Ego

SAMUEL GIL QUINTANA
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OPINIÓN | "Burgos CF y Burgos Promesas anunciarán próximamente un acuerdo de filialidad que, en su caso, no se trata de ser madre o hijo, sino hermano. Para que el fútbol burgalés envejezca querido y pleno de vitalidad hacia un futuro próspero"

José Medina, directivo del Promesas, y Eduardo Ortiz, vicepresidente del San Pablo y hombre de confianza de Félix Sancho, acompañaron a Antonio Caselli a recorrer las instalaciones de Castañares durante un encuentro en las directivas de ambos clubes. - Foto: Patricia

Ayer fue el día de la madre y, de alguna manera, nos faltó su cariño. Tuvo que ser el calendario quien viniese a recordarnos que, sin sus besos, la vida resulta fría como un domingo de enero en El Plantío.

Fue también el día de los hermanos, la celebración fraterna de quienes envían te quieros a un mismo buzón: el imposible de amar a la misma mujer y sentirse igualmente correspondido. De madre a hijo, el amor es incondicional. Entre hermanos, hacia una madre, se multiplica poderoso y sin reservas.

Burgos Club de Fútbol y Burgos Promesas anunciarán en próximas fechas un acuerdo de idiosincrasia filial: según la RAE, dicho de una entidad que depende de otra principal. Pero ambos saben que dicho acuerdo no va de eso. Que en su caso, no se trata de ser madre o hijo, sino hermano. Para que el fútbol burgalés –madre de este nacimiento– envejezca querido y pleno de vitalidad hacia un futuro próspero.

Si 20 años no es nada, como dijo Gardel, 15 podrían parecer un suspiro. Pero en tres lustros pueden suceder muchas cosas. Bastaría con recordar uno de los diálogos del guionista y director británico Guy Ritchie. En Revolver, un film de 2005 sobre la codicia, el protagonista Jake Green combate contra su propio ego: «Hay algo acerca de ti que no sabes. Algo que negarás siquiera que exista hasta que sea demasiado tarde para hacer algo al respecto». 

En cada mañana de instalaciones compartidas, en cada charla, en cada negociación, en cualquier despacho y en la grada, blanquinegros y naranjas habrán de jugar al respeto, a escuchar y, sobre todo, a entender. De su capacidad empática dependerá el bienestar balompédico de toda una provincia. El tiempo de mirarse al ombligo se acabó.