El comercio exige al Gobierno «claridad» sobre las rebajas

B.G.R.
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El BOE del sábado las prohibía en las tiendas físicas y ayer el Ministerio rectificó. La FEC pide que se publique la aclaración

Los establecimientos atienden a sus clientes bajo cita previa desde el pasado 4 de mayo. - Foto: Luis López Araico

La incertidumbre que vive el sector comercial tras dos meses sin abrir sus establecimientos, salvo con cita previa desde el pasado 4 de mayo, se ha visto incrementada en los últimos días con el revuelo surgido en torno a las rebajas. Una disposición adicional publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del sábado relativa a los territorios que han pasado a la fase 1 prohibía descuentos o promociones en las tiendas físicas pero las permitía a través de internet. Las primeras quejas llegaron de la patronal nacional del textil (Acotex), a las que  se fueron sumando otras hasta que ayer por la mañana el Ministerio de Industria aclaró que esa limitación solo se refería a acciones de venta que eviten aglomeraciones y no a la posibilidad de desarrollar promociones o descuentos.

Los empresarios burgaleses ven lógica la rectificación, pero no terminan de creérsela hasta que no quede reflejada en el BOE «de manera concisa y sin dejar lugar a posibles interpretaciones», subrayan desde la Federación de Empresarios de Comercio (FEC). Ante lo ocurrido, su vicepresidente, Julián Vesga, se muestra tajante en su reivindicación al Gobierno central. «Queremos comunicaciones claras, rápidas y directas. No se puede meter de tapadillo algo que afecta a miles de familias», remarca, no sin comentar que este tipo de anuncios generan más «tensión e incertidumbre» en un colectivo que vive con un «sentimiento generalizado de desconcierto porque no sabemos a qué atenernos».

El rechazo al anuncio estaba motivado por el beneficio que suponía para los grandes distribuidores con canales online en detrimento del comercio de proximidad. En este sentido, Vesga hace hincapié en que el sector no dispone de los recursos humanos, ni tecnológicos y económicos de los primeros, si bien considera que «todos debemos jugar con las mismas reglas y las mismas cartas».

Los presidentes de las asociaciones zonales también reclaman la misma «claridad». «Si se tienen que publicar notas aclaratorias es porque algo no se está haciendo bien», señala David Ruiz, de Zona G, en Gamonal. A ello, el máximo representante de Centro Burgos, Raúl Martínez, añade que se trataba de una «competencia desleal» y pone de relieve la importancia de que las medidas se consensúen con el sector, «que no es sentarse con los grandes sino con el comercio tradicional, que son los que tienen la mayoría de los negocios y los más perjudicados» por la crisis.

Sin aglomeraciones. En lo que respecta a las rebajas, la patronal burgalesa descarta que se vayan a producir aglomeraciones en los establecimientos de menos de 400 metros, la mayoría de las tiendas de la capital, pudiéndose respetar las medidas de seguridad y acceso contempladas en la fase 1, que limita el aforo al 30%. Además, apostilla que las colas durante estas campañas de descuentos en los comercios tradicionales pasaron a la historia desde que se liberalizaron las fechas en 2013. «Llevamos con esta lucha muchos años. Ahora mismo si entras en internet, las grandes cadenas ya tienen descuentos y promociones de hasta el 50%. Nos da pánico pensar qué pueden hacer en junio o julio porque nosotros no podemos entrar en esa guerra de precios», afirma.

Tanto el vicepresidente de la patronal como el representante de Zona G abogan por que el Gobierno regularice de nuevo estos periodos de ofertas para «impedir lo que está ocurriendo», si bien no creen sea posible prohibirlas en internet, como ha reclamado algún colectivo de autónomos, porque «sería como poner puertas al campo».

Por el contrario, el presidente de Centro Burgos, sí que es partidario de esa prohibición pero de forma generalizada, tanto en tiendas físicas como en online durante esta temporada, además de volver a los periodos tradicionales. De hecho, la entidad recomendará a sus integrantes no realizarlas en julio para poder «defender» la temporada en el «escaso» tiempo que queda, aunque la última palabra la tiene cada empresario. «Llevamos sin facturar dos meses y si encima hay que vender el género rebajado, cómo van a salir las cuentas», se pregunta Martínez, quien avanza que se apelará a la sensibilización y la cercanía con el cliente para competir con los grandes, ya que, según precisa, la política de precios del pequeño comercio «siempre es competitiva y están ajustados al máximo».

En cuanto al sistema de cita previa, la FEC cifra en un 50% el porcentaje de tiendas que lo ha puesto en práctica. «Va muy despacio y es un goteo», remarca Vesga, quien, al igual que sus compañeros, considera que la apertura de locales con cierta normalidad se producirá cuando «haya gente paseando por las calles» sin restricciones horarias, además de que cree que la venta bajo petición pueda llegar a resultar «algo violenta» porque «igual el cliente se siente obligado a comprar».