado con el mundo del vino. 

Por meses, en abril se registraron 34 visitas y en mayo 84, siendo junio el mes en el que más personas llegaron a Moradillo para conocer sus lagares y bodegas tradicionales, un total de 144. Mientras en julio fueron de 67. La procedencia de los turistas interesados en este proyecto es muy variada, según el registro que llevan desde el Ayuntamiento. Ha habido visitantes de otros pueblos de la provincia de Burgos; de provincias próximas como Soria, Valladolid, Segovia, o Madrid; de diferentes puntos de España, como La Coruña, Ibiza, Salamanca, Alicante, Málaga, Sevilla, Canarias o Toledo; e incluso de fuera de nuestras fronteras, de países como Argentina, China o Estados Unidos, del que han llegado personas de Nueva York, Texas, Miami, Filadelfia o el Valle de Napa. El turismo extranjero de El Cotarro supone a estas alturas el 10% del total contabilizado. 

El proyecto enseguida despertó el interés de los turistas, no solo por poder visitar las bodegas subterráneas sino por descubrir esta iniciativa en la que todo un pueblo se ha volcado. De hecho, solo tuvieron que pasar dos meses para que fuera rentable y sostenible, es decir, que con el precio que se cobra por la visita y el obtenido de la venta del vino se cubrían ya los gastos que supone la contratación de la persona que ejerce de guía. 

Este vino es también una parte importante de El Cotarro, es blanco, de la variedad albillo mayor, y se degusta durante el recorrido, que comienza en el Ayuntamiento y continúa por lagares y bodegas. Pero además es importante porque permite que esta variedad no se pierda (la ceden los viticultores del pueblo); está elaborado por Alfredo Maestro y sirve para financiar el proyecto, siendo una fuente de ingresos. Como novedad, este año también elaborarán un vino tinto, tempranillo, que pasará a formar parte de la familia de El Cotarro, como adelanta Agus González, técnico en Aceites de Olivia y Vinos. 

El proyecto de Moradillo está traspasando puertas y personas de otros puntos de España ya han solicitado a los impulsores consejos de como han desarrollado la iniciativa. «Ha habido una gran conciencia del esfuerzo y mucha unión entre la gente del pueblo, y eso es muy difícil de conseguir», comenta Agus González, que afirma que uno de los puntos del recorrido que más «alucina» a las visitas es el lagar del Tío Santos y también beber rosado en porrón en una bodega.