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A golpe de denuncia frente al botellón en el Castillo

I.E.
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La Policía Local lleva poniendo multas en el entorno del Castillo desde el lunes -el martes puso una veintena- y ya aprecia un descenso del número de jóvenes en torno al alcohol. Llama la atención que muchos sancionados son menores de edad

Un policía habla por teléfono con la central para pedir la llegada de la familia de un joven que ha ingerido demasiado alcohol. - Foto: Luis López Araico

Son las 18,45 horas de ayer, miércoles, y el primer coche patrulla comisionado para las labores de control del botellón en la zona del Castillo llega al mirador para empezar a recorrer  los distintos rincones donde se reúnen los jóvenes para beber. Puede parecer una hora temprana, pero «la vigilancia hay que iniciarla pronto porque de lo contrario a las nueve o diez de la noche pueden haberse juntado 150 personas en distintas pandillas y entonces la intervención sí se complica», comenta uno de los tres agentes que conforman esta dotación de la Policía Local.

Ayer daba inicio el dispositivo especial de tres patrullas designadas en exclusiva para llevar a cabo las tareas de control de concentraciones de gente en torno a la bebida en el casco alto de la ciudad, después de que a principio de semana los vecinos de la zona denunciaran, al margen de la suciedad generada, actos vandálicos, peleas e insultos. No obstante, el Cuerpo municipal de seguridad el mismo lunes, y el martes, ya envió agentes para perseguir esta práctica, los mismos a los que ayer acompañó DB durante su trabajo. El oficial al mando advierte de que la única manera de luchar contra el botellón es a golpe de denuncia. El mismo lunes pusieron cerca de 10 multas y el martes, más de una veintena, de manera que ayer en el Castillo reinaba una calma relativa, porque «grupos, más o menos grandes, siempre hay, y sobre todo con el buen tiempo de este mes de septiembre».

(Más información, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)