40 años esperando a Ibai

I.P.
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Desde 1980, Redecilla del Campo no inscribía un nuevo vecino. Sus padres, Sara y Javier, y todo el pueblo están entusiasmados

40 años esperando a Ibai - Foto: Jesús J. Matías

Ibai ha llegado a las vidas de Sara y Javier no como un río -que es el significado de nombre en euskera- sino como un torrente de alegría del que se han contagiado los vecinos de esta localidad cercana a Cerezo de Río Tirón. Yno es de extrañar porque hacía 40 años que el pueblo no veía nacer a ningún bebé, un niño que crecerá correteando por sus calles y que, a bien seguro, será el juguete de los pocos vecinos que habitualmente residen en Redecilla, una docena, más en fines de semanas y, sobre todo en vacaciones, que llega a superar el centenar. «Le malcriaremos», se aventura a decir el alcalde del pueblo, Amando Corral que recuerda que la última nacida fue Montserrat Campomar Fernández, el 26 de mayo de 1980. 
Y es por esa circunstancia por la que Ibai es protagonista hoy en esta página que sus padres guardará como un tesoro para enseñársela en cuanto pueda comprender lo que significó su llegada a este mundo en un más de esos  pueblo de esa España Vaciada de la que tanto hablamos estos días. Ójala que con Ibai comience la repoblación de este rinconcito burgalés que linda con la comunidad de La Rioja. 
Ibai hace ya veinte días que nació, en el HUBU, claro, porque hace ya décadas que los niños nacen en los hospitales, pero sus padres lo tenían muy claro:«Aquí vivimos y aquí le inscribimos, aquí queremos que crezca, que corra y que haga picias, como siempre hemos hecho los chavales en los pueblos».
Javier García, el padre, tiene 30 años. Sara Agüero, la madre, solo 28. Él se dedica al transporte y hace algo de agricultura y ella, que estudió Administrativo, ha trabajado hasta hace medio año en la empresa Ludoland, en la capital. Y en Burgos también han vivido, pero siempre pensando en trasladarse al pueblo. 
Realmente, ninguno de los dos nació en Redecilla;Sara es de Belorado, su madre de Pradoluengo y su padre de Sotillo de Rioja -el pueblo de al lado-, mientras que Javier nació en Cerezo y es su madre y sus abuelos maternos los que nacieron en Redecilla, el pueblo donde hace ya un par de años largos viven, en la casa que fue del padres de Javier, precisamente. «Estaba la casa y teníamos un terreno de huerta y unos pabellones, así que entramos de okupas», dice. Y están encantados porque son de los que creen  que se puede vivir aquí, que es un lujo, que al lado están Cerezo y Belorado donde tienen familia y amigos y pueden ir, de hecho van, aunque también en redecilla tienen bar, una sociedad que llevan los vecinos. Pero será en Belorado donde Ibai vaya a la escuela cuando cumpla 3 añitos, y también en la villa hay guardería a la que iría Ibai si Sara encuentra trabajo por la zona.
Además de Ibai, estos días también hemos hablado de otros niños, los que nacieron el primer día del año; a ellos pertenece el futuro de nuestra tierra y quien sabe si llenarán la España Vaciada.