La falta de lluvias merma la cosecha de cereal un 35%

S.F.L.
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Si durante el mes de junio se producen tormentas, el cultivo en las 'zonas buenas' de la comarca alcanzará las 4 toneladas

El arranque de la cosecha de cebada comenzará en 20-30 días y la de trigo a mediados de julio. - Foto: ALBERTO RODRIGO

La carencia de lluvias durante la etapa clave del crecimiento del cereal repercutirá negativamente en la cantidad que se prevé recoger este verano en La Bureba. Pese a que todavía queda tiempo y puede cambiar, «podría quedar reducida entre 20 y 35% por hectárea de media con respecto al año pasado, cuando se alcanzaron las 6 toneladas en las zonas buenas», declaran los técnicos de la Cooperativa Bureba-Ebro de Briviesca. 
Obviamente, hay lugares en las que la producción se verá más mermada que en otros, donde la calidad de la tierra es buena y si las lluvias acompañan en el mes de junio, permitirá que la cantidad de kilos apenas varíe respecto al año pasado. El campo necesitaba agua, hacía mucho tiempo que no llovía y la tierra ya no contaba con reservas hídricas. Los terrenos más fuertes ‘de mejor calidad’ permanecían y aguantaban, pero las más débiles ya muestran pérdida de cosecha. Todavía no se sabe a ciencia cierta la cantidad de cultivo que habrá porque aún es pronto. El estado actual de las tierras hasta el martes no era bueno, pero con los últimos chubascos, mejorará la situación de la planta y hará mantener la producción. «Aun así, el cultivo no se encuentra a un 80% de cómo estaba el pasado año, que fue bueno en producciones y calidades sacando en torno a los 6.000 kilos de cereal por hectárea. No vamos a tener un año récord en la cosecha de la comarca burebana, sino más bien medio tirando a bajo», afirma Ignacio Santamaría, el director gerente de la Cooperativa.
Es muy importante la distribución del agua a lo largo del estado de la producción, y este año, las lluvias se concentraron en la época de siembra y siendo escasas o nulas en el resto del año. No vale de nada que llueva mucho solo durante pocos meses en invierno. «Si sigue lloviendo este mes y las temperaturas no son altas, podríamos alcanzar unas producciones medias de 4.000 kilos. Será complicado superar esta cantidad por la falta de agua en la época de ahijamiento », afirma Javier Sagredo, del Grupo Sagredo de Briviesca.

PENDIENTES DEL TERMÓMETRO.

La siembra de esta campaña, por la escasez de agua en octubre y los pocos días de acceso al campo en noviembre, hizo que las condiciones no fueran las más apropiadas, retrasándose una gran parte de la plantación del cultivo, aspecto que también influye en el desarrollo del cereal y por consecuencia en las producciones. La cebada, que corresponde al 30% del cereal sembrado, se prevé que su producción esté mejor que la del trigo (el 70% del total) a día de hoy, ya que, las condiciones de la tierra en la época de siembra fueron optimas en tempero y fechas (en diciembre). Los ingenieros de la cooperativa, prevén que el arranque de la cosecha de cebada sea para finales del mes de junio y la del trigo a mediados de julio o primeros de agosto, en función de las zonas geográficas, siendo las fechas normales en la zona burebana. En este momento las temperaturas juegan un papel muy importante, si climatológicamente son elevadas, la cosecha del cereal se verá afectada adelantándose unos 10-15 días; lo ideal es que no se alcancen temperaturas por encima de los 30 grados, para que no se produzca el asurado del cereal.
Durante la campaña, las enfermedades fúngicas no han resultado muy problemáticas, sino que únicamente se han presenciado ataques puntuales y no muy severos. A pesar de todo, los agricultores han realizado los tratamientos necesarios para obtener unas producciones de calidad y no correr riesgos de posibles ataques posteriores. Su control permite obtener mayores rendimientos y contribuye a reducir las oscilaciones de producción de unos años a otros.