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«Estoy enamorada de Lorca como el primer día»

ALMUDENA SANZ
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Núria Espert era adolescente cuando subió por primera vez al escenario y ya no se ha bajado. De Medea a Salomé, de Yerma a La Celestina. Ha interpretado y dirigido, tuvo su propia compañía, atesora todos los reconocimientos... Vuelve a Burgos mañana

Núria Espert, actriz. - Foto: Ros Ribas

Apenas levantaba unos palmos del suelo cuando su padre le regaló el Romance de la luna, luna copiado con premura de un ejemplar que había conseguido de forma clandestina y debía devolver al día siguiente. No se podía imaginar la niña que aún era Núria Espert lo determinante que el autor de ese poema iba a ser en su vida. Federico García Lorca aflora como una presencia constante en la larga trayectoria de la veterana actriz. Suelta divertida que no sabe si él ya estará cansado de ella, pero que ella, desde luego, sigue enamorada como el primer día. Y con esa emoción palpitante y principiante sale de nuevo a escena con él en Romancero gitano, un espectáculo que salta de las páginas del poemario para colarse en la propia vida de la intérprete bajo la dirección de Lluís Pasqual. Y después de varios aplazamientos motivados por la pandemia, llega este viernes a Cultural Caja de Burgos de la avenida de Cantabria (19.30 h., 22 euros). 

Parece que esta es la vencida, por fin... 
Sí, por fin, por fin (ríe). Ha sido dificilísimo compaginar los problemas del país con los de una función. Todo el mundo ha sido comprensivo, los perjudicados, los teatros, los distintos sectores. Todo ha sido trastocado y, por fin, da la impresión que se está en el buen camino. 

¿Cómo ha sido el reencuentro con los versos de Lorca después de todo lo que ha pasado? ¿Se lee con otra mirada?
Es un baño de poesía tan diversa, con violencia, con ternura, realmente es un repaso a ese autor único, a ese ser mágico, que ha hecho que este Romancero gitano que nació para ser hecho durante dos meses haya durado casi tres años. Esto es lo que tiene el éxito cuando consigue superar todas las dificultades de calendario y todos los escollos para llegar a la representación. 

¿Qué tiene este Romancero gitano para que algo que en principio era para unos meses se alargue tres años, y lo que le queda?
Lo que tiene es que se ha convertido en un precioso espectáculo, no es un recital, no es una obra de teatro, es un acercamiento a Lorca a través de mí misma. Yo hablo de cuando era pequeña, de mi primer contacto con la poesía de Lorca a través de mi padre, que era un enamorado de Lorca y me copió de un modo clandestino uno de sus poemas más bellos, el Romance de la luna, luna. Y así comenzó esta historia que no podía nadie pensar que llenaría tantas páginas de mi carrera, tantas, tantas; le he recitado, le he interpretado, le he dirigido, le debo tantísimo, tanto, tanto, que solo pensar que me lo voy a encontrar de nuevo hace que me acerque muy ilusionada y excitada a estas representaciones, que son un regalo. 

Habla de su primer y muy temprano contacto con el poeta granadino. ¿Cómo recuerda ese momento?
Fue como una preparación para el milagro que después ha supuesto Lorca en mi vida. Romancero gitano era un libro prohibido por el franquismo, aun así mi padre consiguió un ejemplar, y una noche, que tenía que devolverlo al día siguiente, copió unos cuantos poemas, para mí el Romance de la luna, luna. Le pareció más para una niña pequeña que los otros, tan llenos de sexo, violencia y pensamientos profundos que no estaban a mi alcance en la niñez, y eso ha fructificado hasta tal punto que hemos llevado a Lorca a Nueva York, a eso que se llama el mundo entero, giras con Yerma, Doña Rosita, recitales con sus poemas. Todo un mundo que ya es muy conocido en todo el mundo. Su fuerza, su potencia abre todas las puertas, no importa de dónde sea el público, al que conocen, estudian y trabajan en las universidades es a Lorca. A mí me parece extraño porque sus emociones son tan diferentes, su manera de acercarse a la poesía es tan distinta, pero todo ocurre de una manera sabia y emocional. 

¿Su lenguaje es universal? 
Sí, lo es, y además es una poesía para ser comunicada en voz alta. Hay grandes poetas, que yo adoro, pero están hechos para ser leídos en tu cuarto, con tu pequeña lamparita, con tu alma en reposo; Federico lo que quiere es la gente delante, reaccionando, conectar, y esto se produce en cada una de las representaciones. Es como un milagro. 

