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La DO Arlanza prevé una cosecha de calidad pero menos uva

I.P.
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La sequía estival ha librado a la uva de enfermedades y las últimas lluvias y la buena temperatura están favoreciendo la maduración. Se prevé vendimiar hacia el puente del Pilar y alcanzar los 1.100.000 kilos

Alberto Sierra, viticultor de Villamanzo, comprueba la maduración del fruto. - Foto: Miguel Ángel de la Cruz

Degustando aún la calificación de la añade de 2020 como ‘muy buena’, la DO Arlanza se prepara para tener este año una producción de gran calidad, aunque menos que la del año pasado, en torno a un 10%, fundamentalmente debido a los daños puntuales en los viñedos de algunas localidades en el entorno de Castrillo Solarana, Tordueles y Quintanilla del Agua, debido a la tormenta de pedrisco que las afectó a primeros de julio, al coincidir con el final de la floración.

En el resto del territorio adscrito a la Denominación de Origen, tanto en la provincia de Burgos como en la de Palencia, la uva se ha desarrollado sin enfermedades debido a la sequía del verano y a que las lluvias han caído este año en el tiempo oportuno, explica Elisa Fernández Barbadillo, secretaria del Consejo Regulador, que añade que las lluvias que han venido cayendo espaciadamente en las últimas semanas han ayudado a la maduración de la uva y a alcanzar niveles óptimos de acidez y de graduación alcohólica. De seguir el tiempo como hasta ahora, sin lluvia y sin frío la cosecha se comenzará en torno al puente del Pilar, posiblemente el fin de semana anterior, fechas, por otra parte, habituales en el Arlanza.

En este sentido, la secretaria añade que con las escarchas de las mañanas, las viñas están bebiendo suficiente, y por ahora no necesitarían de lluvias para llegar a su punto de cosecha en 15 días. Así, con esas buenas expectativas, la producción se estima que ronde los 1.100.000 kilos, situándose por debajo de la del pasado año que rondó los 1.250.000 kilos y que destacó también por la calidad de la uva.

La DO Arlanza se mantiene en torno a las 350 hectáreas de viñedos, lo que implica que no hay crecimiento en cuanto a la superficie, aunque sí se está produciendo la renovación de algunos viñedos que están siendo ‘abandonados’ por viticultores mayores, destacando en esta nueva regeneración la zona de Covarrubias. 

Además, desde el Consejo Regulador destacan que este año se incorpora una nueva bodega, Viñedos de Altura S.L., en Lerma, aunque en manos de un bodeguero que ya venía produciendo caldos en otras instalaciones, pero que este año se ha embarcado en una nueva instalación de elaboración. 

Actualmente son 19 las bodegas inscritas elaboradoras de caldos, a las que hay que sumar 6 productores más. Es el tejido humano que mantiene a un buen nivel la DO Arlanza, que si no destaca por el volumen de fincas, sí lo hace por la continua evolución de su calidad.

Así lo cree también uno de los viticultores de la zona, Alberto Sierra, de Bodegas Sierras en Villalmanzo, que sigue la tradición familiar, ya que fue una de las impulsores de la DO, junto a la familia Barbadillo de Castrillo Solarana e hijos de Máximo Ortiz de Covarrubias. Sierra considera que se está haciendo un buen trabajo en el Arlanza, apostando por la calidad y elaborando cada vez un mejor vino, «lo que también se ve en la aceptación de los caldos, con el incremento de ventas fuera de nuestras fronteras; lo que hay que hacer es seguir creciendo en calidad, hacer buenos vinos», apostilla.

También Elisa Fernández Barbadillo habla del repunte en la venta del vino de la cosecha de 2020, tras un mal año por la pandemia. En este sentido, recuerda que a partir de la apertura de los bares se ha experimentado un crecimiento en el sector de la hostelería, uno de los frentes con los que se ‘pelea’ el Consejo Regulador, que repite cada año sus eventos promocionales para introducir los caldos del Arlanza en las cartas de menús de los restaurantes burgaleses y en los bares. 

Añada muy buena. Por lo que respecta a la añada de 2020, la calificación tuvo lugar la pasada semana sobre 12 muestras procedentes de 9 bodegas. Cuatro muestras fueron de vinos rosados, 3 de tinto sin barrica y 5 de tinto con barrica. El comité de valoración estuvo formado por 10 miembros entre técnicos de la DO y de otras denominaciones de Castilla y León y sumilleres, entre éstos el presidente de los Sumilleres de España, Pablo Martín, así como el periodista y crítico gastronómico Javier Pérez Andrés. Todos coincidieron en el buen trabajo realizado, que se concreta en la calidad de los caldos.