El viejo mesón se convertirá en centro estratégico en la ruta del Cura Merino

M. Fuentes / Burgos
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La Asociación Cultural El Mesquero promueve la restauración de este inmueble en el que el popular guerrillero de Villoviado tomó las armas para iniciar su ofensiva contra las tropas francesas en los pueblos del Arlanza

Imagen del mesón en la actualidad durante el transcurso de las obras. - Foto: Luis

Durante el reinado de Fernando VI y gracias a la importancia que estaba tomando el Camino Real que enlazaba Madrid y Francia discurriendo por Burgos, se construyeron a lo largo de la provincia establecimientos de pernoctación.
El concejo que regía en la localidad de Quintanilla de la Mata decidió aprovechar ese potencial de viajeros y promovió la construcción de un mesón que tuviera capacidad para alojar a viajeros y sus caballerizas. A finales de los años 60, ese inmueble dejó de funcionar como hospedería, aunque sirvió para otros usos como escuela de niñas, almacén agrícola, sede de local juvenil, teleclub, almacén municipal, museo etnográfico... Pero un robo hizo que cerrara sus puertas alrededor del año 1999.
El edificio se fue deteriorando sin que se le diera ningún uso. La Asociación Cultural El Mesquero comenzó a interesarse por él, de tal manera que encontraron documentos en el Ayuntamiento que les daban la fecha exacta en que se edificó el antiguo mesón. Así descubrieron que se construyó antes del reinado de Carlos III, impulsor de edificios como éste en nuestro país, y decidieron investigar más. En el libro Avinareta o la vida de un conspirador, de Pío Baroja, encontraron un texto de 1970 que mostraba a esta localidad como enclave desde el cual el cura Merino tomó las armas para luchar contra los franceses en la Guerra de Independencia. Como dice Rosa-Ana Obregón, arqueóloga y presidenta de la asociación, «así sabemos que este mesón estaba abierto en la época en que ocurrieron estos hechos».
Las obras de rehabilitación del antiguo mesón, que lleva a cabo desde hace un mes y medio la empresa Hermanos Santillán, supondrá el renacer de este inmueble para usos sociales y culturales, nada que ver con los que tuvo en su origen. Una vez finalizada la obra albergará la sede social de El Mesquero, asociación que cuenta actualmente con unos 150 socios y que promueve su recuperación, una vez que el Ayuntamiento de Quintanilla cedió a esta entidad el edificio en usufructo; además, los miembros de este colectivo pretenden potenciar el edificio dentro de la ruta del Cura Merino que ya se ha consolidado y recorre los pueblos de la comarca del Arlanza que tienen alguna vinculación con el guerrillero nacido en el pequeño pueblo de Villoviado.
En cuanto a las obras de restauración consistirán en cambiar el tejado, puesto que con el paso de los años las goteras estaban deteriorando el interior, aunque semantendrá el resto de la estructura interna y externa manteniendo las paredes de piedra y revocando las zonas más deterioradas. En el interior, la planta baja quedará como una sala diáfana con cocina y baños, y en el piso de arriba se van a hacer varias salas, una destinada a realizar exposiciones y el resto para realizar diferentes talleres.
Realmente, el mesón original era un complejo más grande, que constaba de tres edificios, pero sólo se ha conservado éste. Entre las características más destacables del interior, está la chimenea candonga, típica de esta zona del Arlanza, que su diámetro es igual a la superficie de la cocina y desde ahí sube el tiro hasta el tejado. «Queremos que se mantenga la esencia de lo que fue este mesón y conservar esa chimenea ahora tan inusual», añade Obregón.