30 años de triunfos

Agencias-SPC
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El piloto Carlos Sainz hizo Historia al ser el primer español en ganar un rally. Fue el Acrópolis y meses después se hizo con el título mundial

30 años de triunfos

El tiempo pasa volando. Hace 30 años, un tal Carlos Sainz, cuyo hijo copa portadas desde hace unas semanas por su fichaje por Ferrari en la Fórmula Uno, venció por primera vez en una prueba del Mundial de Rallies, en el de Acrópolis, con 27 años. El pasado mes de enero, a los 57 -en abril cumplió 58-, se convirtió en triple ganador del Dakar, el primero en Arabia Saudí.
Junto a su fiel copiloto Luis Moya -el «Trata de arrancarlo» pasó a la Historia del deporte- y a los mandos del histórico Toyota Celica GT-Four (ST165) sorprendió a media España un miércoles de junio que parecía que iba a ser anodino. Ahí empezó la fiebre por los vehículos de cuatro ruedas. 
Aquella fue la primera victoria del ‘Matador’, que llegó en la quinta prueba de una campaña en la que el madrileño y el coruñés se proclamarían por primera vez como campeones del mundo de rallies en el San Remo, el 18 de octubre de 1990.
Tras sumar tres podios en su primera temporada juntos en el WRC, en 1989, el Toyota Team Europe, Carlos Sainz, Luis Moya y el Celica GT-Four afrontaban 1990 con la máxima ambición y un único objetivo: llevarse el título mundial. Para ello hizo podio en la primer cita, el Rally de Montecarlo. La siguiente, en Portugal, fue aciaga y abandonó, recuperando puntos en el Safari al quedar cuarto. 
Tras aquello, Carlos tocó la gloria sin volverse a bajar del podio, sumando su primera victoria en el Acrópolis después de ser segundo en el Rally de Córcega. Ganó en Nueva Zelanda, fue segundo en Argentina y se impuso de forma memorable en el mítico 1.000 lagos ante los grandes especialistas nórdicos. Otra segunda plaza en Australia le permitió coronarse en San Remo en octubre. No pudo levantar aquel trofeo ganando dicha prueba debido a que cedió el liderato en el último tramo por un pequeño error, pero eso no le quitó la sonrisa. 
Hace poco, Moya rememoró su primer encuentro con Sainz, del que fue copiloto durante 15 años (1988-2002). «Me dijo que juntos íbamos a ser campeones del mundo, le miré y vi que no iba en broma». En 1992 lo volvieron a hacer. 

 

Mala suerte

En 1994 empezó a labrarse injustamente una imagen de gafe. Unos troncos se cruzaron en su camino en el Rally de Inglaterra. «La cagamos, Luis», le dijo el madrileño a su compañero cuando todo se acabó. En 1997, en Nueva Zelanda, fue una oveja la que le obligó a abandonar en plena lucha por el título, pero el remate fue en 1998, otra vez en la misma prueba: se quedaron con el coche ‘muerto’ a 500 metros de la línea de meta. «¡Trata de arrancarlo! ¡Trata de arrancarlo, Carlos! ¡Trata de arrancarlo! ¡Trata de arrancarlo, por dios!», le dijo el gallego al madrileño. 
Tras retirarse del Mundial de Rallyes en 2004 (fue tercero en 2000, 2002 y 2003), Sainz siguió en primera línea gracias a sus incursiones en el Dakar. Y a la mala suerte que siguió acompañándole en ella, salvo en 2010, que se estrenó como campeón para repetir un 2018 y 2020. 
Resulta curioso, pero en su prestigiosísimo currículum registra muchos más abandonos (45) que victorias (26), lo que deja claro su estilo agresivo. Bien lo saben en sus equipos: Seat, Renault, Toyota, Lancia, Ford, Subaru, Citroën, Volkswagen, Peugeot y Mini.