"Tenemos infravalorados a los ancianos"

ALMUDENA SANZ
-

ENTREVISTA | Ignacio Jiménez, psicólogo clínico, analiza el complejo presente y avanza consecuencias para el futuro

Ignacio Jiménez, psicólogo clínico. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Fue cocinero antes que fraile. Antes de montar su despacho, trabajó treinta años como jefe de mantenimiento de una empresa que se deshizo con la crisis de 2010. Para cuando le despidieron en 2013, ya tenía su consulta montada y llevaba años ejerciendo. Su reinvención profesional fue sencilla. Jugaba con la ventaja de haber vivido más allá de las cuatro paredes del diván. Aunque, como todos, sí asiste expectante a la nueva realidad dibujada por el coronavirus.
Después de tres semanas de confinamiento. ¿Qué consultas les llegan? ¿Qué atormenta a la gente?

A mí no me está llegando ninguna consulta. A pesar de que esta situación genera mucho revuelo y ansiedad en las personas confinadas, parece ser que hay otras prioridades. Llevo en casa tres semanas y sí mantengo contacto con pacientes, pero más en plan amistoso que como psicoterapia.

Parece extraño cuando la sociedad vive un estado de alarma...
En el Colegio de Psicólogos de Castilla y León se creó hace 15 años el Grupo de Intervención Psicológica en Desastres, Catástrofes y Emergencias (Grupo Gripde), del que yo formo parte. Hemos estado en muchas emergencias como en el atentado de la Casa Cuartel de Burgos, el accidente de la presa de Castrovido, el incendio en la casa rural de Tordómar... Pero, que yo sepa, la Junta de Castilla y León no nos está activando en esta crisis y está tirando de psicólogos voluntarios. Esto es un craso error. Esta prestación no reúne las condiciones de calidad para contener estos problemas. Ser psicólogo de emergencias no es cualquier cosa. Necesita una formación muy específica de la que nosotros sí disponemos.

¿Por qué no les están llamando?
Sí nos han dicho que nos activarán cuando sea necesario, pero, de momento, no lo han hecho.

Dice que cualquiera no puede ser psicólogo de emergencia...
No, necesita una formación muy densa y un continuo reciclaje al mismo ritmo que cambia la sociedad. Tienes que tener en cuenta la diversidad cultural, seguir unos protocolos para no herir sentimientos. Una buena intervención ahora va a hacer que no tengas estrés postraumático o se minimice. Nuestra pelea es dura, prestamos servicio en un tanatorio, un cementerio, acompañamos a un familiar a hacer el reconocimiento de un cadáver, asistimos a un policía que se ha enfrentado a la escena de víctimas infantiles... Y para esto no vale cualquiera. En la consulta todo es previsible y controlado, pero aquí la situación se te puede ir de la mano en cualquier momento.

¿Qué secuelas puede tener esta situación en quienes están en la primera línea como los profesionales sanitarios o las fuerzas y cuerpos de seguridad?
Los médicos están sometidos a un nivel de estrés grande, trabajan contrarreloj, tienen que tomar decisiones, y ver que no van a poder sacar adelante a todos los pacientes, lo que puede generar un sentimiento de culpa. A esto se suma que, como ellos mismos denuncian, no tienen todos los equipos de protección individual que quisieran, lo que puede provocar un estado de alerta grande.

(La entrevista completa, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)