La eterna ley de la compensación

Diego Izco
-

Si el VAR se aplica a rajatabla (como pasa en esta etapa de implantación) el gol del Sevilla sube al marcador porque no subió el primero. Debuta Quique Setién en el Barça: 1.005 pases y un gol. De Messi, por supuesto

La eterna ley de la compensación - Foto: Emilio Naranjo

Si el partido de la jornada era el Real Madrid-Sevilla, que lo era, la jugada de la jornada es el no-gol de De Jong, un remate de cabeza en un córner, un ‘bloqueo-no bloqueo’ de Gudelj a un Militao que decide desplomarse para llamar la atención, y un árbitro que anula el tanto. 
Los bloqueos están prohibidos en el fútbol. No así en otros deportes en los que se usan para crear una superioridad en un momento y un espacio concretos. Lo que no está prohibido, al menos de momento, es el contacto físico:dentro del área hay roces, y si el árbitro pita falta o penalti, tendrá argumentos sobrados para mantener su decisión en el VAR, pues siempre hay Gudeljs chocando con Militaos. ¿Para que haya un bloqueo -gol ilegal, por tanto-, el atacante tiene que estar completamente quieto? Es tan sutil, tal nimio el toque, que en un mar de dudas el tanto debió subir al marcador... y tal vez no el siguiente:con la ley (aplicada a rajatabla) en la mano, la pelota toca en la mano de Munir. ¿Voluntaria? Da igual:el nuevo reglamento es contundente al respecto:cualquier mano de atacante es sancionable. 
Entonces, ¿por qué no se anuló ese tanto? La respuesta es trágicamente sencilla: porque los árbitros, tanto el de césped como el de la Sala VOR, aplicaron la ley de la compensación:si el colegiado tiene dudas sobre una decisión que ha tomado (o alguien le ha dicho por el pinganillo: «La has pifiado»), tratará de hacer justicia a través de una segunda injusticia. Eso (y Casemiro) sucedió en el Bernabéu. 

El estreno

Quique Setién se estrenó oficialmente como entrenador azulgrana. Más cruyffista que Cruyff, más guardiolista que Guardiola, decían. Necesitaba una carta de presentación que respondiese a tanta expectativa y la tuvo: le devolvió galones a Busquets, abrió a Alba más allá del mediocampo, le otorgó categoría a Riqui Puig, marcó Messi, quién si no... y el Barça superó la barrera de los 1.000 pases. Muchísimos insulsos, pero «si tú tienes el balón, el rival no te marca», una de las perogrulladas del eterno Johann.