La #TwittBU está de fiesta

H.J. | Burgos
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La comunidad de tuiteros burgaleses, iniciativa heredera del iRedes, celebra hoy su primer cumpleaños de encuentros mensuales para intercambiar experiencias en torno a la red social más influyente

Mosaico de asistentes a algunas de las últimas #TwittBU. - Foto: @leopoldoroldanp

Llega un momento en la vida de un tuitero en que necesita desvirtualizar a sus compañeros de comunidad. La conversación puede extenderse hasta el infinito en la red, pero cuando sabes que el/la otro/a vive a dos manzanas de ti, la curiosidad por saber cómo es y cómo se comporta en persona te llama a gritos. Donde esté el contacto visual directo, la relación cara a cara, la conversación a la antigua usanza (y sobre todo las cañas y los pinchos) que se quiten los teclados y las pantallas.
A principios de marzo de 2011, en una tarde-noche de domingo @soniadiez y @cainsan, dos usuarios intensivos de redes sociales que además se ganan la vida en el mundo digital, empezaron a idear un encuentro de tuiteros burgaleses que bautizaron como TwittBU y al que colocaron por delante el símbolo de la almohadilla para facilitar su seguimiento a través de la red del pajarito.
En otras ciudades ya existía el precedente de quedadas similares, llamadas Tweet&Beers (tuits y cervezas, en inglés) y aquí ya tocaba trasladar la comunicación al plano de lo físico. Unos días antes se había celebrado en la ciudad el primer iRedes y, en cierto modo, la #TwittBU es heredera de aquel evento. Burgos podía considerarse moderna. Había acogido todo un Congreso Iberoamericano sobre Redes Sociales y los residentes en la ciudad, o los naturales que regresan a ella los fines de semana, querían darle continuidad a nivel local. Por descontado, el lugar elegido para el encuentro fue un bar, y el método de difusión de convocatoria internet.
La primera se celebró el 12 de marzo de 2011 en Gamonal, en el antiguo Paulaner, acudió una decena de personas y allí comenzó la leyenda de los corrillos (esa costumbre tan burgalesa de juntarse en pequeños grupos en lugar de intentar una comunicación colectiva) que hoy en día todavía se comenta en cada encuentro.
La siguiente cita fue en el Gaona Jardín, en el centro histórico. Luego, más o menos cada mes, ha habido eventos en el Museo del Libro, en el Museo de la Evolución Humana, volvió a Gamonal, regresó al centro, por Navidad se convirtió en #ChampaBu... Hoy se cumple el primer aniversario, la edición número 12, que tendrá lugar a las 19,30 horas en el Café Vara. Su anfitriona será @VirtusdelHoyo, cuyo local se estrena como lugar de acogida para esta comunidad que en buena medida ha dejado de ser virtual para ser real, donde casi todos sus miembros ya se conocen en persona y «hasta se saludan por la calle», como suelen decir ellos mismos mofándose del asperón local.

cañas y tarjetas. Habrá quien se pregunte que para qué sirve todo esto. En principio, las reuniones de conocidos o de gente que comparte aficiones (en la comunidad de tuiteros hay amigos de toda la vida, pero también contactos recientes) no sirven más que para pasar un buen rato y ese es el principal objetivo. Sin embargo en la #TwittBU (aunque no es el fin inicial) también se hacen negocios, se intercambian tarjetas de pequeños emprendedores, se comparten experiencias de gente procedente de mundos sociales y económicos muy diversos e incluso los periodistas intentan aprender de su público.
El uso de Twitter es lo único que une a los convocados, y esto ya es suficiente porque permite un tema común y un interés por aprender de una herramienta cambiante, pero en el resto de aspectos sobresale la enorme diversidad. #TwittBU no es una etiqueta para hablar de la actualidad burgalesa, sino propia de la comunidad, aunque su crecimiento ha traspasado a los convocantes iniciales y se ha convertido en ‘propiedad’ del colectivo.
Hoy la organización y la logística dependen de @VladimirConV y @Santanattor. Han preparado una sorpresa para los asistentes (que evidentemente no quieren revelar) e invitan a todos los tuiteros de las dos orillas del Arlanzón a pasarse por el evento. Algunos llevan ocultos tras la arroba más de un año y ya es hora de que se dejen ver el pelo, insisten. En principio, y salvo que se desborden las previsiones, hay sitio para todos y no tienen hora de cierre.