En este espectáculo, a la vez que surgen los poemas del libro, recuerda su relación con el autor de Poeta en Nueva York, presente en toda su carrera profesional. Lo suyo está siendo una relación muy larga...
Sí, espero que él no esté fatigado de esa relación tan larga (ríe). Yo estoy enamorada como el primer día. 

¿Siempre ha sido idílica o ha tenido sus altos y sus bajos?
Cada representación es un encuentro, una dádiva, un regalo que el público me hace y yo le devuelvo con lo mejor de mí misma, lo mejor de mi profesión, de lo que ha resultado después de entregarle mi vida entera. Trabajo en el teatro desde los 13 años y le amo cada vez más, y le necesito cada vez más. 

Ahora mismo Lorca transita por los escenarios más que nunca con obras de Juan Diego Botto, Carmelo Gómez o Alberto San Juan...
Es un resurgir, en medio de los dramas que hemos tenido, las suspensiones generales, de todas las cosas que han ocurrido en estos dos últimos años, hemos buscado refugio en él, absolutamente todos. Y todos los compañeros que se acercan a Lorca, los que ya lo estaban y los que lo visitan por primera vez, han redescubierto la fuerza, la fortaleza, de cada una de las palabras y de todas las emociones tan diversas y tan excitantes que hay en cada uno de sus poemas. 

¿Es un creador para el siglo XXI? ¿Qué puede enseñar a la sociedad actual?
Su sola presencia, su solo nombre evoca tantas cosas, no tan solo el final terrorífico, sino su amor a la vida, por los actores, por el mundo del teatro. Él decía que es un lugar donde todo se comparte, donde uno nunca se siente solo, porque cuando él se enfrenta a la poesía necesita la soledad absolutamente, eso hace que separe sus dos mundos, porque escribió miles de poemas y muchas obras de teatro, de todos los tipos, desde lo más poético a lo más desgarrador. Es tan completo que nunca nos lo acabaremos. En este momento, me llena de emoción, que la gente de mi profesión en nuestro país haya buscado un apoyo en Lorca. Lorca es de las cosas más hermosas que me han pasado en la vida. 

El vate granadino es paradigma de los muertos que continúan en las cunetas tras la Guerra Civil. ¿Ensombrece este hecho su obra o ayuda a encender los focos sobre ella?
Ocurrió de una manera seguramente no premeditada, creyeron que estaban asesinando a un hombre y lo que estaban asesinando era la palabra, llegó a representar a todos los muertos, a todos los asesinados de aquella guerra fraticida. Y sus palabras siguen vibrando aunque no hablen de muerte, de lo que le ocurrió, es la voz que da voz a todos los que no pueden hablar por sí mismos. Realmente, de aquellas atrocidades de la Guerra Civil ha quedado el nombre de Federico, de un poeta, no el de un general, han quedado poemas, canciones, alegría, dolor, sexo... Tantos y tantos matices que rodean su obra, él es infinito. Tengo la impresión de que va a perdurar mucho más allá de este momento nuestro. 

Lleva más de 70 años en escena y 70 años es mucho tiempo... 
Efectivamente, son setenta años con Lorca, Shakespeare, Espriu, Bertolt Brecht, etcétera, etcétera, etcétera, un larguísimo etcétera. Esta carrera larga ha dado pie a una gran variedad de dramaturgos y poetas que tanto me han ayudado con sus palabras y pensamientos para expresar también los míos. 

¿Y qué sensaciones le asaltan en el momento de salir a las tablas? ¿Han cambiado a lo largo de los años?
Siento el mismo temor, lo muestro menos, espero, que sentía cuando empezaba en el teatro, cuando empezaron las responsabilidades, cuando de pronto entra Eurípides en mi joven carrera, cambia todo y se convierte en una larga carrera de una mujer teatral. 

¿Hay en este Romancero gitano algún poema o momento más especial para Núria Espert?
Hay una gran variedad, no decimos todo el libro, solo algunos poemas, y hablamos, y contamos, y recibimos la palabra de Lorca cuando se dirigía a sus amigos para que oyeran los poemas del Romancero gitano por primera vez, El Sonámbulo, Antoñito el Camborio. Tantos matices diferentes hace que yo me tenga que poner en posiciones diferentes y convertirme también en el centro de esos poemas. No es una obra de teatro, pero siempre he creído que los poemas de Romancero gitano eran cada uno de ellos como una obra de teatro, cada uno podía convertirse en Bodas de sangre, Bernarda Alba, sus retablillos. Hay una gran coherencia en la elección y suerte en los buenos resultados. 

¿Imposible quedarse con uno solo?
Imposible.