Un año complicado

R.M / Burgos
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Especies invasoras. la declaración de la trucha arco iris como potencialmente peligrosa impide su uso para repoblar cotos intensivos en una temporada que arranca el día 1

contradicciones. la junta cree que el real decreto aprobado antes del 20-N no es claro. - Foto: Patricia


Definitivamente, los amantes de la pesca van a tener que irse acostumbrando a vivir de sobresalto en sobresalto cada vez que se acerca el inicio de la temporada, que este año arranca el 1 de abril. Si el año pasado la polémica giró en torno a algunos de los anzuelos que podían o no emplearse, en 2012 la ‘estrella’ ha sido el Real Decreto aprobado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero días antes de las elecciones del 20-N y en el que se regula el listado y el catálogo de las denominadas especies exóticas invasoras. Mientras el primero incluye especies susceptibles de convertirse en una amenaza grave para las autóctonas, el catálogo recoge aquellas de las que ya existe evidencia de su peligrosidad.
El problema radica en que el listado incluye variedades como la trucha arco iris, con la que, como recuerda Carmen Martínez Juliá, técnico del Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, «se lleva más de 50 años repoblando sin que se haya visto que hayan causado perjuicios en los ríos».
Martínez recuerda que la arco iris no se hibrida con la trucha común y considera que es una «pena» que no pueda introducirse en los cotos intensivos, pensados para quienes se están iniciando en el mundo de la pesca, en muchos casos niños, y también para los amantes de la pesca con muerte.
En el caso de Burgos afecta a la presa de Alba y al coto La Campesina, en el río Pisuerga, dos zonas en las que la Junta repoblaba semanalmente, algo que ya no puede hacer dado que la inclusión en el listado o el catálogo de una especie implica la prohibición de su introducción, con excepción de las piscifactorías dedicadas a la producción para consumo humano o los cotos intensivos creados en masas de agua aisladas. La medida afecta a un buen número de aficionados si tenemos en cuenta que en Alba se daban 20 permisos 5 días a la semana hasta el 30 de septiembre, y en La Campesina  25 permisos, 4 días a la semana, hasta el 31 de julio.
Otro problema de la normativa es que en el catálogo -más restrictivo que el listado- aparecen especies como el Black Bass, para el que, además de la introducción, se sanciona la posesión, el transporte, el tráfico y el comercio de ejemplares vivos o muertos, lo que crea una situación paradójica en opinión de Martínez Juliá.
Así, quienes quieran pescar este pez en la modalidad sin muerte, no podrían devolverlo al cauce -sería reintroducir la especie invasora-, ni llevárselo, porque también está multado. Según el decreto, debe entregar el ejemplar a las autoridades para su destrucción, para lo que parece evidente que tendrá que transportarlo.
Ante esta situación, Cataluña, Aragón y Castilla y León presentaron alegaciones, sin que por el momento el Ministerio haya ido más allá de una declaración de intenciones anunciando que en un futuro recogerá algunas de las propuestas regionales.
En este sentido, Martínez recuerda que en el caso de que durante la temporada se apruebe alguna modificación que permita dar licencias para cotos repoblados con arco iris, serían otorgadas como si fuesen permisos sobrantes, que se ponen a disposición de los aficionados con 15 días de antelación.
Por lo demás, los cambios en las zonas de pesca son mínimos. La apertura del pantano de Arija se ha retrasado hasta el domingo 1, y el coto de Pesquera se cerrará a mediados de junio para reabrirse del 1 de septiembre al 15 de octubre en la modalidad sin muerte.

La sequía preocupa. Junto a la normativa, la gran preocupación es la sequía y la escasez de nevadas, que están provocando que los cursos fluviales tengan muy poco caudal. «Si no llueve quizás tengamos que cerrar algún tramo, como ya se ha hecho algún año», advierte la técnico de la Junta.