Los casos críticos de coronavirus desbordan la UCI

GADEA G. UBIERNA
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Tienen que usar la Unidad de Reanimación Post Anestésica (URPA) del HUBU, que tuvo que ingresar por primera vez en su historia a tres pacientes infecciosos muy graves. En total, ya hay 29 enfermos en cuidados intensivos

La dirección del HUBU supervisó el montaje ayer de las casetas y las carpas en las que se decidirá en el acto quiénes ingresan y quiénes se van a casa. - Foto: Luis López Araico

La Unidad de Reanimación Post Anestésica (URPA) del HUBU tuvo que ingresar ayer, por primera vez en su historia, a pacientes con una patología clínica -infección grave por coronavirus- después de que los 26 puestos disponibles en la UCI se llenaran de personas en estado crítico por la enfermedad que causa el virus SARS-CoV-2 en las vías respiratorias. En total, el hospital trataba ayer a 29 personas con necesidad de cuidados intensivos.

Hace días que intensivistas y anestesistas del HUBU preparaban este escenario, dado que son dos áreas del complejo con cometidos muy distintos pero con un equipamiento semejante. Entre las dos suman 65 respiradores, unos aparatos imprescindibles para proporcionar a los enfermos críticos por coronavirus la ventilación mecánica que necesitan para sobrevivir. En total, el HUBUdispone de unos 90 y ha implorado otros 20 a Sacyl.

El jueves por la noche se ocuparon los 26 de la UCI y, ayer, un ingreso grave en el HUBU coincidió con un traslado desde Miranda y una derivación desde una de las cuatro plantas del bloque H reservadas para pacientes contagiados.

Así, es creciente la preocupación por el ritmo de los casos que se complican hasta el punto de necesitar cuidados intensivos, dado que son ingresos muy largos (de entre 15 y 28 días) y no hay la misma proporción de altas en ese período. De ahí que se insista tanto en la importancia del confinamiento: es la única medida que, al menos en China, ha demostrado potencial para ‘aplastar’ la curva de contagio y ralentizar las hospitalizaciones. El jefe de Medicina Interna en Burgos, Luis Buzón, fue contundente el miércoles al afirmar que el resultado del aislamiento se verá en cuatro semanas, que es justo cuando se espera que la epidemia alcance su «máxima virulencia» en Burgos. Es decir, lo peor está por llegar.

(Más información, en 40 páginas de la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)