El Parque Científico sortea la crisis y espera facturar este año 200.000 euros

B.G.R. / Burgos
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Evolución favorable. La institución prevé también un alza de los contratos de investigación con empresas, al sumar ya 40, por importe de 400.000 euros, frente a los 650.000 de todo 2014

Sala donde se ubica el equipo de resonancia magnética. - Foto: Alberto Rodrigo

Año tras año se repiten las voces que claman contra los recortes en investigación. La Universidad de Burgos ha visto mermados un 35% los fondos procedentes de ayudas públicas, bien sean del Gobierno central, del autonómico o de la Unión Europea. Sin embargo, hay un área que escapa a esta situación y esa es el Parque Científico de la UBU, que ha incrementado sus ingresos durante la crisis y prevé cerrar el año con 200.000 euros, a tenor de que en este primer semestre la facturación alcanza ya los 134.263 euros.

El parque trabaja tanto para investigadores de la propia institución académica, cuyo coste se contabiliza de manera interna pero sin exigir dinero, como para empresas u organismos públicos como universidades. Y precisamente son estos últimos, los ajenos al campus burgalés y a los que se les aplican las tarifas más elevadas, los que concentran hoy en día el 90% de las ganancias (122.086 euros). Una proporción que se ha elevado en los últimos años por la situación económica.

La explicación no es otra que el hecho de que los servicios que ofrece este complejo científico salen más rentables a las empresas que si tienen que encargárselos a un tercero. «Nosotros ofrecemos medidas, resultados y números», explica su director, Jacinto José Delgado, en referencia a las labores analíticas de muestras y su interpretación que se realizan en los laboratorios de la institución.

En la mayoría de los casos, las empresas carecen de la maquinaría necesaria para hacerlos debido a que se trata de equipos de coste muy elevado. Así, entre sus clientes se encuentran firmas de sectores como la automoción o la industria química, la farmacéutica o la medicina, como es el caso del Hospital de Valladolid, que ha encargado la realización de réplicas de huesos en tres dimensiones para operaciones, aplicando para ello la misma metodología que se ha empleado con las reproducciones de Atapuerca.

El trabajo no falta en el Parque Científico, que ha pasado de dos a cuatro trabajadores para poder atender un volumen de facturación que se ha multiplicado por siete desde su puesta en marcha hace ya 13 años. El primer año de funcionamiento ingresó 31.277 euros, que han ido creciendo hasta rondar los 200.000 (188.175 el año pasado), con solo 2009 como punto de inflexión con apenas 11.000 euros menos que en 2008.

Los ingresos en este área no han bajado con la crisis, algo que sí que ha ocurrido en los contratos de investigación con empresas, que a su vez estas financian con fondos propios o con ayudas públicas. Por el llamado artículo 83 de la Ley Orgánica de Universidad, la UBU ha llegado a ingresar más de un millón de euros (2009), si bien el año pasado se quedaron 650.000. No obstante, la evolución de 2015 está siendo más favorable y se atisba una recuperación al haber firmado en estos primeros seis meses cuarenta contratos por un importe total que supera los 400.000 euros.

«No sabemos al final lo que pasará pero parece que se están recuperando un poco», subraya el vicerrector de Investigación, Jordi Rovira, que se muestra esperanzado de poder crecer un 10 o un 15% al haber detectado «un poco más de movimiento» que en los últimos años, parón que atribuye directa y exclusivamente a situación generalizada de crisis .

En esta línea de financiación, la mayoría de los contratos tienen que ver con la investigación de maquinaria de herramienta, ingeniería industrial, materiales, agroalimentación y química. De igual forma, las empresas que acuden a la UBU son principalmente de Burgos, aunque también hay presencia de otras firmas de Castilla y León y del exterior, como es el caso de compañías de Estados Unidos y de Qatar.

Estos proyectos suelen tener  una duración media de dos años y surgen de la búsqueda de soluciones a problemas o necesidades del mundo empresarial. «Las empresas tienen que tener en cuenta que resulta más rentable y seguro acudir a la Universidad, que es donde están los expertos, que hacerlo por su cuenta, además de que muchas de ellas no tienen ni la capacidad ni la infraestructura para realizarlo», precisan desde el Vicerrectorado.