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Un día en la colmena

ARSENIO BESGA
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La red social beBee implanta un modelo interno flexible con el que «funcionamos como amigos», reconoce su CEO

En beBee la organización del trabajo es lineal, no con grandes jerarquías. - Foto: A.B.

Los modelos de negocio cambian y beBee no se queda atrás: flexibilidad y coordinación son los pilares de su estructura. La red social, especializada en ofertas de empleo, crece a diario en todo el mundo, evoluciona, se transforma. La oficina se convierte en un lugar de reunión, más que en una prisión. El soporte técnico se resume en un monitor, no en grandes aparatos tecnológicos. La labor de los trabajadores se vuelve flexible, sin ataduras, con comunicación constante y una necesaria versatilidad. 

La empresa, que mantiene su sede de desarrollo en Miranda, utiliza un sistema de organización horizontal, lateral. Según explica su fundador, Javier Cámara, «todo el mundo puede aportar cualquier idea». El equipo de beBee se coordina para llevar acabo grandes proyectos «formando grupos y avanzando paralelamente», dice su CEO. Para operar de esa manera, los empleados de la red social cuentan con autonomía y capacidad de decisión. Añade su fundador que «tenemos flexibilidad, horario abierto, dos días teletrabajamos…». En resumidas cuentas, como argumenta el presidente de la compañía, «la oficina ya no es como antes».

Esa flexibilidad no solo se halla en los requisitos de la empresa relacionados con horarios o actividades presenciales. «El equipo tiene que saber hacer varias cosas», apunta el CEO de beBee, porque «no hay una jerarquía, es un trabajo startup: relaciones lineales y directas», aclara. Así, equipo y empresa muestran la cara más dinámica del mundo profesional, lo que también facilita una mejor relación interna. En palabras de Cámara, «funcionamos de manera cercana, como amigos [...] Pasamos mucho tiempo en el trabajo y trabajar a disgusto es lo peor que hay». 

«En la oficina, casi todos son de Miranda [...]. Cuesta encontrar gente,  tal vez en unos años sea más fácil».«En la oficina, casi todos son de Miranda [...]. Cuesta encontrar gente, tal vez en unos años sea más fácil». - Foto: A. Besga

Pese a que la estructura de beBee potencia la libertad de cada uno de sus eslabones, el contacto es una pieza fundamental para la entidad. El cara a cara permite profundizar en los conceptos que se pretenden desarrollar, comunicarse mejor. «Todos los días hablamos, si no estamos aquí, por videoconferencia o chat», expone Cámara, «acortamos las distancias», añade.

La tecnología compone no solamente el medio sobre el que se articula el producto de beBee, también uno de sus núcleos de coordinación. El cuerpo de diseñadores, analistas y programadores de la empresa se distribuye a lo largo de todo el globo. Si bien, el centro de desarrollo de la entidad se encuentra en la ciudad de Miranda, «tenemos trabajadores en remoto que forman parte de la empresa». Y es que, las alas de la abeja cubren todo el mundo en cuanto a la presencia de la red social, lo que se suma a una plantilla muy cosmopolita. Personal que proviene de Madrid, de Barcelona, de Rusia, de Ucrania, de Rumanía... beBee se compone de muchas fuentes que enriquecen su labor.

Las características tan específicas de esta entidad provocan que sea muy complicado cubrir sus vacantes. Este factor favorece la expansión de su plantilla más allá de las fronteras nacionales, aunque la idea de su CEO siempre ha sido la de fortalecer el tejido socioeconómico mirandés. «En la oficina, todos son de Miranda, salvo una persona que vive en Haro», reflexiona Cámara sobre la plantilla de beBee. «Cuesta encontrar gente, pero va apareciendo», explica el empresario, «tal vez en unos años sea más fácil», especula. 

Los nuevos métodos online convierten la búsqueda de trabajadores en una tarea más ardua aún. El planteamiento actual de beBee es tan sofisticado que muy pocos profesionales tienen la capacidad de implementarlo. Ante ello, «lo que hacemos es aprender, yo el primero», se sincera Cámara. En este sentido, el impacto para la ciudad podría ser mucho mayor, en caso de que existieran trabajadores cualificados en las áreas que demanda la entidad. Todo se resume en «la falta de cantera», reflexiona el CEO de la red social. Si las personas con capacidad no están en Miranda, las corporaciones se ven obligadas a buscar fuera o, como beBee, a ser pacientes.

Lo cierto es que esta empresa se encuentra en la cúspide de la vanguardia tecnológica. El negocio de Cámara se centra en ofrecer un producto digital, accesible en todo el planeta y moderno en sus prestaciones. Para conseguir sus objetivos, beBee ha tenido que reinventarse. El método que aplica la red especializada en empleos, en la actualidad, difiere de la programación habitual y no utiliza apenas soporte físico. «El nuevo beBee está en la nube», analiza su fundador. Este nuevo funcionamiento, totalmente digital, facilita «la escalabilidad que buscamos». Dicha realidad se traduce, para el fundador de la compañía, en que «si pasamos de 1 a 10 millones de usuarios la plataforma no se cuelga». 

Evolución. «Desde hace dos años no paramos de crecer», expone Javier Cámara con rotundidad. La red social comenzó su andadura en 2015, se instaló en el vivero de empresas de la Cámara de Comercio y, ahora, cuenta con su propia oficina. «El punto en el que reinventamos el producto coincidió con la mudanza», analiza el fundador. Con ello, de forma paralela, este negocio tecnológico dio un giro a su localización al tiempo que abandonaba el almacenamiento físico de sus datos. 

Gracias a la iniciativa de Cámara y su equipo, beBee crece sin freno. La red cuenta ya con más de 20 millones de usuarios en el mundo, lo que supone un aumento de su plantilla constante. En parte, por sus sofisticadas técnicas, su presencia en Estados Unidos, Gran Bretaña o Canadá resulta notable. Es más, estos países ocupan los primeros lugares de la lista de naciones en las que beBee posee presencia. «Estamos hasta en Japón», explica el CEO, «por todo el mundo en realidad, menos Rusia y China porque son espacios más difíciles», añade Cámara.

En definitiva, aquella start up que comenzó como una prueba con solo dos empleados, como una semilla de un gran sueño, es ahora una gran compañía. La cantidad de servicios que ofrece beBee a empresas, autónomos e, incluso, particulares no es un obstáculo para que mantenga su sede en Miranda. Javier Cámara sigue fiel a la ciudad y a la organización del trabajo flexible, coordinada, horizontal y, al fin y al cabo, moderna.