La lavandería del HUBU, a toda máquina

ALMUDENA SANZ
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La lucha contra el Covid-19 ha obligado a introducir nuevos protocolos en este servicio, que en marzo recepcionó un 28% más de kilos de ropa de sanitarios y un 17% menos de pacientes

El dispensador de uniformes de los profesionales sanitarios se encuentra en el sótano 3 del hospital y entrega y recoge las prendas a través de un sistema robotizado, instalado hace un año y medio. - Foto: DB

Todos los esfuerzos del Hospital Universitario (HUBU) están enfocados a la lucha contra el coronavirus y su dedicación preferente a los enfermos por Covid-19 repercute en todos los servicios. También en el de lavandería. Ha tenido que modificar sus protocolos de funcionamiento para adaptarse a las necesidades de la nueva situación y ha visto cómo crecía el trabajo en lo referente a la ropa de los profesionales sanitarios y disminuía en la procedente de los pacientes, incluida la ropa de cama, al haber descendido la hospitalización y actividad habitual del centro, que, en su mayor parte, se ha trasladado a San Juan de Dios y Recoletas, según informan desde este servicio. 

La comparativa de los datos entre marzo de este año y el mismo mes de 2019, proporcionados por la Central de Material Textil, no deja lugar a dudas (teniendo en cuenta, además, que los primeros días el ritmo era el de siempre). El servicio de lencería, que así se denomina, distingue entre la ropa blanca (cama y pacientes) y la uniformidad (trabajadores). De la primera llegaron en marzo de 2020, 80.930 kilos, un 17,2% menos de los recibidos en 2019 (97.786). Mientras que la actividad de los profesionales sanitarios se incrementó y así se refleja en el movimiento de su ropero. Los 14.205 kilos de marzo de 2019 ascendieron hasta los 18.225 este año, un 28,3% más. 

La utilización de prendas desechables (la que se usa en el quirófano siempre lo es) por parte de los sanitarios, los llamados pijamas, que se ponen por encima de la casaca y el pantalón, se disparó, si se toma como referencia el mismo periodo de tiempo. De los 13.387 se pasó a los 34.596, un 158% de incremento. 

La apuesta por el material desechable, una política que también se sigue en el servicio de cocina del HUBU con bandejas, cubiertos y vajilla de usar y tirar, es una de las consecuencias de la alerta sanitaria. Esta declaración ha obligado a introducir una serie de cambios en los protocolos del servicio de lavandería, que se realiza a través de un carrusel robotizado, situado en el sótano 3 del HUBU, que lleva el control automático de las prendas que cada profesional entrega y recoge. 

Para adaptarse al ritmo que imprime el coronavirus en el personal sanitario, este sistema facilita la devolución de los uniformes en carros habilitados en algunas plantas en vez de hacerlo en el carrusel como se venía realizando, incrementó la recogida de estos recipientes y amplió los fines de semana el horario de esa máquina gigante, que, informan desde el servicio, para readaptarse a las nuevas necesidades del Covid-19 tuvo que redireccionarse provocando alguna alteración en momentos puntuales. 

El lavado de la ropa se realiza fuera del HUBU y de Burgos, en las instalaciones que en Venta de Baños (Palencia) tiene la empresa Indusal, una lavandería industrial especializada, con la que trabajan otros hospitales. Pero es la concesionaria del HUBU la que se encarga de recepcionar el material limpio, enviar el sucio, controlar la calidad... La entrega de los uniformes a los sanitarios se hace desde un dispensador robotizado que lleva el control de todas las prendas, mientras que la ropa de cama y de los pacientes se hace a la antigua usanza.