Las protectoras urgen la nueva perrera y la ordenanza animal

R.C.G.
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Las protectoras urgen la nueva perrera y la ordenanza animal

Este año se cuenta con una partida para el centro de protección y sigue pendiente la normativa, tras casi un lustro desde que se manifestó la intención de establecer un reglamento

El comienzo del verano supone siempre un punto de inflexión para las protectoras ya que la época estival es en la que más abandonos se producen. Aunque se ha avanzado en cuanto a tenencia responsable, todavía queda mucho camino por recorrer. De hecho, en lo que va de año, las dos asociaciones animalistas han rescatado de la calle más de un centenar de perros y un número similar de gatos. A esto se suma que no es fácil encontrarles un nuevo hogar. «Si son cachorros casi siempre encuentras alguien que los quiera pero cuando son adultos es muy complicado», aseguran desde Apasos. 
Ninguna de las dos protectoras cuenta con instalaciones propias así que dependen de la red de voluntarios, que son como casas de acogida. «Estamos un poco desbordados porque además nos suelen llegar camadas de golpe», explican desde MAPA. Los problemas se agravan cuando son gatos, ya que la actual perrera municipal no cuenta con espacio para ellos, así que es la persona que los ha recogido o las protectoras las que tienen que hacerse cargo. 
Por este motivo, hace tiempo que se viene demandando más implicación institucional. En los últimos años se han logrado mejoras como la construcción de dos zonas de esparcimiento canino, en el parque Emiliano Bajo y en el barrio de El Crucero. Además muchas fuentes están adaptadas para las mascotas. Sin embargo estos avances no son suficientes. Por eso, desde las protectoras se urge la aprobación de una ordenanza municipal y la construcción de la nueva perrera, que ya será un centro de protección animal. En cualquier caso, son dos proyectos que hace tiempo que se tienen pendientes, pero que se han paralizado en más de una ocasión. 
La elaboración de una normativa específica se espera desde hace casi un lustro. La idea es que en el texto se establezcan las multas por maltrato o abandono, por no llevar el chip o por dejar las heces en la vía pública. También se pretende regular las horas y los lugares en los que los perros pueden pasear sueltos. Sin embargo la ordenanza sigue pendiente y las protectoras siguen recordándolo. «Hay muchas formas de maltrato que ahora mismo quedan impunes», denuncian desde MAPA, ya que «por ejemplo cuando llamas a la Policía porque hay un perro encerrado durante días en un balcón te dicen que no pueden hacer nada». 
En Miranda se da otro caso de maltrato que está muy extendido y normalizado, denuncian desde la protectoras. Es la tenencia de perros atados en fincas, a las que los propietarios van los fines de semana. «Pasan muchos días solos, sujetos con una cadena, a veces incluso expuestos a las inclemencias climatológicas. En ocasiones se les ha volcado el cuenco del agua y pasan unos días hasta que van los dueños», afirman. Para estas situaciones, existe una ley europea que establece hasta la longitud mínima de las cadenas, pero «su aplicación efectiva depende de que se aprueba la ordenanza», remarcan. 
Además, muchos de los perros rescatados de la calle no tienen chip. A veces se localiza a los dueños ya que no han sido abandonados sino que se habían escapado pero «si no le has puesto el chip ya dejas ver que te importa poco que se te pierda. Son detalles que dicen mucho sobre la tenencia de ciertas personas», resaltan.
Por si fuera poco, la actual perrera da muy pocas respuestas a sus necesidades. Las instalaciones están obsoletas y de su gestión se encarga la misma empresa que llevaba la limpieza viaria, un aspecto que desde las asociaciones animalistas se critica debido a que «se concede a los animales la misma importancia que a la basura». El nuevo pliego ya ha separado la prestación de ambos servicios, pero aún así es necesario construir el centro de protección.
La idea ya está en marcha porque es el único compromiso exigido por Podemos al PSOE para la aprobar el Presupuesto de 2019. El nuevo edificio se levantará en el polígono de Bayas y la idea es que no sea solo un lugar de recogida sino en el que se les garanticen unas condiciones mínimas y se favorezca la adopción. 
En este sentido, desde las asociaciones se pide que se tengan en cuenta, además de la capacidad de los cheniles para que no se den las condiciones de hacinamiento actuales, que obligan a «mezclar razas peligrosas con cachorros», que los mismos tengan zonas verdes y sobre todo que se incorporen servicios de veterinaria. Así, el personal que atienda la instalación será especializado y también se pide un horario más flexible porque «la perrera ahora casi nunca está abierta y cuando alguien tiene intención de adoptar no lo tiene nada fácil». 
El compromiso era iniciar las obras este año aunque para ello habría que trabajar contrarreloj por el tema de los plazos. Aitana Hernando ha dejado claro que a pesar de ser un acuerdo presupuestario previo a las elecciones, cumplirá con el mismo. «Es un una inversión prioritaria que no se puede dilatar en el tiempo. Ya vamos tarde porque hace años que tendríamos que tener una perrera acorde a la ciudad», subrayan las protectoras.