Un ginecólogo del HUBU se irá a Aranda a dirigir el servicio

G.G.U.
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No se ha podido contratar a nadie para reforzar el Santos Reyes y se ha recurrido a la plantilla de Burgos

El servicio del HUBU se quedará con 24 profesionales, 4 menos que ahora. - Foto: Alberto Rodrigo

Un ginecólogo con plaza en el HUBU se marchará voluntariamente al hospital de Aranda para ponerse al frente del área de Ginecología y Obstetricia, donde arrastran déficit de personal desde hace meses. Cuando la situación en La Ribera se agravó al punto de dejar al equipo a la mitad (tres de los seis autorizados por Sacyl) comenzó una búsqueda intensiva de especialistas para la sección del comarcal, que ha sido infructuosa:no se ha podido contratar a nadie y, al final, se ha recurrido a Burgos.
El gerente del complejo asistencial de la capital, José María Romo, iba a reunir a los equipos de sendos servicios la próxima semana para explicarles la situación y acordar una decisión que, en principio, sería temporal. Es decir, en el momento en el que se consiga contratar especialistas para conformar un equipo estable en Aranda, el ginecólogo que ahora pierde Burgos volvería a ocupar su plaza en el servicio del HUBU, donde también hay un problema de personal: entre septiembre y diciembre hay tres jubilaciones. Si a estas bajas se añade el traslado de un efectivo a Aranda, son cuatro profesionales menos. Es decir, que de 28 se quedarían en 24 antes del 1 de diciembre. Y de los que se quedan, uno es el exgerente del HUBU, Miguel Ángel Ortiz, quien ha comenzado esta semana un período «largo de reciclaje», porque lleva décadas dedicado a la gestión.
Eso significa que una plantilla real de 23 efectivos tendrá que hacerse cargo de la atención que hasta ahora prestaban casi una treintena de ginecólogos y obstetras. Yeso incluye las guardias, que se distribuirán entre menos gente (buena parte del equipo está exento por tener más de 55 años) para garantizar la atención continuada en el HUBU -urgencias y paritorio las 24 horas- que atiende a pacientes de toda la provincia y no solo de la capital. Eso conlleva más descansos para los especialistas ‘jóvenes’ y, por lo tanto, menos tiempo de consulta matutina y de quirófanos, con aumento de lista de espera.