Escenario Honda, superioridad Ducati

Juan Antonio Lladós (EFE)
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El Gran Premio de la República Checa volverá a poner sobre el asfalto el acoso y derribo que sufre Marc Márquez por ser el líder del Mundial y la eterna persecución de Andrea Dovizioso por acercarse en el Mundial

Escenario Honda, superioridad Ducati - Foto: ANNEGRET HILSE

Es un escenario Honda por definición y por sus seis victorias en las últimas ocho citas, pero el Gran Premio de la República Checa de MotoGP que se disputa este fin de semana en el circuito de Brno todavía tiene en el recuerdo la épica batalla que el pasado año protagonizaron los pilotos de Ducati con Marc Márquez (Repsol Honda RC 213 V).
El español, líder destacado del mundial 2019 con 58 puntos de ventaja sobre el italiano Andrea Dovizioso (Ducati Desmosedici GP19), tuvo que doblegarse el pasado año ante la perseverancia y eficacia tanto del transalpino como de su compañero de equipo de entonces, el español Jorge Lorenzo.
Los tres, Dovizioso, Lorenzo y Márquez, que por ese orden atravesaron la línea de meta con apenas tres décimas de segundo entre todos ellos, protagonizaron un espectacular duelo que se saldó con el doblete de los representantes del fabricante de Borgo Panigale, que dejó claro que circuitos en los que antaño le costaba a su Desmosedici, ya no les eran tan adversos y esa situación, en 2019, ha mejorado aún más si cabe.
Pero no son los únicos que han mejorado, pues la Repsol Honda de Marc Márquez ha demostrado ser una moto mucho más equilibrada que la de los últimos años y si a eso le unimos el hecho de que quien la pilota tiene como peor resultado en la presente temporada un segundo, las estadísticas resulta fáciles, aunque no siempre tienen por qué cumplirse.
En cualquier caso, tras el período estival, en el que Marc Márquez apenas si ha tenido una semana de reposo absoluto, él continúa siendo el rival a batir, por sus cinco victorias y tres segundos, por sus 58 puntos de ventaja y, por qué no, por sus dos anteriores triunfos en el trazado checo, en 2013 y 2017.
Aunque hay que insistir en que sus rivales de Ducati, los italianos Andrea Dovizioso y Danilo Petrucci, no se lo van a poner nada fácil en estad dos carreras consecutivas de regreso de las vacaciones, Brno y Spielberg (Austria).
Márquez no tendrá a su lado al que esta temporada es su nuevo compañero de equipo, el también español Jorge Lorenzo, quien tras la lesión vertebral que sufrió ha decidido, de común acuerdo con su equipo, regresar en las mejores condiciones posibles y por ello que no se suba a su Repsol Honda hasta la cita de Inglaterra, por lo que en la República Checa y Austria será sustituido por el piloto probador de la escudería petrolera, el alemán Stefan Bradl.

La hora de las Yamaha y las Suzuki

Además de los pilotos de Ducati, en Brno pueden tener una actuación destacada los representantes de Yamaha, con Maverick Viñales y Valentino Rossi al frente, aunque sin olvidarse de la revelación de la temporada, el francés Fabio Quartararo (Yamaha YZR M 1), o del líder de la escuadra Suzuki, el español Álex Rins.
La última victoria de Rossi en Brno data de 2009 y algo más reciente, pero ya muy lejos para todo un campeón como el italiano, está su último triunfo en grandes premios, de Holanda en 2017, por lo que Valentino necesita de manera clamorosa un triunfo que le devuelva la confianza en sí mismo y, lo que es más importante, en Yamaha, que no es capaz de darle ni a él ni a Maverick Viñales, la moto que ambos pilotos les están pidiendo.
El caso de Alex Rins es completamente opuesto pues la Suzuki GSX RR ha demostrado dar un paso adelante importantísimo en este 2019, si bien la mala suerte se ha cebado con el español, que por sendas caídas en las dos últimas carreras disputadas hasta la fecha se quedó sin puntuar cuando luchaba por las posiciones de podio, victoria incluida.
Ese paso adelante es el que todavía no han dado los representantes de KTM, cuyos ingenieros se esfuerzan, con la llegada de Dani Pedrosa como probador, por darlo, aunque se antoja todavía complicado que Pol Espargaró pueda estar en la lucha por el podio, como también en el caso del debutante Joan Mir, quien al menos se marchó de vacaciones con el buen sabor de boca que deja una séptima posición en Sachsenring.
Aleix Espargaró continúa esforzándose por llevar a su Aprilia RS-GP a lo más alto de la clasificación, si bien su rendimiento depende y mucho de las circunstancias de carrera y no parece que hasta 2020 se vaya a producir la "revolución técnica" que ya anuncia el nuevo director deportivo del equipo italiano, Massimo Rivola.
Tito Rabat (Ducati Desmosedici GP18) es de los pocos pilotos que no tiene garantizada su plaza para el 2020 en MotoGP y seguro que buscará con bueno resultados en esta segunda parte de la temporada, renovar la confianza hasta ahora puesta en él por su equipo.