Un viaje a 10.000 kilómetros para salvar vidas

I.P.
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El lermeño Ignacio de la Fuente se ha desplazado en el Airbus A400M del Ejército del Aire dos veces a China a por material de protección. El último vuelo regresó el domingo pasado con 12 toneladas de mascarillas

Ignacio de la Fuente, el militar nacido en Lerma, en el Airbus que viajó a China el viernes pasado a por material sanitario.

El viernes pasado salía de la base de Zaragoza camino a Shanghai -a 840 kilómetros de Wuhan, el epicentro de la COVID-19-, y el domingo a primera hora de la tarde estaba de vuelta en la base de Torrejón de Ardoz. 10.000 kilómetros, con parada a la ida y a la vuelta en Kazajistán para repostar, pero viviendo esas 36 horas prácticamente dentro del avión, un Airbus A400M del Ala 31 de la Base Aérea de Zaragoza, el más grande del Ejército del Aire, motivo por el que ha sido elegido para esta misión y la anterior, también a China, las dos que el Gobierno ha mandado al país asiático para traer a España el material de protección adquirido allí.

En ambas misiones ha participado el lermeño Ignacio de la Fuente Ruiz, un militar de 54 años y con 36 de carrera a sus espaldas, que hace unos días aseguraba entre risas a este periódico que ya puede pasar a la reserva con la satisfacción de haber participado en un tipo de misión solidaria con la que llevaba años soñando. La pandemia del coronavirus lo ha hecho posible, y aunque las circunstancias no son precisamente las más deseables para este tipo de viajes, el saber que ha contribuido a traer material que salvará tantas vidas españolas, es un tremendo orgullo. 

Es el único militar que ha viajado en ambas misiones, en esta última con 5 pilotos y otros tres mecánicos y supervisores de carga -que es el cargo que él tiene-. En el primero, el avión regresó cargado de test y respiradores y en este segunda, con 12 toneladas de mascarillas y caretas de protección, que el Gobierno español distribuirá donde más falta hagan.

El material sanitario se descargó el domingo pasado en la base de Torrejón.El material sanitario se descargó el domingo pasado en la base de Torrejón.

Tras el regreso se muestra orgulloso de haber formado parte en esta misión y transmitir a la sociedad española que el Ejercito está también para estas tareas de ayuda solidaria y humanitaria, «es nuestro trabajo y para ello nos entrenamos todos los días». 

Viajes pesados, escaso descanso. Son viajes que se hacen pesados, reconoce, porque son largos y las condiciones de descanso en esta época de crisis son duras «porque hemos hecho la vida durante estos dos días y medio en el avión», explica, con la excepción de las 2 escalas en Kazajistán, en las que salieron lo justo para hacer las revisiones de la nave y repostar.

Los viajes no dan para más que el objetivo de los mismos: llegar a a la zona de carga del enorme aeropuerto de Shanghai, identificarse, recoger el material, cargar y regresar. A través de los contactos, que gestionan los trámites, bien de la Embajada o del Ejército, todo está listo y disponible, incluido el combustible o la comida de catering que les proporcionan para el viaje. Su misión es esa y a donde va después el material o si resulta defectuoso o no, son cuestiones ajenas a la tripulación de lo que se entera al igual que el resto por los medios.

Tras aterrizar en Torrejón y descargar el material desde donde se centraliza, la tripulación del Airbus voló hasta la de Zaragoza, su base de origen y donde Ignacio de la Fuente lleva 32 años, los últimos 4 en el Ala 31 de transporte, y antes en la 15 con aviones de combate. 

Con 18 años entró por oposición en la Escuela de Especialistas del Aire en León, donde después de 4 años de formación salió con la carrera de mecánico de mantenimiento de aviones; después hizo las prácticas en Zaragoza, desde donde regresó a León para un nuevo curso, y tras salir con el rango de sargento en 1988, regresó definitivamente a la capital maña.

Muy arraigado a Lerma donde vive su madre y una hermana religiosa -otro hermano reside en Burgos- se acerca, siempre que puede, cada 15 días para ver a su madre.