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Briviesca pierde 1.185 vecinos en la última década

S.F.L.
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En enero de 2021 el padrón lo integraban 6.482 personas frente a las 7.667 de 2011. La cifra de foráneos también desciende y en 12 meses la ciudad se ha quedado sin 3 de las 35 nacionalidades convivientes

Briviesca vivió su mayor crecimiento demográfico en el año 2008, con 7.939 personas empadronadas. - Foto: S.F.L.

La tendencia a la baja en la evolución de la población en Briviesca se consolida y por undécimo año consecutivo las cifras continúan en descenso, llegando a perder 1.387 vecinos en la última década. A fecha 1 de enero de 2021 el padrón lo integraban 6.482 personas frente a las 7.667 de 2011, en el mismo periodo. El dato supone un retroceso del 15% que sitúa a la capital burebana a niveles de población de hace 19 años. Si en 2008 rozaba la barrera de los 8.000 ciudadanos, los datos actuales indican que si la situación no mejora, en menos de un lustro los números caerán hasta los 6.000.  

Fuentes municipales achacan a la crisis inmobiliaria que estalló en 2008 el «comienzo de un proceso de emigración» que aun es palpable en la ciudad y que ha golpeado con especial virulencia durante los cinco últimos años. El sector de la construcción y los gremios vinculados a él «tenían un peso pesado en la economía local» y llegaron a generar cientos de puestos de trabajo. Sin embargo, la caída de la actividad de promoción y venta de viviendas ha provocado la marcha de numerosas familias. Igualmente, la crisis mundial generada por la pandemia de coronavirus no ha beneficiado al desarrollo de la ciudad, de sus comercios y la llegada de nuevas oportunidades, y en tan solo un año el padrón de habitantes a variado en menos 114. El paro registrado en el mes de mayo ascendió a 809 personas.

Los mejores años de crecimiento económico y poblacional coincidieron con la década de los 70, con motivo de la construcción de la autopista AP-1 y de la puesta en marcha del polígono industrial La Vega, que posteriormente se fue ampliando y consolidando. Aquel impulso atrajo hasta la ciudad a gente que residía en los pueblos de la comarca y por ello el comercio también fue aumentando. Con nostalgia, Julián Galerón, el párroco briviescano, recuerda aquellos tiempos boyantes en los que se celebraban más de 15 bodas al año y nacían decenas de niños. «Nada que ver con lo que ocurre a día de hoy. Este año todavía no he casado a nadie y en 2020 a una pareja. Eso sí, el número de defunciones del último año se aproxima a las 60», se lamenta.

MULTICULTURALIDAD.

La capital burebana puede ser considerada como un ejemplo de buena convivencia intercultural ya que en sus calles se mezclan 32 nacionalidades, y según el padrón municipal de habitantes, de las 6.482 personas censadas en la ciudad, 840 son naturales de otros países, lo que supone un 13% del total de la población. Sin embargo, en los últimos 12 meses se han perdido 3 de las 35 razas que conviven: la francesa, la irlandesa y la rusa. Con variaciones mínimas de uno o dos miembros se incrementa la belga, boliviana, búlgara, cubana, pakistaní, paraguaya y peruana, entre otras.