La hostelería nocturna teme una mala respuesta por el miedo

R.P.B.
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En torno a cuarenta locales con licencia especial, que no abrirán al menos hasta la fase 3, creen que la potencial clientela estará presa del miedo de entrar y permanecer en un lugar cerrado

Los hosteleros de la noche se muestran inquietos por la posible respuesta de los clientes. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Todos coinciden en que hace mucho tiempo que en Burgos la noche no es lo que era. Así que la crisis sanitaria les ha hecho temer lo peor. Los hosteleros de ocio nocturno están muy preocupados y se muestran temerosos de la reacción de la gente cuando los locales que regentan vuelvan a abrir sus puertas (hecho que no sucederá hasta que se entre en la fase 3, esto es, no antes de finales de junio). Así lo asegura José Luis Llorente, portavoz, dentro de la Federación de Hosteleria, de los empresarios de locales con licencia de discoteca. A los meses duros del confinamiento -y consecuente cierre- se ha sumado en este sector la circunstancia de que serán los últimos hosteleros en abrir. "Hasta julio no lo vemos. Y con un aforo interior del cincuenta por ciento. Pero tampoco estamos seguros ni lo tenemos claro, porque casi cada día hay instrucciones nuevas. Lo mismo hay un repunte en las próxima semanas y se produce una rectificación", explica dejando clara la situación de inquietud y provisionalidad en la que están pasando estos días.

En Burgos hay entre 30 y 40 locales con licencia de discoteca. Hay algunos -pocos- que ya no volverán a abrir sus puertas: el coronavirus ha sido la puntilla para unos negocios que ya no iban bien, admite Llorente. Asumen los hosteleros de ocio nocturno que la apertura de sus locales no podía haberse dado antes que el de los otros -sólo terrazas en fase 1- pero, con todo, se muestran dolidos "por ser los últimos". Tienen también claro que "meter a gente en un bar" no será tarea sencilla en adelante, al menos al principio. "Se ha visto en otros países. El ocio nocturno ha bajado por el miedo. Estamos ante esa incógnita de no saber cómo va a reaccionar la gente, porque hay mucho miedo", subraya.

Asegura también Llorente que si ese cincuenta por ciento de aforo permitido a partir de la reapertura se cumpliera, sería estupendo. "Si habitualmente no llenamos la mitad del local (salvo por alguna fiesta concreta o especial), porque la noche no es lo que era, firmaríamos un aforo así ahora mismo". Asimismo, los locales de ocio nocturno de Burgos no son especialmente grandes, con lo que resta opciones de poder obtener unos mínimos beneficios con el aforo tan reducido. Lo que sí han aprovechado estas semanas los hosteleros de la noche es en adecuar sus locales para generar los espacios necesarios, esto es, poniendo señales y marcas en el suelo y las paredes para que los clientes puedan ceñirse a la ley. "Otra cosa será cómo responda la gente. No hay que olvidar que la noche es complicada a veces y con las copas se pierde el miedo... Tendremos que estar muy vigilantes, desde luego. Lo que nosotros creemos es que con esta situación, y ya con el buen tiempo y el verano, la gente querrá pedir una copa pero en cuanto pueda saldrá a la calle para evitar contactos y aglomeraciones. Y ahí también tenemos que estar preparados".

En este sentido, ya hay locales de ocio nocturno que están implementando medidas de control para los accesos mediante aplicaciones. "En mi establecimiento, por ejemplo, vamos a poder saber en todo momento sin necesidad de estar contando cuándo está cubierto el aforo de cincuenta por ciento", señala Llorente. Con todo, consideran que al coincidir con la llega del verano su reapertura conspira contra sus intereses: creen que la gente apurará cuando pueda en las terrazas tradicionales y evitará meterse en lugares cerrados. "La gente estirará lo posible, y las terrazas podrán cerrar a la una. A partir de esa hora se abre la incógnita que tenemos. Creemos que no vamos a tener problemas para controlar el aforo porque la gente va a evitar meterse en un sitio cerrado".

Ayudas. Se lamentan los hosteleros de la noche que no se hayan instrumentado algunas ayudas a los empresarios o moratorias en los pagos del alquiler de los locales durante los meses de confinamiento. "En muchos casos son alquileres amplios. El Estado podría haber ayudado no a nosotros, sino a los propietarios, con alguna línea de ayudas. Sólo se nos ha permitido fraccionar el pago y retrasarlo, pero al final es aplazar la agonía". En este sentido, reconoce que la única ayuda ha procedido del Ayuntamiento de Burgos con ayudas a los propietarios.