Cine católico y «del oeste»

A.G.
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El director salmantino Pablo Moreno termina en Burgos el rodaje de 'Pobre y a pie', una película sobre el padre Claret

Los actores Pablo Viña y Carlos Cañas, que interpretan a Azorín y Baroja, durante el rodaje en el Casino. - Foto: Luis López Araico

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Un Casino de cine

La Plaza de Santa María, el Espolón y la cafetería del Casino fueron los lugares elegidos por el director salmantino Pablo Moreno para rodar las últimas escenas de su nuevo trabajo, Pobre y a pie, que cuenta un singular capítulo de la vida del religioso Antonio Claret. El equipo de Contracorriente Producciones -productora ubicada en Ciudad Rodrigo y especializada en cine católico- hizo el sábado el trabajo que en un principio había previsto para el día 13 pero que tuvo que posponer por la celebración de la Maratón, y contó con la colaboración de un puñado de extras locales, algunos de ellos, estudiantes de la Universidad de Burgos.

«Hemos venido aquí porque la ciudad tiene unas localizaciones muy singulares, tal es así que hemos podido rodar escenas que se refieren al siglo XIX y al XX en espacios separados por tan solo cien metros de distancia y esto nos parece maravilloso», explicó María Esparcia, miembro del equipo técnico y burgalesa de origen, quien se dolió de las dificultades que, en esta ocasión, se han encontrado por parte del Ayuntamiento, algo que no les ocurrió cuando rodaron  Red de libertad, que tuvo como protagonista a Assumpta Serna en el papel de la hija de la Caridad Helena Studler: «Entonces fue todo más fácil, imagino que ha tenido que ver con que ha coincidido con el cambio de Gobierno y con que aquí no hay film comission y hasta que se han aclarado qué departamento lo lleva y cuál no... Esta vez ha sido más complicado pero al final lo hemos conseguido y la verdad es que estamos muy contentos».

Pobre y a pie, que se estrenará en octubre de 2020, cuenta la historia de la rectificación que realizó el escritor Azorín de una obra suya, La voluntad, en la que no dejaba en buen lugar a Antonio Claret, que fue confesor de Isabel II y arzobispo de Santiago de Cuba. «Se dio cuenta de que había utilizado fuentes erróneas en las que se había manipulado su imagen y se había adulterado su biografía», explica Pablo Moreno. Así, en el Casino se rodaron escenas en las que Azorín (interpretado por Carlos Cañas) conversa con su amigo Pío Baroja (Pablo Viña,) y en la Plaza de Santa María, otras en las que Claret (Antonio Reyes) charla con un pobre.

El también director de Luz de soledad (sobre el origen de las Siervas de María), Un dios prohibido (que cuenta el asesinato de 51 religiosos en la Guerra Civil) y Poveda (biografía del sacerdote del mismo nombre), entras otras cintas religiosas, explicó que tiene un compromiso con Castilla y León a la hora de hacer sus películas: «Yo vengo de una zona despoblada, tengo el firme convencimiento de que las industrias culturales son motores del desarrollo económico  y creo que si se quiere cambiar el mundo hay que empezar por tu propia casa. Por eso nos hemos quedado aquí, esto sí que es hacer cine del oeste», bromeó, en relación a la ubicación de la comunidad.

Y sobre el cariz religioso de sus obras, Moreno indicó que en parte es casual y en parte tiene que ver con la visión «de humanismo cristiano» que, dijo, tiene su productora: «Recibimos a todo el mundo con los brazos abiertos y ponemos a la persona, muchas veces, por delante del proyecto. Además, nos gustan los temas que produzcan diálogo entre sociedad e Iglesia, fe y cultura y fe y ciencia».