David Romero-Pascual, emprendedor en el mundo de la música

A.S.R.
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David Romero-Pascual tocó el saxofón en la presentación en sociedad de Viento KO ayer en el CAB. - Foto: Luis López Araico

El músico David Romero-Pascual aprendió a poner a punto su clarinete y su saxofón a falta de un lugar donde hacerlo, una carencia que le llevó hace un mes a abrir Viento KO,su propio taller de mantenimiento y reparación de instrumentos de viento

David Romero-Pascual es músico profesional. Ha saltado a un sinfín de escenarios, ha tocado en las salas y las plazas de todo el país, tiene colegas que se han movido por toda Europa... Experiencias que, dice él mismo, le han dado una visión amplia del mundo de la música. Soriano de nacimiento, hace ocho años llegó a Burgos para dar clases en el Conservatorio, al que sigue vinculado. «Era una ciudad con todo por hacer a nivel cultural, totalmente desolada, tanto que me planteé irme, pero puedes huir o intentar hacer por que todo esto cambie». Se quedó. Y ha visto feliz que la realidad ha evolucionado. La consolidación de la Orquesta Sinfónica y del Conservatorio, la apertura del auditorio... La cosa marchaba. «Burgos se está poniendo al día a nivel musical, ha generado necesidades y una de ellas era una empresa de confianza que ofreciera un servicio de reparación y mantenimiento de instrumentos musicales». La ocasión la pintan calva.


Él, multiinstrumentista, con diez distintos en casa, sobre todo clarinete y saxofón, había realizado cursos profesionales para que su puesta a punto le saliera a cuenta. Pronto corrió la voz de su habilidad y alumnos y compañeros empezaron a llamar a su puerta para evitarse los peligros de la mensajería o los viajes en busca de un luthier.


«Hace un par de años, vi el filón. Este oficio no existía ni en Burgos ni en las provincias limítrofes y un anuncio de la Fundación Caja de Burgos en la que te invitaban a comentarlos tu idea innovadora para ayudarte a lanzarla me hizo dar un paso al frente».
Esta es la historia de Viento KO, el taller de mantenimiento y reparación de Romero-Pascual, abierto oficialmente hace 30 días, oficiosamente hace cuatro «vertiginosos» meses y por amor al arte algún tiempo más, que ayer se presentó en sociedad en los encuentros Inspírate con arte, organizados por el programa Emprendedores de la Fundación Caja de Burgos en el CAB, donde, junto a la explicación, el público disfrutó de música en directo y cervezas artesanas Virtus, otro ejemplo más de si se quiere, se puede.
Él quiso y pudo, aunque reconoce que sin ayuda hubiera sido imposible. «Estoy aprendiendo esa parte que nadie te comenta ni se estudia y debería ser obligatoria en todos los centros escolares, también los musicales, que es saberte vender», advierte y añade que es un déficit que arrastran los músicos españoles históricamente.


Viento KO ya está en pie. Toca ponerse metas. Y su artífice las tiene a corto, medio y largo plazo. «Hemos empezado con una idea de negocio que esperamos que vaya a más, con un local emplazado y unas condiciones mejores, y consolidarnos, como mínimo en la provincia de Burgos, como la empresa referencia. Más allá de esto sería hablar por hablar», señala y concluye que sí tiene claro que se morirá tocando y arreglando instrumentos, «pase lo que pase».


Ha empezado con los de viento madera (clarinete, saxofón, fagot, oboe, flauta, dulzaina...), que son los que conoce. Después, ampliará al viento metal (trompeta, tuba, trombón...). Incluso ya le preguntan si hace ojitos a la cuerda y, aunque por ahora la respuesta es no, tampoco lo descarta. «La demanda te hace cambiar los planes y, pese a que llevamos un mes, ya lo estamos haciendo», asegura.


El luthier habla de Viento KO como un lugar donde pasar la ITV y remendar averías. La construcción desde cero queda lejos. «Ahora mismo es inviable. Pero sí barajamos fabricar accesorios que mejoren la calidad acústica de los instrumentos», responde este ilusionado emprendedor que a los 36 se reinventa. Nunca es tarde. Ni pronto. 
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