La vida sigue en la Catedral

I.L.H.
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El templo se ha quedado sin turistas, pero mantiene la actividad de los restauradores en la girola. El relieve de la 'Resurrección' -el de peor estado de los tres de Vigarny- se ha tenido que recomponer como en un puzle y en breve volverá a coloca

El relieve 4, 'Resurrección', se está terminando de recomponer en el taller del patio de Pellejería. Ha habido que eliminar resinas y morteros que se usaron para unir las piezas y recolocarlas. - Foto: Alberto Rodrigo

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Los relieves de Vigarny recuperan su aspecto original

Solo han interrumpido su trabajo durante quince días, el tiempo que obligaron a parar a las actividades no esenciales. El pasado día 13 retomaron las tareas en el interior de un templo vacío de visitantes para continuar con la restauración de la girola, cuyos trabajos avanzan según los plazos previstos. Con el silencio de la Catedral como testigo mantienen la actividad para sanear los relieves de Vigarny y devolverles el aspecto que el escultor quería que tuvieran a finales del siglo XV, cuando empezó a esculpirlos.

Concluido el montaje del panel número 3 (Crucifixión), que fue retirado, saneado y limpiado en el taller abierto en el patio de Pellejería, los restauradores continúan con el número 4 (Resurrección), el más complejo por su estado de conservación y el segundo relieve que ha necesitado retirarse de su ubicación original en el trasaltar. «No tiene nada que ver el tiempo que nos llevó restaurar el panel número tres con el que nos está llevando éste. Se desmontaron a la vez, a finales de año concluimos el de la Crucifixión y ahora estamos terminando el de la Resurrección, que concentraba mayores problemas», resume Carlos Sanz, responsable de la supervisión de la ejecución de los trabajos.

En ambos relieves se ha realizado el mismo proceso de desalación de la piedra sumergiendo las piezas en tanques de agua y exponiéndolas posteriormente a luz ultravioleta para eliminar un producto silicado que se le dio hace un siglo. Pero mientras en el panel número 3 para la desalación bastó con entre 4 y 6 baños por pieza, en el número 4 se han necesitado el doble de sumersiones. «La Resurrección tenía más sales afectando a piezas del segundo nivel del relieve, sobre todo. Se habían producido por las resinas que se habían introducido por la parte posterior», detalla el restaurador.

Lo más complejo aún así no ha sido eso, sino la eliminación de las resinas y morteros añadidos para unir piezas de las zonas visibles en restauraciones pasadas. «La parte que peor estaba es el extremo derecho, donde está el Cristo resucitado y los dos soldados que hay a su lado. Ese bloque y el que tenía por debajo incluían un montón de pegotes de distintas restauraciones e incluso había restos que no estaban precisamente en su sitio. Ha habido que desarmarlo y volverlo a colocar, como un puzle», añade Sanz.

En este arduo trabajo continúan desde el patio de Pellejería. Lo que se está haciendo es identificar, ubicar y fijar los fragmentos desprendidos que han sido recuperados durante el proceso de restauración. Lo hace una única persona para que no se «pierdan» piezas en la manipulación. 

Menos trabajadores. Las medidas de seguridad que requiere la crisis sanitaria no afecta al trabajo en Pellejería, pero sí al resto de restauradores que intervienen en el trasaltar. En el andamio colocado en la girola solo opera estos días un trabajador, en lugar de cinco que sería lo normal en otras circunstancias. «Siempre hay remates, reintegraciones y tareas que realizar pero también se está yendo más despacio», apunta Sanz. El panel 2, Camino del calvario (también de Vigarny con piedra de Briviesca), está prácticamente acabado, al igual que los de los extremos, del siglo XVII y creados con piedra de Hontoria por Pedro Alonso de los Ríos.

El esfuerzo de este único trabajador se centra estos días en el panel número tres, la Crucifixión. «Ha habido que pegar fragmentos, algunos muy significativos como la coronilla de la Magdalena que se había desprendido. Y aunque el relieve está colocado en su sitio desde finales de año, todavía faltan algunas cosas, como darle una pátina para que no se noten las diferencias de color, sobre todo con las vetas negras naturales de la piedra. Eso lo haremos en conjunto a todo el trasaltar».

Con el relieve número 4 a punto de acabar, lo que en las próximas semanas toca es el montaje en su ubicación detrás del altar, para lo que se necesitan más trabajadores: «Dependerá de cómo evolucione la crisis sanitaria y cómo afrontemos las medidas de seguridad que exige el coronavirus porque para manejar y mover un bloque de un metro se necesitan al menos cuatro personas. Tenemos que estudiar cómo hacerlo extremando las precauciones».

En cualquier caso la restauración que financian Junta y Cabildo está cumpliendo los plazos para tenerla acabada en noviembre. «No hemos pensado en pedir una prórroga, que estaría justificada, porque por ahora no hace falta», concluye.