El consumo de gasoil de calefacción cae a una tercera parte

L.M.
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La utilización de este combustible en los meses de invierno ha pasado de las 18.000 toneladas a apenas 6.700 en diez años. Los puntos de suministro de gas natural no dejan de crecer desde 2015

El consumo de gasoil de calefacción cae a una tercera parte - Foto: Alberto Rodrigo

Frío, lo que se dice frío, sigue haciendo todos los inviernos. Algunos más, otros menos, pero entre octubre y marzo -incluso hay años que se alarga hasta entrado abril- las bajas temperaturas, el viento y la lluvia o nieve hacen mella en el día a día de los burgaleses. Para combatirlo, nada como quedarse en casa al calor si uno no tiene obligaciones.Pero, ¿cómo se calientan la mayor parte de las viviendas de la provincia? En muchos pueblos de la geografía burgalesa aún resiste la tradicional chimenea o nicho, donde la quema de paja y troncos permite calentar habitaciones concretas.También son ahora comunes las calderas de pellet, pero sin duda alguna, los reyes han sido durante los últimos tiempos los depósitos de gasóleo C, combustible empleado únicamente para estos procesos, y que dista del A (vehículos de automoción y de mayor calidad) y elB (destinado al mundo agrícola, pesquero, embarcaciones y vehículos autorizados).
Basta con echar un vistazo a los registros de consumo que recoge el CORES, una corporación de derecho público sin ánimo de lucro y tutelada por el Ministerio para la Transición Ecológica. En el invierno de finales de 2008 y principios de 2009, es decir, hace una década, el gasto de los burgaleses en este combustible ascendió hasta las 18.660 toneladas, mientras que la última estación fría fueron 6.699 toneladas. La caída, del 65%, supone un descenso en el consumo hasta dejarlo en una tercera parte de lo que fue.
Durante esta década, el tope se registró entre octubre de 2012 y marzo de 2013, cuando se consumieron hasta 23.961 toneladas de gasóleo C. Coincide esta época con uno de los inviernos más duros que se recuerdan en la provincia, con temperaturas extremadamente bajas, lo que provocó un mayor gasto de combustible para calentar los domicilios y las casas. La progresión desde ese año no ha hecho sino caer hasta el invierno pasado, que paradójicamente aumentó, aunque en apenas 439 toneladas.
El principal motivo de la caída viene derivado del cambio de tendencia y la comercialización masiva del gas natural, más barato que el combustible líquido y mucho menos agresivo con el medio ambiente.
Según datos facilitados a este periódico por Naturgy Castilla y León, una de las principales compañías de distribución de este gas, los puntos de suministro no han dejado de crecer desde 2015, primer año del que tienen registros. En este ejercicio se contabilizaron en la provincia de Burgos 85.000 entradas, tanto en domicilios como en empresas y comercios, mientras que a mediados de este curso el número se elevaba hasta los 89.000, un incremento del 5%.
Además, este combustible tiene un precio bastante inferior al gasóleo C -cerca de la mitad por cada kilowatio consumido- y presenta mucho menos riesgo a la hora de llegar a las casas, ya que el gas natural llega hasta los domicilios a través de canalizaciones mientras que el gasóleo C a de almacenarse en grandes depósitos, que no deben estar muy lejos del lugar donde desea emplearse.



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