Se dispara la compra de viñedos en la Ribera

I.M.L.
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Se dispara la compra de viñedos en la Ribera - Foto: Miguel Á?ngel Valdivielso

Se debe a la escasez de grandes bodegas en venta. La demanda ha hecho que el precio de la hectárea se duplique en los últimos años. La Ribera del Duero es la DO con más atractivo de los últimos dos años

Los expertos en operaciones financieras en torno al mundo del vino están de acuerdo, y los cambios de titularidad en algunas de las grandes bodegas de la Denominación de Origen Ribera del Duero lo confirman. Este territorio vitivinícola lleva más de dos años en el punto de mira de los más diversos inversores, tanto grupos bodegueros con presencia en otros territorios de vino como empresarios de otros sectores que quieren diversificar sus inversiones, trayendo incluso sus fondos de otros países.
Después de la última década, en la que la crisis económica había incrementado el número de bodegas que estaban en situación de venta o a la búsqueda de inversores externos para mejorar su situación económica, la situación general ha dado un vuelco al mercado. «Las operaciones de compra o inversión en las bodegas se ha reactivado en el último medio año. ¿Que por qué? Es difícil dar una respuesta concreta, pero todo apunta a que se ha producido un fin de ciclo y la gente se ha animado a invertir en el sector del vino», comenta Puri Mancebo, responsable del área de bodegas en Rimontgó Invest, división de Rimontgó, empresa afiliada de Christie’s International Real Estate en España, que se encarga de gestionar el interés inversor internacional en bienes singulares.
En estos últimos meses, se han hecho efectivas grandes operaciones de compra de explotaciones bodegueras completas, con o sin viñedo, pero todas ellas con renombre en el ámbito de la enología. La lista es amplia en todo el territorio de la DO Ribera del Duero. En Dominio de Cair, tras algunos movimientos societarios, su fundador Luis Cañas mantiene el 51% de la propiedad, que comparte en un 45% con un inversor asiático. El grupo Juvé & Camps se ha hecho con la propiedad íntegra de Torres de Anguix. El grupo riojano Compañía de Vinos del Norte de España (CVNE) ha adquirido la bodega Anta Banderas, que se encontraba en concurso de acreedores desde 2012. Los también riojanos Marqués de Cáceres se han hecho con Bodegas Robeal y las 60 hectáreas de viñedo. La familia Ferrer ha adquirido varias de las bodegas del grupo Freixenet, entre las que se encuentra Valdubón. Y la última gran operación es la llegada del gigante jerezano González Byass que ha adquirido Bodegas y Viñedos Ortega Fournier
Eso en el territorio burgalés de la Ribera del Duero, pero esta tendencia también se ha dejado ver en otras provincias, con el desembarco de inversores mejicanos en Bodegas Qumrán, venezolanos en Zifar o estadounidenses en Legaris, del grupo Codorniu. Una amplia lista de movimientos económicos que ponen el foco en esta DO. «Ribera del Duero es la zona que más interés ha despertado en los dos últimos años», afirma de manera rotunda Mancebo a tenor de su experiencia, aunque puntualiza que «la demanda real que puede haber en el mercado es difícil de saber», ya que hay muchas consultas que no llegan a materializarse, son «solo para tantear cómo están los precios y el mercado» comenta.
Una visión del mercado en la que coincide Ángel Garrote Ruiz de Temiño, gerente de Vino de los Ángeles, que confiesa que la demanda de operaciones de compra supera ahora con creces a la oferta. «Prácticamente, de seis correos que nos llegan, cinco son de gente que quiere invertir en Ribera del Duero», pone como ejemplo para describir la situación. «Ahora mismo hay muchas más solicitudes que posibilidades, ahora es muy difícil encontrar una bodega a la venta, y hace cinco o seis años era al revés», recuerda Garrote.
Ante este panorama, que muchas veces se mueve por canales en los que la discreción es fundamental para cerrar los tratos, los que ejercen de intermediarios entre vendedores y compradores coinciden en afirmar que esta zona vitivinícola es el lugar donde hay que estar. «Se puede decir que la Ribera del Duero está en auge, todo el mundo ha querido y ha invertido aquí porque, desde mi punto de vista, son los vinos más exclusivos españoles, porque la producción es muy baja, casi la tercera parte que Rioja, como por las características de los viñedos y su vinificación», asegura Ángel Garrote.
alternativas de compra. A la vista de que la cartera de bodegas a la venta se ha reducido de forma importante en lo últimos meses, el interés de los inversores está virando hacia la compra de terreno para contar con la materia prima que da lugar a los caldos de la zona. «Las bodegas están queriendo comprar viñedos a los agricultores de la zona y los precios de los viñedos han subido mucho en el mercado de Ribera del Duero», reconocen desde Vino de los Ángeles. Una afirmación que se cuantifica en una media que ronda los 50.000 euros la hectárea de viñedo amparada en la zona de la DO, que oscila también en función de la ubicación dentro del territorio que regula este sello de calidad. «Se ha llegado a duplicar el precio del viñedo con respecto a los últimos ocho o diez años», insiste Garrote.
Una situación del mercado que lleva a poder calificar la Ribera del Duero como una DO codiciada, donde las grandes bodegas ya han encontrado compradores o inversores, «aunque aún queda alguna operación pendiente de cierre que puede llamar la atención», avisa Puri Mancebo. Pero serán contratos contados. «No hay a la venta prácticamente nada, hay más gente que quiere invertir en Ribera del Duero, porque está en auge y el sector bodeguero con mayúsculas no está a la venta», insiste Garrote.
Este interés por esta denominación de origen se ha centralizado en dos puntos muy concretos, principalmente, como son el territorio en torno a Roa, La Horra y Sotillo de la Ribera, por la fama de sus viñedos, y la bautizada como ‘la milla de oro’ de Valladolid, donde están situadas algunas de las bodegas más conocidas por el gran público. Una atracción que también se está dando en otros territorios vitivinícolas de la península, como es el caso de Galicia, en los terrenos de Rías Baixas y Albariño, o dentro de la comunidad autónoma castellano leonesa en Rueda, pero donde no se alcanza a la gran demanda que viene despertando la DO ribereña, ni por calidad, ni por fama.
Unos movimientos que están provocando que los grandes grupos bodegueros españoles están extendiendo su red elaboradora en todas y cada una de las denominaciones de origen del territorio, con el objetivo de completar la oferta de vinos que pueden ofrecer a sus distribuidores y consumidores. Sin embargo, poder contar con un Ribera del Duero en su oferta siempre es una garantía de calidad que los inversores no dejan escapar.