El gran laboratorio

B.G.R. / Burgos
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Las instalaciones del Parque Científico se reparten entre el centro de I+D+i y la Politécnica. Sus 4 empleados realizan ensayos y pruebas a petición de los investigadores o de particulares

Jacinto José Delgado, director del centro, junto a Marta Mansilla. - Foto: Alberto Rodrigo

Decenas de tubos de ensayo con minúsculas muestras que se aprecian solo cuando se acercan al ojo pueblan las mesas del Parque Científico Tecnológico. Cada una con su código de identificación van pasando por las manos de los técnicos, que las someten a distintos ensayos en equipos especializados cuyo manejo se reparten. El objetivo es ver la estructura química de cada producto.

No es un laboratorio al uso. Lo que llega a estas instalaciones tiene un plus de complejidad y un único objetivo científico. «Son cosas a las que hay que dar muchas vueltas», precisa su director, Jacinto José Delgado, que aclara que los servicios que se ofrecen no compiten con los de las empresas privadas y la rentabilidad obtenida por los ingresos va directamente a autofinanciar su funcionamiento.

Las instalaciones se reparten entre el edificio de I+D+i, donde se realizan los ensayos químicos, y la Politécnica, más orientada a la ingeniería. En el primero se encuentran los equipos de resonancia magnética nuclear, que son similares a los de un hospital con la diferencia de que su objetivo es conocer  la estructura de los compuestos; los de masas de alta resolución, para analizar muestras de metales y otros elementos, y la difracción de rayos X, que estudia muestras con suma precisión.

En muchas ocasiones, el producto objeto del ensayo tiene que pasar por varias de estas técnicas o por todas. Hay análisis que duran cinco minutos y otros que se pueden prolongar hasta días. Por eso, una de las tareas rutinarias de los especialistas es comprobar nada más llegar al parque que el análisis del día anterior continúa correctamente su proceso.

La preparación

Y es que, no todo es llegar, analizar y sacar conclusiones. Hay veces que las cosas se complican, que debe probarse una y otra vez hasta conseguir el método óptimo de medida que permita obtener los resultados esperados. Pero es ese proceso, esa superación de obstáculos lo que más satisfacción le reporta a Marta Mansilla, licenciada en Químicas que entró en el parque en 2007 tras pasar por el Instituto de Polímeros del Centros Superior de Investigaciones Científicas (CSIC.

Mansilla reconoce que echa de menos tener un poco más de tiempo para estudiar, precisamente, esas complicaciones que se encuentra en su día a día. Jornadas que deben estar planificadas para no pararse entre análisis y análisis. También admite, al igual que el director del parque, la conveniencia de detenerse en las posibilidades que ofrecen los equipos, algo que por el momento tienen que aparcar debido al elevado volumen de trabajo actual, teniendo en cuenta, además, que una de las trabajadoras está de baja maternal. Hay que tener en cuenta que la maquinaria del centro es sumamente especializada y tiene un elevado coste, que en la mayoría de los casos es financiado con fondos de la UE.

Las instalaciones se completan con los equipos ubicados en la Politécnica de la Milanera, donde Roberto Porres, técnico en mecanizado de FP, se ocupa de las labores de ingeniería del parque, principalmente relacionadas con la automoción. Para ello, maneja equipos como una cámara climática, donde se realizan pruebas a los vehículos para ver cómo responden sus materiales al ser sometidos a temperaturas extremas, o un equipo de vibraciones para comprobar la respuesta de un vehículo ante traqueteos exagerados.

También es aquí donde se encuentra el equipo de tomografía (TAC), que permite comprobar si una pieza está bien fabricada o conocer el interior de un resto de Atapuerca, del que luego se puede obtener una réplica bastante real con la impresora en 3 dimensiones.

Trabaja codo con codo con investigadores de distintas ramas, con los que asegura tener una «relación muy buena» porque «nos aportamos los unos a los otros». Y es esa variedad de campos, desde la ingeniería a la geología o la paleontología, lo que más le entusiasme de este trabajo al que llegó de la empresa privada en 2008.