7 de cada 10 talleres mecánicos siguen 'de guardia'

L.M.
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El sector implanta la cita previa para atender urgencias, como problemas con las baterías o los neumáticos ante el poco uso de los vehículos durante la cuarentena. El 70% siguen abiertos y otros han tenido que presentar un ERTE

En Talleres Pardo, en la calle Madrid, están especializados en el cambio de neumáticos. - Foto: Valdivielso

En un primer momento, la intención del Gobierno, ante el avance de la pandemia de la COVID-19, se planteó cerrar todos los talleres mecánicos. Posteriormente se decretó que su actividad seguía siendo esencial, ya que debían prestar servicio a posibles incidencias que tuvieran los profesionales sanitarios que se desplazan a sus centros de trabajo, así como atender a los Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, desde la Policía Local hasta el propio Ejército. Es por ello que nunca se llegó a decretar su cierre obligatorio, aunque muchos no tuvieron otro remedio que echar la persiana temporalmente, a través de ERTE, ante la previsión del escaso o poco negocio de estas semanas.

No obstante, según la Asociación de Empresarios de Automoción de Burgos, cerca del 70% de los talleres siguen abiertos a día de hoy, aunque con un funcionamiento de servicios mínimos. En todos ellos se trabaja de puertas adentro, sin tener los portones levantados para evitar la entrada de personas, hecho que muchos indican en su entrada. «No debemos romper la apariencia de confinamiento, colaborando con la Policía Local y Nacional, para dar una falsa sensación de normalidad», explica Gabriel Martínez, presidente de Adeabur.

Otra de las nuevas formas de atención se basa en la cita previa: son los propios talleres los que ponen hora y día para que los usuarios lleven su vehículo a reparar, una vez han recibido el encargo. «No se podía ir a una normalidad como antes», apunta. Estos días se requiere, con más asiduidad que de costumbre, que los clientes con necesidades justificadas para acudir a los centros de reparación lleven toda la documentación preparada. También se les ha prohibido su estancia en las instalaciones durante el proceso para evitar al máximo el contacto físico.

«Habrá algunos cambios en los trámites rutinarios cuando todo esto vuelva a la normalidad: están buscando mamparas de separación para los empleados de administración y profesionales de los usuarios», recalca Martínez, que alerta de los grandes problemas de muchos pequeños negocios para hacerse con equipos de protección individual, gafas, mascarillas o guantes. 

Principales servicios estos días. Entre los principales servicios que se efectúan estos días destaca, sobre todo, el agotamiento de las baterías -especialmente las más antiguas- ante la falta de rodaje debido al poco uso de los vehículos. También se atienden incidencias con el aire acondicionado, obstrucciones en los elementos compresores por falta de lubricación o deterioro de los neumáticos provocado por el peso estático de los coches, que incide durante un tiempo prolongado en la misma parte de las ruedas. «En España tenemos una falta de cultura de mantenimiento de coches; son iguales que una casa, si arreglamos los problemas que surjan a tiempo nos vamos a ahorrar muchos sustos y costes», indica Martínez.

Al principio a muchos les pilló con trabajo de por medio, lo que les permitió aguantar un par de semanas hasta exprimir esa cartera de servicios. Posteriormente, y ante el parón productivo, no les ha quedado otro remedio que optar por la herramienta del ERTE para tratar de salvaguardar la estabilidad financiera de sus negocios. Otros echaron la persiana desde el primer momento, y hay casos -apenas dos o tres según Gabriel Martínez- que funcionan «con la normalidad habitual, sobre todo los dedicados a reparaciones de transporte industrial o vehículos agrícolas, que no se han detenido».

A parte de todas estas situaciones se encuentran alrededor de 25 talleres mecánicos en toda la provincia, que han sido elegidos -previa inscripción voluntaria- para atender, las 24 horas los siete días de la semana, las reparaciones urgentes de los vehículos industriales. Camiones, ambulancias o el parque móvil del Ejército son algunos de sus clientes. En España son aproximadamente unos 800, que se pueden localizar en un mapa interactivo que han lanzado la Federación Española de Talleres (Cetraa) junto con la Federación Española de Empresarios Profesionales de Automoción (Conepa).

Temor al futuro. El sector del taller, asegura el presidente de Adeabur, es «muy sensible» a los vaivenes económicos: «nos afecta de manera inmediata, y los aspectos de recuperación, pese a ser una gran demanda social, van muy lentos», indica. Valora la adaptación que los profesionales hacen continuamente a los nuevos cambios tecnológicos de los vehículos, que cree que ha sido positiva, pero «no deja de ser un sufrimiento para los empresarios». 

De media son tres los trabajadores de cada establecimiento, por lo que el músculo financiero que tienen por detrás no es el adecuado para atravesar un bache como el que creen que viene. «El coche se va a volver fundamental para la movilidad particular, parece ser que es de los medios de transporte más idóneos para mantener la distancia de seguridad, pero todo depende de la disponibilidad económica», sentencia Gabriel Martínez.