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20 años de risas y sustos

S. García Herráez (EFE)
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'Monstruos, S.A.' conquistó el corazón de niños y adultos con una divertida y terrorífica historia con los carismáticos Mike y Sulley

20 años de risas y sustos

Un día después de que los zombies se levantaran de sus tumbas y las brujas sobrevolaran el cielo, el 2 de noviembre de 2001, Pixar estrenó Monstruos, S.A., la terrorífica y divertida historia de los habitantes de una ciudad sin humanos que sobrevive gracias a los gritos de los niños.

Era la cuarta película de Pixar Studios, después de Toy Story, Bichos y Toy Story 2, con las que ya habían enamorado al público infantil, y al que no lo era tanto. La idea se remonta a 1994 cuando, en una comida de trabajo, Pete Docter, Andrew Stanton, Joe Ranfit y John Lasseter hablaron sobre la posibilidad de hacer una cinta sobre los monstruos que salen de los armarios y que los más pequeños temen.

La película comienza con la actividad diaria de dos de los trabajadores de la compañía Monstruos, S.A, una criatura peluda y adorable de color azul llamada James P. Sullivan (Sulley), y su bromista mejor amigo, Mike Wazowski, un pequeño cíclope verde. Son dos «asustadores» de la fábrica cuya misión es entrar al mundo humano para aterrorizar a los niños y cosechar sus gritos, a través de puertas que activan portales a los armarios de sus dormitorios. El trabajo se considera peligroso, ya que se cree que los humanos son tóxicos y, por si fuera poco, la producción de energía está cayendo porque los niños se asustan con menos facilidad. La situación empeora cuando una noche Sulley descubre que alguien ha dejado una puerta activa, y mientras la inspecciona, la tierna Boo, de dos años, se cuela accidentalmente en la fábrica, poniéndolo todo patas arriba.

Según explica el director Pete Docter en el libro El arte de Monstruos, S.A., con Toy Story y Bichos contaban con elementos reales sobre los que basar los diseños de las películas, pero la nueva cinta exigía crear a los personajes de cero: «Los monstruos, al ser criaturas imaginarias, ofrecían unas posibilidades en cuanto a diseño prácticamente ilimitadas. Durante bastante tiempo, nos costó hacernos una idea de cómo sería su aspecto. En última instancia, nos inspiramos en animales reales y en lo que los niños piensan».

El diseño de Sulley evolucionó a lo largo de sus dos años de desarrollo y pasó por cerca de 30 figuras tridimensionales distintas; sin embargo, el de Mike siguió siendo el mismo que el del primer boceto conceptual: un círculo con un ojo en medio con brazos y piernas.

Boo también experimentó diversos cambios: «Fue una niña consentida, una niña rebelde y un niño de ocho años. Necesitábamos que el personaje resultara lo más tierno y atractivo posible -comenta Docter- y llegamos a la conclusión de que era casi imposible superar a una niña de dos años».

Una de las grandes innovaciones que aportó a la animación fue el extremo detalle con el que se consiguió retratar a Sulley, compuesto por 2.320 pelos que se animaron individualmente cada uno.

La película fue otro éxito de Pixar, que recibió muchos elogios y fue nominada a los Oscar como mejor película animada, banda sonora y edición de sonido, aunque perdió contra Shrek.

 

Expansión del universo

Como consecuencia de su gran acogida, Pixar decidió realizar la precuela Monstruos University, que llegó a las salas en 2013, donde se explica cómo se conocieron ambos amigos.

Este año, la empresa de animación lanzó además la serie Monstruos al trabajo (disponible en Disney+), ambientada seis meses después de los acontecimientos de la cinta original y con una nueva generación de monstruos que cuentan con la ayuda indispensable de los mejores: Mike y Sulley.

ARCHIVADO EN: Pixar, Niños, Arte, Premios Oscar