"Las cooperativas ya amplían miras y se profesionalizan"

LETICIA NÚÑEZ
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Los oficios del vino (VII) | La directora de Tierra Aranda, Coro Blanco, ha asumido las riendas de la bodega en plena apuesta por la sostenibilidad

Entre las funciones de Coro Blanco al frente de la Bodega Tierra Aranda figura ser un punto de unión con todos los socios, así como diseñar estrategias. - Foto: L. Núñez

Coro Blanco reconoce de primeras que ha tomado las riendas de la Bodega Tierra Aranda en "un momento dulce". Dulce porque, a pesar de la pandemia de coronavirus, la cooperativa lanzó una edición especial de rosado, TA, que rompe con lo que venía haciendo y trata de llegar a otro tipo de consumidor más joven. Una imagen que se aleja, a su juicio, de ciertos estereotipos: "Se trata de una bodega que ha ampliado horizontes, que está profesionalizada y tira hacia delante. Para nada entiendo una cooperativa con la típica idea de la venta de vino a granel. No tiene nada que ver", asegura.

Ahora, con ella al frente de la dirección desde hace apenas dos meses, Tierra Aranda seguirá "poniendo en valor el trabajo de los viticultores y su arraigo al terreno", cuenta, al tiempo que añade que entre sus funciones figuran coordinar y entender hacia dónde va la bodega. Se define como "un punto de unión con todos los socios", cerca de 130. El diseño de estrategias también correrá de su cuenta. Por ejemplo, para aumentar las exportaciones y dar a conocer estos caldos fuera de las fronteras españolas. Hasta ahora, Tierra Aranda está presente en Estados Unidos y Bélgica y ha iniciado los contactos con unos posibles distribuidores en Escocia.

Momento dulce también porque esta directora, nacida en el País Vasco, llega a Tierra Aranda en plena transformación hacia la sostenibilidad, una apuesta a largo plazo basada en múltiples factores. En primer lugar, la tipificación de los viñedos para destinar las mejores uvas a unos determinados vinos de calidad: "Nuestros socios nos aportan la uva y ayudan a fijar población en el medio rural. Desde la bodega ayudamos a los viticultores a mejorar todos los procesos, a que hagan más sostenibles sus viñedos".

Aunque Blanco es enóloga y ha trabajado "haciendo un poco de todo", en la capital ribereña se centra en la parte de gestión y deja las decisiones sobre los vinos al enólogo de Tierra Aranda. "Emmanuel marca muy bien las líneas, ha hecho un trabajo muy bueno estos años. Hay colaboración, probamos los vinos... pero las decisiones las toma él, además con excelentes resultados".

Del terruño, TA pasa a la botella siguiendo la misma premisa de sostenibilidad. "Se apuesta por crear este producto desde cero con la menor huella de carbono posible. Hemos sustituido la etiqueta tradicional por una impresión digital directa con tintas orgánicas, de manera que sea sostenible", manifiesta Blanco.

La guinda llega con el corcho, elaborado a base de caña de azúcar, como alternativa al plástico. "Ejerce un control sobre el oxígeno entre el exterior y el interior de la botella, que es aconsejable cuando se realizan las crianzas de vinos que han pasado por barrica", precisa al respecto.

Para cerrar el ciclo, en Tierra Aranda han comenzado a estudiar cómo conseguir un transporte sostenible a la hora de distribuir sus vinos. Blanco es consciente de que este aspecto no resultará fácil a corto plazo, pero al menos han realizado una primera prospección. Asimismo, tienen en mente instalar placas solares en la bodega, aunque esta cuestión se ha paralizado por la covid.

Una línea de transformación en la que también se da peso a las redes sociales, así como a la venta online, que ha experimentado un fuerte impulso en los últimos meses, pero en la que los "grandes valores de familia y esfuerzo no cambian", según Blanco, quien reitera que "es un proceso de muchos años. Ahí es donde está la profesionalización de la bodega. Es un trabajo en equipo".