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Pedro Bartolomé, director asistente en el Teatro Real

I.L.H.
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El burgalés se estrena en el escenario madrileño ejerciendo de mano derecha de Riccardo Frizza. Lo hace con la ópera 'La Cenerentola', de Rossini. Sobre las tablas del 23 de septiembre al 9 de octubre

Pedro Bartolomé frente al Teatro Real:su oficina durante las próximas semanas.

El Teatro Real cumple en el curso 2020-2021 la temporada número 100 de sus programaciones históricas. Y para abrirla en septiembre cuentan con la batuta de Pedro Bartolomé, que se estrena en el teatro madrileño como director asistente. El músico al frente de la Joven Orquesta Sinfónica de Burgos (JOSBu) trabaja como ayudante de Riccardo Frizza en la producción operística La Cenerentola, de Rossini, que estará en cartel del 23 de septiembre al 9 de octubre.

La presencia de Bartolomé en el Teatro Real se debe al trabajo previo del músico y compositor burgalés con el director italiano Riccardo Frizza, al que ya asistió en Lucia di Lammermoor, de G. Donizetti, en la producción del ABAO Bilbao Ópera. Por esa propuesta operística Frizza acaba de obtener el premio a la Mejor Dirección Musical en la tercera edición de los Premios Ópera XXI, los galardones nacionales de la lírica.

«Tanto el Palacio Euskalduna como el Teatro Real son grandes templos.Lógicamente me hace mucha ilusión estar en el Real porque significa participar en la primera división a nivel operístico; es el teatro de referencia», apunta Bartolomé, que se estrena en este recinto siendo el número dos de otro grande de la lírica. El músico burgalés destaca también la forma de trabajar de este teatro en unos tiempos tan complicados:ha sido uno de los pocos en todo en mundo que ha mantenido su programación a pesar de la pandemia y que, por eso mismo y hacerlo de forma segura, ha sido elogiado por el sector a nivel internacional.

Ser la mano derecha de Riccardo Frizza en el Real supone aprenderse la ópera y acudir a los ensayos al mismo nivel que el director titular porque deberá sustituirle si ocurriera algo. Su labor requiere además «escuchar lo que no se escucha desde el foso para que el resultado sea óptimo» y estar preparado para salir a dirigir. «Pasar de lo sinfónico al foso es un cambio importante porque la música se concibe de forma distinta. Y también es diferente la forma de dirigir», señala la batuta burgalesa.

Quince funciones. El carácter jocoso y divertido de  La Cenerentola hace que su concepción y forma de acercarse a esta obra no tenga nada que ver tampoco con los dramas de Verdi o Puccini, ni con el número de instrumentos que requiere una orquesta sinfónica, que aquí es más reducido.

La historia de la sirvienta que se transforma mágicamente en princesa está presente en las tradiciones de todos los tiempos, aunque en ninguna se pronuncia la célebre frase «¿soy un príncipe o una coliflor». En la producción de Stefan Herheim que llega al Teatro Real hay un personaje inesperado que se une a esta fiesta de humor y fantasía: el propio compositor hará acto de presencia y demostrará cómo la verdadera magia se encuentra, en realidad, en la voz humana.

Con la participación del Coro Intermezzo y Orquesta Sinfónica de Madrid, agrupaciones titulares del Teatro Real, La Cenerentola cuenta con las voces de Dimitry Korchak, Karine Deshayes y Rocío Pérez. Hay 15 funciones incluyendo la representación del 20 de septiembre, que es un preestreno para jóvenes.