Unos okupas vuelven a dos adosados de la calle Duero

C.M.-F.L.D.
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Han roto los ladrillos que protegían las puertas de acceso y también la del garaje

En este caso han quitado parte del ladrillo de la puerta de entrada a la casa y forzado la del garaje. - Foto: Patricia

El barrio del Crucero vuelve a clamar contra una nueva okupación y en esta ocasión reiterada, dado que han vuelto a entrar en los unifamiliares de la calle Duero que ya fueron asaltados en 2015. En esta ocasión han accedido a dos de ellos y no a once como hace cuatro años, aunque los vecinos temen que se produzca un efecto llamada. La Policía Nacional ya está al tanto de este nuevo episodio y se ha acercado al lugar para conocer el perfil de estos nuevos ‘inquilinos’ y también el estado de las viviendas, una promoción abandonada y que nunca se llegó a vender y que ahora es propiedad de la Sociedad de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb). 

Los okupas han forzado la puerta de hierro que da paso a las parcelas de los números 39 y 55. También han roto los ladrillos que cubrían las puertas para poder acceder al interior y han instalado nuevas cerraduras. En una de las unifamiliares han reventado parte de abajo del portón metálico que da acceso al garaje comunitario para colarse a través de él. En el exterior puede verse un colchón ajado y algunas prendas de ropa.

Aunque se trata de una zona completamente abandonada, muchos vecinos suelen pasear habitualmente, ya que allí se inicia un sendero que conduce hacia el barrio de Cortes. Desde hace unos días, aseguran haber visto a tres hombres entrar en una de las casas, así como una bicicleta aparcada en el interior. Dados los antecedentes de okupación, no solo en estas casas, sino en todo el barrio, decidieron llamar a la Policía Nacional. 

Según confirman fuentes de la Comisaría Provincial, una patrulla ha acudido a la zona para conocer la situación de los moradores, si bien cabe resaltar que su función no puede ir mucho más allá de la de mantener la seguridad ciudadana, pues solo pueden actuar en un desahucio por orden judicial. 

La urbanización del final de la calle Duero, cerca del cruce que lleva a la residencia de Cortes, recibió el final de obra en 2012 pero debido a la crisis no se vendió ni uno solo de los unifamiliares, por lo que lucían terminados pero sin inquilinos. La empresa constructora vigilaba la zona a diario pero no lo hizo el Día de la Constitución de 2015. En la jornada siguiente un vecino le alertó de que  en uno de los adosados había entrado una familia, fue a comprobarlo y presentó la denuncia en el juzgado. Poco a poco fueron okupando hasta once. Fue en ese momento cuando comenzaron las quejas vecinales por el ruido que causaba el colectivo. Un año después se fueron marchando sin que fuera necesario un desalojo.